Tabasco El PRI se quedó sin edén

La fidelidad partidista tiene límites y así lo demostró el electorado tabasqueño, que con su voto puso fin a más de 80 años de hegemonía del PRI. La corrupción desbordada de este partido actuó como acicate para que la ciudadanía lo arrojara del poder. Como abanderado del Movimiento Progresista, el ganador de la contienda, Arturo Núñez Jiménez, ver por fin cristalizada una ambición política mantenida durante años…

VILLAHERMOSA, TAB.- En una elección histórica los tabasqueños dijeron adiós a 83 años de dominio tricolor, y el perredista Arturo Núñez Jiménez arrebató al Partido Revolucionario Institucional (PRI) la gubernatura del estado.
Pasadas las 18:00 horas, varias encuestas de salida dieron como ganador de la contienda al abanderado de la coalición Movimiento Progresista por Tabasco (PRD-PT-MC), triunfo que se fue confirmando con el programa de resultado preliminares del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT).
Sin embargo, el candidato del PRI Jesús Alí de la Torre, mediante un albazo, aseguró que su triunfo era “irrefutable” con una ventaja de entre seis y 12 puntos y dijo que se confirmaría el próximo miércoles cuando el IEPCT dé a conocer los resultados finales.
Pasadas las 18:00 horas cuando cerraron las casillas, TV-Azteca informó que la encuestadora Mendoza y Blanco daba como ganador a Núñez Jiménez con entre el 46 y 51% de los votos, contra el 41 y 46% de De la Torre y entre 5% y 8% del panista Gerardo Priego Tapia.
Por su parte, Laredo Buendía y Asociados al igual que TV Milenio daban al perredista seis puntos de ventaja sobre el priista.
De inmediato, el dirigente estatal y delegado del CEN del PRI, Francisco Herrera León y Rafael Oceguera, respectivamente, salieron al paso de estos resultados y con “datos” de sus representantes de casillas, anunciaron el “triunfo” de Jesús Alí con diferencia de seis puntos sobre Núñez.
Al poco rato, De la Torre ofreció una conferencia de prensa en la que se proclamó ganador. Sólo estuvo acompañado su jefe de prensa, Alberto Peregrino, pues los líderes de su partido ya se habían marchado. En el recinto se podían ver caras largar y prevalecía un ambiente fúnebre.
Justo a las 19:00 horas, Núñez anunció que las encuestas de salida lo daban como ganador y le exigió a De la Torre que cumpliera su palabra de reconocer el resultado de la elección como lo ofreció insistentemente durante su campaña.
“El resultado es muy claro, soy el gobernador de Tabasco para el periodo 2013-2018. A partir de ahora inicia una nueva era para Tabasco y extiendo mi mano a todos los que deseen contribuir a ella. A partir de ahora vamos a honrar la lucha de quienes en 1988 empezaron este gran movimiento a lado de Andrés Manuel López Obrador”, manifestó.
Pasadas las 23:00 horas, Núñez festejó su triunfo en la Plaza de la Revolución donde miles de seguidores cantaron Las golondrinas al PRI que por 83 años que, de manera interrumpida, gobernó esta entidad.

Sin cacería de brujas

A las 2:45 de la madrugada del martes 2, con 58% (mil 554) de las casillas computadas, de 2 mil 665 instaladas, Núñez llevaba 48% de los votos (301 mil) contra 42% (268 mil) de Jesús Alí y 4.59% del panista Priego Tapia.
Desde 1988, después de dos intentos de Andrés Manuel López Obrador y tres del empresario César Raúl Ojeda Zubieta, el PRD ganó la gubernatura con Núñez.
Secretario de Gobernación en dos ocasiones, director del IFE y del Infonavit, entre otros cargos, en 2000 dejó la coordinación de los diputados federales del PRI para buscar la candidatura al gobierno de Tabasco.
Contendió en el proceso interno con su excolaborador Manuel Andrade Díaz, impuesto, acusó Núñez, por Roberto Madrazo mediante “escandaloso fraude”.
En 2006, se sumó al PRD y López Obrador lo impulsó para la candidatura al Senado, la cual ganó con más de 400 mil votos.
En diciembre de 2011, ganó la encuesta del PRD para ser postulado candidato a la gubernatura por la coalición Movimiento Progresista por Tabasco, aliado con el PT y Movimiento Ciudadano.
Mediante este método se designaron abanderados para alcaldías y diputaciones locales, lo que evitó divisiones internas muy frecuentes en el perredismo tabasqueño.
En esta ocasión las fracturas se dieron en el PRI debido a la designación de Jesús Alí como candidato, apoyado por Benito Neme Sastré, hijo del exgobernador Salvador Neme Castillo, compadre de Enrique Peña Nieto y coordinador jurídico de su campaña.
A lo anterior se sumó el mal gobierno de Andrés Granier Melo, plagado de compadrazgos y nepotismo a tal grado que se le ha señalado como el más corrupto que haya sufrido Tabasco. Sus propiedades, excesos, despilfarros y viajes por todo el mundo, fueron exhibidos en plena campaña electoral.
Finalmente y para cerrar con broche de oro el “efecto López Obrador”, como un tsunami, arrastró a los candidatos hacia el triunfo, como en 2006.
En su cierre de campaña y ante la corrupción granierista, Núñez anticipó que no iniciará una “cacería de brujas”, pero se aplicará la ley “a esos delincuentes que le robaron a Tabasco y tendrán que devolver el dinero hurtado”.
Y advirtió: “No voy a solapar a nadie; se acabó la impunidad”. También aclaró que no actuará imputando delitos falsos “porque jamás he utilizado el poder para lastimar a alguien, pero donde haya motivos de ley para proceder, no seré cómplice ni encubridor de nadie”. l

Comentarios

Load More