Estación de Finlandia y/o República de Kerensky

ESTACION DE FINLANDIA Y/O REPUBLICA DE KERENSKY
José Antonio Alcaraz
La temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional que se desarrolla actualmente en Bellas Artes ha venido a poner de relieve varias situaciones que, si se quiere, podrían ser calificadas como extramusicales No por ello dejan de estar emparentadas de modo fundamental con las propiamente artísticas La interacción es manifiesta y amenaza ya institucionalizarse como medida
a) La programación tiene un muy endeble, vago, perfil: es heterogénea más allá del eclecticismo o la ambigüedad y se desentiende —en forma casi total— de las causas que, lógicamente, debe defender la OSN: producción nacional y manifestaciones de corrientes actuales
b) Hay una evidente carencia de balance: faltan los big names —anzuelo casi indispensable, por desgracia, para el público general— con la sola excepción del barítono John Shirley Quirk No que los invitados (directores y solistas) estén ausentes de una verdadera categoría internacional (como mañosamente suele designarse al gran circuito industrial-comercial) sino que los posibles grandes imanes de taquilla no ha sido tomados en cuenta ni utilizados Sería factible esta actitud en el caso de una radicalización que centrara objetivos concretos, como podría ser la difusión de algún tipo específico de partituras; y aun así la música contemporánea, dentro de su muy limitado mercado, tiene figuras de arrastre suficiente y estatura artística: los ejemplos son evidentes
c) La publicidad ha sido tan discreta como escasa Esto, es posible atribuirlo sólo al periodo transicional por el que atraviesan la mayoría de las dependencias oficiales, pues se supone que en lo artístico y lo administrativo, cualquier temporada de un organismo dotado del carácter representativo y talla potencial de la OSN, está estructurada con un mínimo de dos o tres años de anticipación
d) De gravedad extrema: la cada vez más rarificada asistencia de un público, que hace apenas unos meses— gracias entre otras cosas, a una excelente promoción— agotó las localidades correspondientes a actividades similares
e) La ausencia de un director titular es a la vez fundamento y resultante, síntoma incluso, de todo esto Dadas las características del consumo de música culta en una sociedad del tipo que es actualmente la mexicana —del DF en este caso concreto— es condición casi indispensable para el logro de un éxito amplio y decidido, la presencia de un director dotado de un fuerte impacto sobre la canalización de vectores emotivo-hedónicos que suele tipificar al consumidor medio
Obviamente esta persona, además del (no por reiterado y abusado menos definitorio término) carisma, deberá tener capacidades amplísimas en terrenos musicales así como en los tan aleatorios que se establecen en la interrelación con los músicos de atril; es necesario que sepa hacerlos ser, a la vez, sus colaboradores y disciplinados miembros de la hueste
La circunferencia se autonutre en ambos sentidos, es recíproca; a mayor calidad artística y rendimiento profesional, mayor incremento de actividades Es este caso consumo, demanda, y producción, son casi sinónimos
Elemento tan colateral como fundamental de juicio a ser tomado en cuenta, en el análisis de este proceso es —mediante la útil paráfrasis correspondiente— la afirmación de Kierkegaard que tanto complace a Jimmy Carter: “Todo músico es una excepción Todo compositor (que verdaderamente sea tal) es excepcional Todo director de orquesta constituye la excepción”
Así como es vital e imperioso saber leer entre líneas, es vital e imperioso saber oír entre ejecuciones: evidencia demostrativa de cuanto aquí se reseña resultó el inesperado bis, de un episodio de la Suite Hary Janos (1927) de Kodaly (1882-1967) El director Laszlo Gati —clara precisión y honestidad conceptual cabal— marcó en la primera ejecución este fragmento con un admirable rubato capriccioso, en total congruencia con el estilo, espíritu e intención de esta música
La Sinfónica Nacional no se enfrentaba a tan estimulante desafío desde la presencia de Igor Markévich al dirigir la transcripción orquestal (1923) de Ravel (1875-1937) a los Cuadros de una Exposición (1874) de Modesto Musorgski (1839-1881), en los años sesenta Para lograr plenamente tal proeza hacen falta por igual control y rigor absolutos del director, así como atención concentrada dentro de un alto nivel de rendimiento por parte de la orquesta, además de una mutua identificación sincrónica
Esta vez, a pesar de la manera diáfana con que se utilizó la batuta, al marcar los requerimientos del director en forma impecable, el organismo orquestal evidenció ser incapaz de entregar satisfactoriamente la parte del binomio que le correspondía aportar
En la repetición —fuera de programa— Gati logró finalmente que los músicos respondieran a cuanto les solicitaba De este modo dada la escasa pulcritud de ejecución por parte de los atrilistas, la ejecución anterior, que se suponía era ya el concierto, vino a resultar algo así como un ensayo general con público
Todo esto, además de la ausencia de varios instrumentos específicamente solicitados por la partitura, sustituidos a último minuto con una divertida mezcla de ingenio y negligencia, viene a enfatizar el obvio: “Quod erat”

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