Aborto: la moral no puede imponerse

Aborto: la moral no puede imponerse
Gaspar Elizondo
La ley sobre el aborto fue aprobada en Italia por la Cámara de Diputados, no obstante los esfuerzos realizados por el Vaticano para impedirlo En 1974 la Santa Sede tuvo otro revés semejante cuando se legalizó el divorcio Esto es una demostración más de que los tiempos de la cristiandad, para bien o para mal, se quedaron atrás en la historia La influencia de la Iglesia en la vida civil de una nación, incluso mayoritariamente católica como es el caso, ya no es, ni con mucho, definitiva El aborto, como el divorcio, son, en última instancia, problemas de moral personal y la moral no puede imponerse por ley
El aborto es todo un problema y su práctica universal En Japón, desde el siglo pasado se practicaba abundantemente, después fue prohibido legalmente y nuevamente permitido en 1948 con lo cual el número aumentó, pues si en 1943 era de 246,000 en cambio en 1953 se registraron 1,000,000 de abortos legales lo que representaba un 40% de los nacimientos Según estadísticas oficiales, en la URSS anualmente se producen 6000,000 de abortos En Polonia hay 200,000 contra 550,000 nacimientos En Inglaterra se registraron 156,174 en 1972 En Suecia hay un promedio de 30,000 al año contra 100,000 nacimientos En Italia se habla de 800,000 y en Francia de más de 400,000

El problema no es nuevo y si ahora los Estados se preocupan por legalizarlo no sólo es por evitar su clandestinidad sino aprobarlo como un medio más de control de la natalidad Precisamente ahora, en estos tiempos en que se disponen de métodos y medios anticonceptivos altamente eficaces, es cuando se legitima un medio tan drástico y brutal como el aborto, que en el fondo es un infanticidio El eminente biólogo francés, Jean Rostand, que no es creyente, pregunta si existe alguna diferencia de naturaleza entre un feto por ser interno y un recién nacido por ser externo
Si de impedir la vida se trata, ¿por qué no empezar con los viejos? Hay millones Son improductivos y sin embargo, mes tras mes cobran su pensión de retiro o los mantienen sus descendientes Son una carga no sólo económica, sino también emocional Con ese sentido práctico y económico tan caro a la mentalidad contemporánea, puestos a elegir entre una vida que comienza y una que se acaba, la elección debería estar fuera de duda La diferencia estriba solamente en que una vida se ve claramente y la otra no, pero ya se va avanzando Un científico estadounidense, propone que la declaración del nacimiento se posponga por tres días después del parto, suficientes para decidir si se suprime al recién nacido
La preocupación por el crecimiento demográfico es legítima y se basa en el temor de no poder proporcionar a tantos millones de seres un mínimo aceptable de bienestar y por ello se recurre a medidas tan drásticas como el aborto, pero el crecimiento de la población no lo es todo, de igual o mayor gravedad es la, a todas luces injusta distribución de la riqueza mundial En 1970 la población mundial era de 3,600 millones y mucha gente moría de hambre, en 1900, cuando la población era aproximadamente la mitad, también mucha gente moría de hambre Así pues, la solución no estriba tanto en sofocar la vida como en una mejor distribución de los bienes Si en todo esto pusiéramos parte del empeño que ponemos en lo primero, no habría necesidad de recurrir a medidas tan dramáticas ni tan cuestionables moralmente

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