Las aventuras de #YoSoy132 en París

PARÍS.- Entraron uno por uno en las salas de la muestra de arte contemporáneo mexicano Resisting the Present, que se exhibe desde el pasado 9 de marzo en el Museo de Arte Moderno de esta ciudad.

Las recorrieron como los demás visitantes. De repente, a las tres de la tarde, todos se quitaron chamarras o suéteres. Se taparon la boca con cinta adhesiva blanca. Tenían cartelitos pegados en sus camisetas. Los que les cubrían el busto decían simplemente “#YoSoy132”. Los que llevaban en la espalda informaban: “Más de 60 000 muertos desde 2006. Más de la mitad de la población mexicana vive en situación de pobreza. 2006-2012, 632 agresiones contra periodistas…”

Siguieron recorriendo la muestra y a las tres y cuarto se juntaron todos ante la obra de Marcela Armas: un gran mapa de México dibujado cabeza abajo con engranajes mecánicos de los cuales chorrean petróleo hacia Estados Unidos. Se inmovilizaron frente al mapa, primero de espalda a los visitantes. Luego se dieron la vuelta, quedándose quietos durante varios minutos. Volvieron a recorrer la muestra en silencio.

Se juntaron de nuevo en medio de los inmensos papalotes negros de Arturo Hernández Alcázar. Otra vez pasaron varios minutos totalmente inmóviles debajo de estos pájaros de mal augurio antes de reunirse frente al mural escalofriante de Bayrol Jiménez que representa a Felipe Calderón descabezado codeándose con Enrique Pena Nieto triunfante y Genaro García Luna vomitando cadáveres en medio de escenas de violencia protagonizadas por mafiosos, militares y policías.

A las cuatro de la tarde desparecieron tan pronto como habían llegado, repartiendo volantes a los visitantes impactados.

En ese lluvioso domingo 24 de junio los integrantes de #YoSoy132 París no podían elegir mejor escenario para su primera flashmob.

La muestra, que se clausurará el próximo 8 de julio, está considerada como uno de los eventos culturales relevantes de 2012. Sus dos curadoras, la mexicana Ángeles Alonso Espinosa y la francesa Angeline Scherf, seleccionaron las obras de 24 artistas mexicanos, todos nacidos después de 1975. De sus videos, dibujos, pinturas, instalaciones, fotografías y grabados emerge un México caótico que nada tiene que ver con la imagen del país que busca “vender” el embajador Carlos de Icaza, quien, por cierto, no asistió a la inauguración de la muestra.

 

Los antecedentes

 

#YoSoy132 París tiene apenas un mes de existencia. Nació a finales de mayo en las redes sociales. Varios de sus integrantes se encontraron por primera vez, fuera del mundo virtual, el 6 de junio para grabar un video en el cual cada uno explica en una sola frase por qué se integra al movimiento. El video atrajo a numerosos nuevos adeptos, según Mauricio Castro, quien se rehúsa rotundamente a ser presentado como vocero del incipiente movimiento. “Es un movimiento horizontal, insiste. Hoy hablo yo. Mañana será otra persona”.

La flashmob del museo de Arte Moderno se organizó también en las redes sociales. La mayor parte de los 30 participantes sólo se conocían por sus apodos electrónicos. Intercambiaron breves saludos antes de su intervención en el museo y luego se juntaron en un café para conocerse mejor.

Su edad oscila entre 25 y 40 años, llevan entre tres meses y varios años en Francia, tienen altas calificaciones, son mexicanos hasta el tuétano y el surgimiento de #YoSoy132 en México les dio mucho ánimo. Algunos de ellos ya apoyaban al Movimiento por la Paz de Javier Sicilia. Otros estaban aún a la expectativa. Hoy quieren integrarse de lleno a “ese movimiento apartidista mas no apolítico”, subrayan.

Apenas nacido #YoSoy132 París, se conectó con sus homólogos esparcidos en Italia, España, Portugal, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica, Rusia, Estados Unidos, Canadá, Australia y América Latina.

“Es la mesa 15 que nos representa en las asambleas de #YoSoy132 México –recalca Mauricio Castro–. Lo primero que hicimos fue integrarnos a un sistema de comunicación fluida entre todos los grupos extranjeros. Tenemos reuniones con webcam en las cuales intervienen 15 interlocutores ubicados en distintos países. Con los cambios de horas a veces nos toca desvelarnos. Estas reuniones son largas: pueden durar hasta tres o cuatro horas pero son importantes. Nos permiten intercambiar ideas y estrategias.”

¿Los objetivos de esa red internacional? “Convertirnos en caja de resonancia del movimiento fuera de México y establecer contactos con los medios de comunicación de los países en los que vivimos para contrarrestar los efectos de la desinformación sobre México orquestada por Relaciones Exteriores”, enfatiza Castro.

“Tenemos metas –agrega– a corto y largo plazo. Por lo pronto #YoSoy132 París, al igual que los demás grupos en el extranjero, estará al pie del cañón el próximo 1 de julio. Un amplio equipo del movimiento en México está encargado de recolectar las fotos de las actas que se pegan fuera de cada casilla y en las que aparecen los resultados finales de la votación. Habrá que subir toda esa información a nuestro sistema y procesarla.”

Según Mauricio Castro la red francesa va creciendo día tras día, pero muchos estudiantes becarios o a punto de acabar sus estudios y de regresarse a México prefieren participar en forma anónima. Temen eventuales represalias.

Uno de ellos, radicado en París, afirma haber sido víctima de llamadas telefónicas de intimidación.

“Lo acompañé a la delegación policiaca para levantar un acta –asegura Mauricio–. Pero por el momento no quiere dar a conocer públicamente su caso. Nos enteramos de otros tres casos. Los contacté personalmente. Dos de ellos, Alan Alvarado y Ulises Tamayo, recibieron correos electrónicos en los que se les invita a actuar a favor de la patria y a crear un movimiento de oposición a #YoSoy132.

“Se les dice dónde viven, qué estudian, en qué trabajan. Se les precisa que si no aceptan esa invitación serán tratados como traidores a la patria. Los dos son amigos. Uno vive ahora en México, otro sigue viviendo en Moscú. El tercero ya no quiere ser mencionado. Somos muy prudentes con estas denuncias. Buscamos checarlas para no caer en trampas. Las que mencioné son fidedignas, pero sólo las víctimas pueden decidir si quieren o no dar la cara. Estamos a su lado pero son ellos los que toman la decisión.”

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