Otro fraude

Sin previo aviso, a mediados de julio el gobierno estatal lanzó la licitación sobre la presa El Purgatorio, un ambicioso proyecto para dotar de agua a la ZMG. En realidad se trata de un viejo plan que fue rechazado hace 20 años por inviable y oneroso, aseguran a Proceso Jalisco tres especialistas. Ellos coinciden en que detrás de todo está Enrique Dau Flores, actual presidente de la Fundación Colosio en Jalisco.

Hace 20 años el propio gobierno estatal desechó el proyecto de la presa El Purgatorio destinado a surtir de agua potable a la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) por su inviabilidad económica. Pero ahora las autoridades decidieron retomarlo, aun cuando expertos en el tema lo consideran una ocurrencia más.

Un ambientalista y dos investigadores de la Universidad de Guadalajara aseguran a Proceso Jalisco que además de la falta de planeación, detrás de la obra observan un entramado de corrupción por los millones de pesos que están en juego, así como la mano del extitular de la Comisión Estatal de Agua (CEA), Enrique Dau Flores, un funcionario priista que trabajó al lado del gobernador panista Francisco Ramírez Acuña.

Para Benito Manuel Villagómez Rodríguez, presidente de la Fundación Cuenca Lerma-Lago Chapala-Santiago, El Purgatorio es un invento para resucitar la presa Arcediano, detenida por el gobierno federal en 2009 por su alto costo financiero: 15 mil millones de pesos.

En el fondo, dice un sector de la clase política se empecina en tener su “Valle de Bravo” en Guadalajara en un terreno de 40 mil hectáreas que colinda con el embalse. A ello se debe, según él, que el titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), José Luis Luege Tamargo, anunciara a finales de 2009 que Arcediano no se cancelaba, sino que se posponía.

El tiro de gracia para Arcediano fue la notificación que recibió la ciudadana Guadalupe Lara Lara, quien interpuso varios amparos contra de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de la presa y por la demolición de su vivienda cuando se iniciaron los trabajos de exploración.

Villagómez asegura que todo está previsto para que llenen El Purgatorio, bombeen el agua a 600 metros de altura hasta el cerro de La Mulata y de ahí transfieran el líquido a un lago artificial que le dará plusvalía al futuro megadesarrollo inmobiliario en la zona. Hasta ahora, precisa, constructora Urbi ya tiene aprobadas 6 mil hectáreas, pero el exalcalde de Zapotlanejo y actual diputado por el PAN en el Congreso estatal, Héctor Álvarez, promueve que se sumen otras 18 mil.

“Jamás han pensado en el problema social que es el abasto de agua. Eso no les interesa. Quieren agarrar dinero para plusvalizar ese terreno”, comenta el entrevistado.

Bombear el agua a 600 metros de altura es una “imbecilidad económica” por parte de las autoridades, dice, sobre todo cuando existen otras alternativas que aun no se exploran, como el sitio de Loma Larga II, donde el bombeo sería sólo a 200 metros de altura.

El 19 de julio último la Comisión Estatal de Agua (CEA) anunciaron el proceso de licitación para la presa derivadora El Purgatorio-Arcediano, que pretende abastecer con 5 mil 600 metros cúbicos de agua por segundo a la ZMG. El punto de levantamiento de la cortina se ubica en los límites de los municipios de Ixtlahuacán del Río y Zapotlanejo, en la confluencia de los ríos Verde y Santiago.

El SOS

 

Desechado durante la gestión de Guillermo Cosío Vidaurri, el proyecto enfrentó a empresarios locales por los elevados costos que implicaba bombear agua a más de 600 metros de altura. En la nueva versión, el sistema de abastecimiento se complementará con el agua de otras presas, como la de El Salto, de donde provendrán 800 litros por segundo, y El Zapotillo, que aportará, según los promotores del proyecto, 4.8 metros cúbicos.

Según la estimación de las autoridades, el embalse costará 774 millones de pesos, pero su valor podría superar los 4 mil millones de pesos, si se considera la inclusión del equipo de bombeo y la construcción de acueductos.

El 5 de octubre de 2011 Villagómez envió una carta al diputado federal Alfonso Navarrete Prida, presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública en el recinto de San Lázaro, para solicitarle su apoyo a fin de que no autorice ningún recurso para el vaso lacustre, por considerar que existen graves irregularidades.

Le informa también que la MIA que presentó la CEA violenta la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable y su reglamento, pues se pretende modificar el uso de suelo en el que predominan áreas de bosque tropical caducifolio y tierras de uso agrícola y pecuario.

Y le expone que la zona está catalogada como de Máxima Fragilidad Ambiental, lo que supone que al desmontarse la cobertura vegetal se presentará una erosión muy fuerte y cambios acentuados en las condiciones ambientales con pérdida de los recursos y vegetación primaria conservada.

Villagómez relata al reportero que el problema de dotación de agua se originó durante la administración de Ramírez Acuña, quien decidió cancelar la presa de San Nicolás en 2004, cuando los habitantes de San Gaspar se organizaron para impedir que el proyecto siguiera adelante porque existía el riesgo de que su comunidad se inundara.

El mandatario optó por firmar un acuerdo de colaboración con Guanajuato el 1 de septiembre de 2005. Así surgió el proyecto El Zapotillo-Arcediano, según el entrevistado.

El “cerebro” de las obras de abastecimiento de agua en Jalisco es Enrique Dau Flores, actual presidente de la Fundación Colosio capítulo Jalisco, dice el entrevistado, e incluso lo visualiza en el gabinete del priista Jorge Aristóteles Sandoval.

Hace 12 años, mediante un proyecto de decreto Ramírez Acuña y Dau Flores gestionaron un crédito por 6 mil 700 millones de pesos –3 mil 200 millones para el proyecto de abasto de agua y 3 mil 500 millones para el de saneamiento–. El Congreso estatal de mayoría panista aprobó el decreto 19985, mediante el cual el gobierno quedó obligado a construir un sistema de bombeo en el río Verde.

El 1 de febrero de 2004, agrega, al entrar la LVII Legislatura con mayoría del PRI, ambos personajes enviaron un proyecto de decreto sin fundamento técnico ni legal para sustituir la fuente de abastecimiento, el río Verde, por el río Santiago, que es exclusivamente para saneamiento, puesto que es el más contaminado de América Latina.

“Lo tengo todo documentado”

 

“El problema de Jalisco en cuestiones de agua se llama Dau Flores. Lo mismo ha estado en la mesa del PAN que en la del PRI”, sostiene Benito Manuel Villagómez Rodríguez, presidente de la Fundación Cuenca Lerma-Lago Chapala-Santiago.

E insiste: “El Purgatorio es un señor fraude. Y te lo digo porque lo tengo todo documentado. Si alguien de la CEA o la Conagua quiere discutir, los reto a discutir”.

El miedo de los funcionarios a debatir el tema de manera pública y abierta es tan grande, dice, que el año pasado el titular de la CEA, César Coll Carabias, elevó una iniciativa al Congreso del estado para que durante el proceso electoral nadie cuestionara las obras.

Y ahora, comenta Villagómez, Dau intenta que el mandatario electo, Aristóteles Sandoval, desaparezca la Secretaría de Desarrollo Urbano, invente la Secretaría Hidráulica y le asigne el control de toda la obra pública de Jalisco.

Además, según los funcionarios de la CEA, para que funcione el embalse, deberá llenarse con el agua proveniente de El Zapotillo, pero existe el riesgo de que inunde los poblados de Acasico, Palmarejo y Temacapulín, en el municipio de Cañadas de Obregón. El organismo proyecta que a partir de 2014 los dos vasos lacustres entren en funcionamiento con dotaciones de agua para la ZMG y Los Altos.

Según Villagómez, está por verse si el mandatario electo le cumple la promesa a los habitantes de Temacapulín, sobre todo cuando el 23 de abril, durante su campaña, Aristóteles les dijo que él no estaba de acuerdo con inundar la población: “Estamos revisando las alternativas efectivamente, pero en este momento yo no estoy de acuerdo con la construcción de El Zapotillo, eso sí es una cuestión concreta”.

Los investigadores Mireya Acosta Gurrola, del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI) de la Universidad de Guadalajara, y Arturo Gleason Espíndola, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), comentan al reportero que en el proyecto de El Purgatorio “se observa la ausencia de planeación”.

Para Acosta, la construcción de El Zapotillo es ilegal, ya que hay procesos jurídicos no resueltos, como el cambio de uso de suelo para el levantamiento de la cortina, que no tiene la autorización del ayuntamiento de Cañadas de Obregón. Por ese motivo, el pasado 20 de julio el alcalde Carlos González Padilla interpuso una controversia constitucional ante la SCJN por considerar que se violó la autonomía municipal.

“Cualquier ingeniero o técnico te va a decir que no hay un fundamento para lo que están decidiendo; hay otras alternativas que no son del conocimiento de los ciudadanos. ¿Las trabajaron?”, se pregunta la investigadora del CUCEI.

Y arremete contra Jorge Lara Valenzuela, superintendente de abastecimiento de la CEA, quien anunció el proceso de licitación de El Purgatorio la semana pasada y mencionó que al menos 21 constructoras están interesadas en participar. “No sabe ni de qué está hablando”, comenta Acosta.

También habla de las inconsistencias. De entrada, expone, El Purgatorio no es una presa derivadora, sino un cárcamo de bombeo. Y aunque las autoridades mencionan que el vaso lacustre regulará 1.8 metros cúbicos de agua que destinará a la ZMG, la académica refiere que omiten decir la manera en que se almacenará el líquido. Dice que para lograr su objetivo requieren de una cortina de 100 metros de altura, no de 28.

“Están haciendo lo que quieren”, expone, les puede pasar lo mismo que en el caso de Arcediano, en el cual invirtieron mil millones de pesos, aun cuando desde 2005 la Universidad de Guadalajara elaboró un estudio donde demostró la inviabilidad de ese proyecto.

Acosta anticipa que el costo del agua que llegue a los hogares de la ciudad será sumamente caro porque los consumidores tendrán que pagar el bombeo. E insiste: cualquier investigador empezaría por una planeación completa en la que incluiría el tamaño de la ciudad y calcularía la dotación para cada domicilio. Pero resulta que las autoridades se empeñan en traer más líquido para crecer la metrópoli.

La investigadora advierte que el sitio de Loma Larga II jamás se ha explorado de manera adecuada, porque las autoridades nunca han querido hacerlo.

Su colega Arturo Gleason señala que la ZMG posee un sistema hidráulico obsoleto, por lo que se abastece en 60% del Lago de Chapala, de los acuíferos de Atemajac y Toluquilla, y una mínima cantidad de la presa Calderón. El sistema de colectores tiene más de 100 años de antigüedad. ¿Por qué sucede esto?, se pregunta.

Y responde: “Hay un grupo de ingenieros que se casó con la idea de que la única manera de abastecer de agua es a través de presas. Ellos piensan en traer grandes cantidades del líquido pero no piensan en la forma en que ésta debe distribuirse”. Esta política pública sólo provoca una mayor pobreza entre la población, pero sobre todo refleja la pobreza intelectual.

Gleason critica a las autoridades locales porque, arguye, dejan de lado las experiencias de otros países desarrollados, sobre todo la sustitución programada de redes de agua potable y su monitoreo; también están desaprovechando el agua de lluvia en la ciudad (alrededor de 300 millones de metros cúbicos).

Es lamentable, dice, que más de la mitad se vaya al drenaje, cuando podría aprovecharse por lo menos una tercera parte. “Sí hay un sesgo de corrupción, hay que decirlo y comentarlo. Hay gente a la que le interesan las presas, construir megaplantas de tratamiento, porque de ahí comen.

“Pero si te pones a pensar en cómo arreglar la red, que son 800 kilómetros en toda la ciudad, imagina cuánto empleo no generarías. Ahí sí, endéudate, porque vas a traer dinero y a dar empleo a mucha gente.”

Pero mientras eso no suceda, según el entrevistado, la oferta de agua seguirá a la baja y habrá periodos de escasez.

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