La pesadilla de Versini en México, grabada por la TV francesa

A François Hollande y Enrique Peña Nieto no les faltarán temas de conversación el próximo miércoles 17, cuando se reúnan en esta capital como parte de la gira europea del presidente electo. No es un secreto que ambos pretenden armonizar las relaciones entre Francia y México, deterioradas por el empeño de sus predecesores en convertir el caso de Florence Cassez en un choque de egos.

PARÍS (Proceso).- La situación de la reclusa de Tepepan está en la agenda de Hollande y en la de su compañera, Valerie Trierweiler, quien tiene prevista una comida con Angélica Rivera –esposa de Peña Nieto– según filtró el pasado martes 9 el diario Le Parisien.

El matutino dedicó una página completa al asunto y subrayó el apoyo personal y oficial de Trierweiler a Cassez.

Pero Le Parisien no mencionó otro tema bastante espinoso que también figura en la lista de los pendientes entre Francia y México: el expediente Versini-Montiel.

Tras nueve meses de lucha por recuperar a los tres hijos –Adrián, Sofía y Alexis– que tuvo con el exgobernador del Estado de México y luego de haber ganado todos sus juicios contra Arturo Montiel en Francia y en México, Maude Versini y su actual esposo, Philippe Lancry, tomaron la decisión de dar a conocer a la opinión pública francesa la historia del secuestro de los menores.

La pareja viajó a México a mediados del mes pasado acompañada por un equipo de periodistas del canal M-6. El reportaje resultante cuenta las desventuras de Versini y Lancry, quienes buscan en vano ver a los tres niños en sus escuelas o en los domicilios de Montiel. Se difundió el pasado domingo 7 al final de la tarde en hora de gran audiencia y dejó bastante mal parado al político mexiquense, exhibiendo la impunidad y el cinismo de los poderosos en México.

Tras grabar a Versini en la vacía habitación de sus hijos en su departamento parisino, los reporteros del programa 66 minutos presentan a Montiel como un “político muy pudiente que Maude Versini acusa de abusar de su poder y de su influencia para retener a sus hijos en México”. La fotografía del mexiquense, quien rehusó ser entrevistado, ocupaba toda la pantalla.

Luego se ven imágenes del video grabado a finales de diciembre del año pasado en la oficina de un juez de Metepec, Estado de México, en el que los tres niños –entrevistados juntos y sin la presencia o asesoría de un psicólogo– cuentan que su madre y sobre todo su padrastro les jalaban las orejas, les daban bofetadas y nalgadas… La que habla es sobre todo Sofía.

También se ve a una de las nanas espías en la oficina de Eric Noual, abogado de Montiel en Francia; la mujer describe los “maltratos” a los niños usando exactamente los mismos términos que los menores.

Sigue un flashback: el amor a primera vista de Montiel y Versini y las estampas de su boda que dejan a los reporteros literalmente alucinados. Prueba de ello es el comentario que acompaña las imágenes: “Es una boda de ensueño a la que asiste todo el jet set mexicano. Entre los invitados está el sobrino de Arturo Montiel, Enrique Peña Nieto, muy joven entonces”.

“La fiesta dura tres días”, agrega la comentarista mientas se ve al joven Peña Nieto risueño. “Se suceden danzas folclóricas, mariachis, fuegos artificiales gigantescos, se toca la Marsellesa, corren ríos de champaña. Maude luce un larguísimo y espléndido vestido blanco de alta costura”.

Se alude luego a la “desgracia” de Montiel, acusado de malversación de fondos públicos. Los reporteros hablan en forma elíptica de “200 millones de dólares que le hubieran permitido comprarse numerosas mansiones”. No explican en qué condiciones se cerró el caso judicial del exgobernador.

Luego empieza el reportaje en México. Los periodistas siguen a Versini y a Lancry en sus intentos por encontrar a Adrián, Sofía y Alexi en las distintas casas de Montiel o en la escuela a la que asisten.

La Convención de La Haya, que rige las relaciones de las familias binacionales, es categórica: mientras se litiga un conflicto entre los padres, el demandante tiene derecho a visitarlos.

Noual no vacila en afirmar en el programa de M-6, el mismo domingo 7, que Montiel no se opone en absoluto a que su exesposa vea a sus hijos. Pero ésta lleva diez meses sin poder abrazarlos.

La telenovela mexiquense

Las hazañas de la pareja Versini-Lancry, que parecen escenas de telenovela, fueron grabadas por los reporteros con cámara escondida.

El primer episodio empieza con un control a la entrada del lujoso condominio Los Encinos, en el Estado de México. Versini y Lancry fingen que tienen cita para ver una casa en venta. Entran al fraccionamiento que es vigilado como una fortaleza. Casas inmensas con vista al Nevado de Toluca rodean un campo de golf.

Versini y Lancry llegan a la mansión con el número 110, domicilio de Montiel. Cuatro robustos guaruras montan guardia, dos de pie y dos sentados en un cochecito de golf. Maude se atemoriza. No se atreve a timbrar.

“Están armados”, dice. “Quién sabe lo que pueden hacer si se asustan”. Se retiran.

Segundo episodio: Versini y Lancry van al colegio católico de Miraflores, al que asisten los tres menores. Él ve a Alexi en un corredor y le avisa a Maude, quien corre para abrazar a su hijo; pero la maestra se opone al encuentro y encierra al niño en un salón. La madre y el hijo se ven por el vidrio de la puerta.

Versini decide hablar con el director de la escuela, Jesús Moraleda Morín. Mientras lo espera ve a uno de los guardaespaldas de Montiel platicando con alguien de la administración escolar.

Llega el director. Versini y él se conocen, se hablan de tú. Ella suplica: “Por favor, Jesús. Necesito ver a mis hijos. Vamos juntos”. El director es tajante: “No mezcles la escuela en esa historia”. Según el comentario en off la plática dura unos 25 minutos. De pronto Moraleda cambia de tono y le dice a Versini que sus hijos ya no están en la escuela.

“El señor Montiel sabe que estás en la escuela y ya sacó a los niños”, explica.

Tercer episodio: Un día después del incidente Versini come en un restaurante. Suena su celular. Le habla Adrián. Su rostro expresa primero alegría y luego estupor. El niño le repite mecánicamente varias veces: “Estamos en el mar de Acapulco”. Maude sospecha que los menores en realidad están en otra casa que tiene Montiel en su feudo de Atlacomulco.

Cuarto episodio: El coche se estaciona ante la puerta de la mansión también custodiada por vigilantes. Versini lleva en los brazos regalos para sus hijos. El vigilante, que le niega el paso, se ve apenado.

“No sé nada. Sólo soy un empleado”, se disculpa.

Versini insiste y luego calla. Acaba de llegar una camioneta de la policía mexiquense. Armas en mano, media docena de uniformados les ordenan a ella y a Lancry que se vayan de inmediato. Termina el reportaje.

Comentario final: “Después de seis días en México Maude regresa triste a Francia. Su última esperanza es una intervención política. Le acaba de escribir a Valerie Trierweiler”.

(Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1876, ya en circulación)

 

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