Se endeuda Yucatán 20 años con el Museo del Mundo Maya

En medio de varios cuestionamientos: el proceso de la licitación otorgada al nieto de Carlos Hank Rohn por Cultur –que preside Jorge Esma–, el traslado irresponsable de piezas desde el Palacio Cantón, y la opacidad en el manejo de los dineros, el lunes 24 se abrió en Mérida este museo al que se le antepuso oficialmente el título de “Gran”, por el que se deberán pagar anualmente a la iniciativa privada, por dos décadas, 143 millones de pesos.

MÉRIDA, YUC. (Proceso).- Inconcluso, el Gran Museo del Mundo Maya de esta ciudad, que deja comprometidas las finanzas de las próximas cuatro administraciones, abrió sus puertas al público para lucimiento de la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco en las últimas horas de su mandato.

El recinto, cuestionado desde sus orígenes por un proceso de licitación mediante el cual el Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos del Estado de Yucatán (Cultur), presidido por el siempre polémico Jorge Esma Bazán, viejo conocido y colaborador de los políticos de la familia Hank, del Estado de México, fue adjudicado a Promotora de Cultura Yaxché, de Carlos Hank Rohn. El contrato para su construcción y operación a 20 años se realizó bajo el controversial esquema de Proyectos para la Prestación de Servicios (PPS).

En principio el proyecto se presupuestó en 410 millones de pesos, cifra que luego pasó a 500 millones y de ahí a 800 millones.

Costó “770 millones de pesos de inversión inicial para construcción y equipamiento”, reveló Carlos Hank González, hijo de Carlos Hank Rohn y nieto de Carlos Hank González, en su discurso inaugural.

Promotora de Cultura Yaxché S.A. de C.V. está integrada por Hermes Infraestructura, La Peninsular, Dalkia (de capital francés) y el arquitecto José Enrique Ortiz Lanz, excoordinador de Museos y Exposiciones del INAH, quien tiene a su cargo la museografía.

Lo que no se dijo es que, además, las próximas cuatro administraciones estatales deberán pagar a Yaxché una contraprestación de 2 mil 860 millones de pesos, a razón de 143 millones de pesos anuales, para la operación y mantenimiento de las instalaciones, y que para ello el gobierno de Ortega Pacheco comprometió las participaciones federales de las próximas dos décadas.

El contrato abarca la construcción del museo y siete servicios: mantenimiento de las instalaciones, servicios de estacionamiento, servicio de fumigación y control de fauna nociva, servicios de intendencia y jardinería, telecomunicaciones e informática, y el servicio especial de seguridad y vigilancia en un periodo que comprende 20 años.

El documento se protocolizó el 14 de junio de 2011, y al día siguiente comenzó la construcción de la obra, aledaña al Centro de Convenciones Siglo XXI, y aunque la idea era concluir hacia finales de mayo de 2012 para que la mandataria inaugurara antes de las elecciones, problemas técnicos desfasaron el plan.

“De niña, sentada en la zona arqueológica de Xcambó, me pregunté: ‘¿Cuándo volveremos a construir en Yucatán grandes obras como el Castillo de Chichén Itzá? ¿Cuándo nuestros arquitectos tallarán la piedra para mostrar al mundo que la grandeza maya sigue aquí y nunca se ha ido?’”, expresó sollozante la mandataria… y, contemplando la obra, en su inauguración, exclamó: “¡Mi respuesta está aquí!”.

La “titánica y epopéyica responsabilidad” de dirigir el proyecto estuvo a cargo de Esma Bazán, quien aprovechó la inauguración del Gran Museo para agradecer a la mandataria por haberlo dejarlo hacer:

“Ciudadana gobernadora, agradezco esta noche, que no es una noche común, su generosidad y su decidido esfuerzo por concretar este emblemático espacio del Gran Museo del Mundo Maya. Llevamos cinco años cuatro meses. Voy a decir algo que la noche me lo permite, las circunstancias me lo permiten, nunca tuvimos un sí ni un no, eso no lo creería nadie en México, porque en el día a día, en el trabajo, en la lucha, en el fragor, surge un si y nunca tuve un sí ni un no, gracias por su confianza.”

También anunció su retiro de la promoción cultural, “el fin de un ciclo de 40 años de servir a mi patria”.

Haciendo gala de sus dotes de histrión, expuso:

“Cuando la noche está mas roja es porque está a punto de amanecer, y cuando está muy estrellada es que ha llegado la hora de soñar, y cuando sobre nuestra frente está el planeta Venus es porque ha llegado la hora de realizar.

“Hoy esto que ante nuestros ojos se levanta es una realización, no son palabras, es la hermosa presencia de la arquitectura del Gran Museo. Retomando mis palabras y en esta despedida que hago de la promoción cultural, digo ante este recinto que culminan 40 años de mi vida dedicados íntegramente a la promoción cultural.

“¡Aquí queda la piel, aquí mi optimismo por la vida, aquí mis aciertos, mis errores y los grandes éxitos, aquí mi palabra de honor porque primero caballero y luego funcionario, aquí mi alma y la realización de mis compromisos, aquí las enseñanzas, aquí mis abuelos, mis padres, mis maestros, aquí las fortalezas y las debilidades, aquí los amigos y los enemigos que no buscamos, las grillas, las calumnias, las intrigas palaciegas y también lo más importante, la generosidad, el cariño, el afecto de mis paisanos bien nacidos, a ellos los tendré siempre en mi recuerdo y en mi corazón.”

Días antes agrupaciones civiles denunciaron “graves anomalías” en el traslado de piezas arqueológicas del Palacio de Cantón para la exposición inaugural del Gran Museo Maya de Mérida.

En una carta fechada el 20 de septiembre, solicitaron la “urgente intervención” del director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Alfonso de María y Campos Castelló, y acusaron supuestos daños a algunos de los objetos en cuestión, por lo que pidieron suspender su traslado.

Argumentaron que este procedimiento pone en riesgo la conservación e integridad de estas piezas, que constituyen un patrimonio de todos los mexicanos.

“Tenemos conocimiento de que la empresa encargada de los traslados no posee la experiencia necesaria para estos trabajos debido a que es de reciente creación y que ya han ocurrido serios incidentes que han dañado piezas, por ello exigimos:

“La presentación ante expertos enviados por el INAH y ante la sociedad, de las piezas que se enumeran a continuación, a fin de efectuar un peritaje del estado en que se encuentran, pues nos han informado que se han caído y algunas de ellas pudieran estar rotas o dañadas”, asientan en el escrito.

De los objetos supuestamente involucrados, citaron: El Bracero, La Escriba, El Anillo de Oxkintoc y Los Jaguares de Chichén Itzá.

Firman el documento María Eugenia Núñez Zapata, de Equidad Política; Patricia Mc Carthy Caballero y Guillermo Vela Román, del Frente Cívico Familiar; Adelaida Salas Salazar, del Observatorio de los Feminicidios; Arturo Cetina Bautista, de Acciones Líderes, A.C.; William Duarte Erales, de Librepensadores de México, A.C.; Bertha Elena Munguía Gil, de CASDE, A.C., y Vicente Pasos Capetillo, de Red de Maestros.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Jorge Caamal Burgos, critica la opacidad en torno a la obra y el manejo de las cifras y lamenta que fuera ignorada la petición que el organismo lanzó al gobierno estatal para que se integrara un comité de vigilancia que garantizara la transparencia en el proceso de la licitación.

“Me llama la atención de que pusieran la primera piedra, y perforaran el piso un año antes de que se presentara el proyecto, por ejemplo. Son dudas…”, comenta.

“Aquí el tema que a nosotros nos preocupa, porque compromete el gasto corriente de las próximas administraciones, es que ellos dicen que técnicamente esto no es deuda, pero al ser una contraprestación que van a tener que cumplir puntualmente cada mes, y que además a la firma del contrato garantiza el pago de esta contraprestación con las participaciones federales, tiene todas las características de una deuda. Hay un compromiso a 20 años y ya vimos cuál será el costo final.”

Recuerda además que para ésta y otras obras, la mayoría priísta en el Congreso local le aprobó a la mandataria adquirir un crédito por mil 370 millones, de los que canalizó 110 al Patronato Cultur, que a su vez los utilizó para adquirir al gobierno del estado el terreno donde se edificaría el museo. De esta manera el gobierno del estado ingresó a sus arcas los 110 millones para poder utilizarlo como gasto corriente.

“Se compró a sí mismo el terreno donde está el museo –dice–. El museo es una buena decisión, el problema es todo lo que lo rodea.”

Pero las dudas en torno al multimillonario proyecto van más allá. Y es que el exdiputado panista Pedro Cohuó Suaste cuestiona:

“¿Qué vínculos existen entre este gobierno y la empresa ganadora? ¿Existe otro tipo de intereses en la construcción de esta obra? ¿Cuál fue la participación que tuvo el titular de Cultur y qué lazo existe entre éste y la empresa ganadora?”

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