Del optimismo a la incertidumbre

Este 1 de julio no hubo fiesta cívica nacional ni “masoquismo colectivo”. Todo quedó en incertidumbre.

No se declaró el triunfo del candidato presidencial de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador. Los jóvenes protestaron por la intención de las televisoras, de Felipe Calderón y del PRI por declarar triunfador a Enrique Peña Nieto, aunque aún no se terminaban de contar los votos.

López Obrador anunció que actuará de manera responsable y esperará hasta el miércoles 4 –cuando finalice el conteo de las actas– para dar su posición final. “Vamos a esperar el resultado para fijar en definitiva una postura”, manifestó y dejó un aire de incertidumbre entre los asistentes.

Durante toda la tarde hubo expectación y hasta cierta alegría en el salón al que llegaron los invitados especiales. Pero conforme pasó el tiempo las caras cambiaron, sobre todo cuando López Obrador llegó a las 11:20 de la noche, casi al mismo tiempo que Felipe Calderón reconocía la ventaja de Enrique Peña Nieto.

Entre tímidos gritos de “¡ánimo!” y “¡presidente!” el candidato de la izquierda dijo que la elección no fue equitativa en los medios y que se violó la Constitución por el dinero a raudales que gastó el PRI en la contienda.

“Ya ustedes conocen que no hubo la equidad que establece la Constitución, es de dominio público el uso de dinero a raudales, la falta de equidad de los medios de comunicación, y vamos a esperar a tener los resultados definitivos”, informó en un breve mensaje en el amplio salón del hotel al que llegó acompañado de Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Camacho, Jesús Zambrano y Juan Ramón de la Fuente.

Tranquilo, López Obrador agradeció a la gente que participó y le dio su voto. Hizo además un llamado a los militantes del PRD, del PT, de Movimiento Ciudadano y del Movimiento Regeneración Nacional para que hagan acopio de toda la información y que ésta se tenga lista el miércoles.

“No descalifico lo que se está dando a conocer oficialmente; sencillamente no hay todavía los datos exactos”, afirmó.

Precisó: “Hay información que nosotros tenemos que indica otra cosa de lo que está diciéndose en lo oficial. No descalifico lo que se está dando a conocer oficialmente, sencillamente no hay todavía los datos, hace falta tener el escrutinio legal, hace falta tener la legalidad del proceso electoral.

“Hay un procedimiento legal establecido que consiste en llevar a cabo un escrutinio distrito por distrito. El miércoles próximo se tienen que revisar todas las actas y se tienen que conocer los resultados. Vamos a esperar ese resultado para fijar en definitiva una postura”, precisó.

No realizó el festejo que tenía previsto. Dejó el mensaje de esperar dos días más, alargando la incertidumbre entre los suyos. Al final todavía alcanzó a decir que estará a la altura de las circunstancias, pero ya no vio a sus simpatizantes que estaban frente a él y que le gritaron “¡presidente!”, pues sus escoltas lo sacaron por la puerta de atrás.

Cárdenas contestó la cascada de preguntas de los reporteros que insistían en que reconociera los datos ofrecidos minutos antes por el presidente del IFE, Leonardo Valdés, y por el jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón, dándole ventaja a Peña Nieto. Al respecto declaró que Calderón “se adelantó a reconocer su fracaso”, ya que según los datos del IFE el PAN se fue al tercer lugar en la elección presidencial.

 

Un día nublado

 

Durante 90 días de estar en tercer lugar en las preferencias electorales López Obrador obtuvo su primera victoria: resultó ser el más competitivo para el que se creía puntero, Peña Nieto. Rebasó a la panista Josefina Vázquez Mota que, sin siquiera esperar el conteo rápido reconoció su derrota.

En las tres etapas de su campaña atiborró de simpatizantes las plazas. Se acercó a la gente, le dieron su cariño… pero eso no se reflejó en las urnas.

El despertar de los jóvenes #YoSoy132 le dio un giro a su campaña, como reconoció en distintos mítines; agradeció a los estudiantes ser los protagonistas del “despertar ciudadano”.

Por eso el domingo 1 comenzó muy optimista para López Obrador y su familia. Hacia las 09:00 horas fue a votar acompañado de sus cuatro hijos: José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo, quienes sufragaron en la misma casilla, y el pequeño Jesús Ernesto, a quien su mamá llevó para que viera “ejercer la democracia”.

“Dormí bien”, comentó. Después aseguró que esa noche habría fiesta nacional en el Zócalo. “Es hora de que gane el pueblo”, señaló.

“La gente va a participar el día de hoy y va a decidir libremente. El voto es libre y secreto. Que cada quien vote como le dicte su conciencia”, expresó.

 

Cambio en la agenda

 

Luego el candidato se trasladó a su casa de campaña, donde permaneció poco más de dos horas siguiendo el desarrollo del proceso electoral. Después salió a bordo de su Tsuru blanco. Atrás, una camioneta negra lo siguió todo el tiempo con su equipo de seguridad encabezado por el general Audomaro Martínez.

Su agenda preveía regresar a las 17:00 a la casa de campaña y a las 19:00 horas trasladarse al salón Don Alberto, donde el candidato, su equipo y sus invitados esperarían los resultados preliminares. Alrededor de las 23:45, después de que el consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, diera a conocer los resultados, llevaría a cabo una conferencia de prensa en el Zócalo.

Casi a las 18:00 horas se anunció que el PRI estaba preparando su festejo por el triunfo de su candidato presidencial. El presidente nacional del PRD, Jesús Zambrano, desestimó la premeditada celebración. Para entonces se hablaba de que el priista aventajaba al tabasqueño por 10 puntos.

Luego llegó una Suburban blanca de la que bajaron Marcelo Ebrard, Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Camacho Solís y Juan Ramón de la Fuente. Durante toda la tarde se reunieron en tres ocasiones. La última fue minutos antes de que Valdés Zurita anunciara que daría a conocer los resultados no a las 23:45 sino a las 23:15, cuando el PREP estaba cerrando la brecha entre el priista y el aspirante de izquierda.

Ante la efervescencia de los números Zambrano pidió esperar el resultado de los comicios.

Para ese momento afuera de la casa de campaña se comenzaron a concentrar sus simpatizantes. “Si hay imposición habrá revolución”, gritaban jóvenes que manifestaban su apoyo al candidato de la izquierda. Uno advirtió: “Si no gana Andrés Manuel habrá estallido social; se los advierto, prensa vendida”.

En el amplio salón del Hilton había desconcierto.

Dolores Padierna, secretaria general del PRD, se mostraba incrédula ante las primeras encuestas adversas. Decía que la instrucción había sido ir a votar muy temprano para que en los conteos de salida se reflejara la afluencia en favor de López Obrador. Por eso no entendía que esto no se reflejara.

Rosario Ibarra, excandidata presidencial, afirmaba que si a López Obrador le quieren hacer fraude y la gente se deja “ya no hay remedio”.

“La gente sabe que ganó y que los señores de la televisión y la radio los quieren engañar. Yo sí lo voy a defender con todo si le quieren hacer chanchullo otra vez”, manifestó asiendo el medallón con el retrato de su hijo desaparecido hace casi medio siglo.

La pesadumbre en el salón del hotel se reflejaba en otros asistentes como el diputado petista y exconsejero electoral Jaime Cárdenas, el empresario Antonio Helmund, Porfirio Muñoz Ledo, Martí Batres, Alejandra Barrales, Héctor Vasconcelos, René Drucker… Nadie creyó en las encuestas.

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