Se va la Colección Blaisten de Tlatelolco

MÉXICO, D.F. (apro).- Considerada “la más completa colección de arte mexicano del mundo”, según información del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT), la colección del empresario y especialista en arte, Andrés Blaisten, saldrá de este recinto al llegar a su fin, el próximo 6 de octubre, el convenio de colaboración que suscribió con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) hace seis años.

En una rueda de prensa en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), María Teresa Uriarte, coordinadora de Difusión Cultural, y Graciela de la Torre, coordinadora de Artes Visuales de la misma, anunciaron un proyecto de renovación de contenidos de la red de museos de arte de la UNAM: Casa del Lago, Museo del Chopo, MUCA Roma, El Eco, El CCUT y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

Fue así que al hablar de que en el CCUT se dará cabida a otras colecciones privadas en lo que se llamará la Sala de Colecciones Asociadas, Teresa Uriarte soltó que el acervo que daba nombre al Museo Colección Blaisten, inaugurado en 2007, no estará más ahí, pues se busca “tener un espacio muy activo, dedicado a distintas colecciones extraordinarias que existen en México”.

Uriarte y De la Torre mencionaron entre estas colecciones las de Agustín Coppel, José Antonio Pérez Simón, Sergio Autrey y la Galería Arvil, con quienes se ha llegado a acuerdos para que “probablemente a partir de enero”, comiencen a presentarse en distintas exposiciones curadas por posgraduados en curaduría de la propia UNAM, “en este diálogo muy intenso con la academia”.

La pregunta de por qué razón no continuará la Colección Blaisten en el CCUT, si acaso se debe a exigencias de parte de él que la UNAM no esté en condiciones o disposición de cumplir, no pudo ser respondida cabalmente por las funcionarias. Uriarte insistió en que aún se está en negociaciones, pero que éstas no dependen de la coordinación a su cargo.

Se les preguntó cuál era el balance luego de cinco años de estancia en Tlatelolco y a donde irá ahora:

“Bueno, en algún sitio estará”, dijo De la Torre, quien aseguró que no es que se vaya a embodegar nuevamente. Y enseguida salió al paso Uriarte:

“Creo que el intercambio con la colección dejó muchas experiencias muy ricas, por ejemplo la exposición del Dr. Atl, fue sin duda una de ellas. Lo que nosotros buscamos ahora es darle nuevas posibilidades de exposición a otras colecciones que son igualmente importantes y que tengan una mayor vinculación con la academia, eso es lo que buscamos fundamentalmente.”

–¿No es una pérdida? –insistieron los reporteros.

–Ajá, si no se continúa el convenio –respondió Uriarte, quien se mostró sorprendida por el interés de los medios en la colección:

“Ya veremos qué sucede pero eso no está en mis manos, ni está en nuestra decisión. Pero me gustaría genuinamente saber por qué genera tanto interés el que salga una colección privada de un espacio universitario porque no pudimos encontrar una renovación automática del convenio.”

Puntualizó además que el convenio es académico y económico, y que jamás se planteó que Blaisten entregara la colección en comodato ni en donación. Ciertamente, el coleccionista –poseedor de más de 650 obras que abarcan del periodo virreinal a los siglos XIX y XX– dejó sólo en préstamo su acervo. Aunque, conocido por su generosidad y disposición a prestar obras para diversas exposiciones, dejó entonces abierta la posibilidad a una renovación del convenio.

Respecto de la reestructuración del resto de los museos de la UNAM, la coordinadora consideró que en general, los museos en México han sido desaprovechados como un espacio de reflexión en el cual los niños, jóvenes y demás visitantes puedan dialogar con un cuadro, escultura u obra científica y activar la parte creativa de su cerebro, pese a que se ha demostrado que las experiencias estéticas mejoran el rendimiento escolar y la productividad, “en el mejor de los sentidos”.

Puso como ejemplo que el recinto más visitado de México, el Museo Nacional de Antropología, dirigido por su amiga Diana Magaloni, no representa una experiencia estética pues los niños acuden con cuaderno y lápiz a copiar cédulas sin jamás tener un real encuentro con las obras que ahí se exponen.

Se trata ahora dijo “de establecer una vinculación directa entre todos los museos, queremos convertirlos en instrumentos académicos que funcionen de manera mas directa para la comunidad estudiantil”.

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