“El fantástico mundo de Juan Orol”: gran reparto, buena historia, una mala película

MÉXICO, D.F. (apro).- Charros, gángsters, hermosas bailarinas y un sujeto feo, sin talento y poca cosa, pero con todas las ganas del mundo por convertirse en director de cine, son los elementos que componen El fantástico mundo de Juan Orol (México, 2012), un desabrido homenaje a uno de los directores más malos del cine mexicano, pero a la vez de los más taquilleros.

Dirigido por Sebastián del Amo, El fantástico mundo de Juan Orol revisita de manera libre la vida del nunca bien ponderado Juan Orol (Roberto Sosa), desde los primeros años de su infancia hasta sus años finales; la cinta nos muestra a un sujeto que hace de todo pero no es bueno en nada.

La determinación de Orol y la ayuda de un personaje ficticio llamado Johnny Carmenta, que se le aparece de vez en cuando, lo llevan a conquistar el sueño de contar historias de gángsters y de ligarse a actrices guapas como María Antonieta Pons o Rosa Carmina, por ejemplo.

La cinta quiere vendernos la idea de que el hombre detrás de Gángsters vs. Charros, Sandra la mujer de fuego, Los misterios del hampa o Siboney, fue más grande que su obra, que si bien generaba buena entrada en taquilla, nunca se ganó el respeto de la crítica; de hecho, Orol era conocido como “El rey del churro”.

Pese a lo anterior, todo parece indicar, al menos en la cinta, que Orol disfrutaba cada momento de su vida sin importar lo que pensaran los demás.

El problema de El fantástico mundo de Juan Orol es que, efectivamente, el único que parece gozar de los momentos que está viviendo es el actor que vemos en pantalla y quizá el director, porque para el espectador la trama resulta bastante aburrida.

En efecto, hay elementos que hacen pensar que Orol es un personaje extraordinario, pero nunca se explotan. Sobresalen las actuaciones y los guiños a personajes de la época de oro del cine mexicano.

Al final no hay nada concreto: cuando parece que la cosa se está poniendo interesante, el personaje se acartona y el interés se pierde.

Al final de cuentas la película termina siendo un churro sin la gracia de las películas de Orol, y un desperdicio de historia y actores como Jesús Ochoa, el mismo Sosa, Ximena González-Rubio, Gabriela de la Garza, Karin Burnett y Alfonso Borbolla, entre otros.

¿Qué nos queda de esta cinta? Las ganas de ver una buena película sobre la vida de Juan Orol.

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