La última semana de Blaisten

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Ya sea que se conozca o desconozca, es muy recomendable visitar por última vez el Museo Colección Blaisten (MCB) en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la Ciudad de México. Promovido e inaugurado en octubre de 2007 por el entonces rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente, el recinto ha destacado no sólo por su incomparable acervo y la experiencia museística que ofrece, sino también por la exposición y difusión del coleccionismo mexicano.

Resguardado celosa y secretamente entre especialistas y vendedores, el coleccionismo artístico carece en México de un marco normativo que promueva su exhibición y asegure su relación –donación o participación– con las instituciones del sector público. El convenio entre la UNAM y el coleccionista Andrés Blaisten marcó un positivo precedente que, lamentablemente, se interrumpe el próximo 31 de octubre con el cierre del museo y su salida del CCUT.

Considerada reiteradamente como la mejor colección de arte moderno mexicano del mundo, conformada desde la pasada década de los ochenta, sobresale por el impacto que ha tenido en el viraje y desarrollo de la historiografía –interpretación histórica– contemporánea del arte moderno mexicano. Arriesgado como coleccionista al sustentar su selección en la propuesta visual y no en la legitimación de las firmas, Blaisten comprobó que la creación posrevolucionaria excedía el discurso oficial del muralismo y la escuela mexicana. Especialmente potente en el ámbito pictórico –María Izquierdo, Dr. Atl, Alfonso Michel, Agustín Lazo, Fernández Ledesma, Fernando Leal, Emilio Baz, Alfonso X. Peña, Rosa Rolanda, entre otros–, el acervo elegido con base en categorías estéticas que inciden en la narrativa pictórica –iluminación cromática, volúmenes contundentes y temáticas ajenas al folclorismo institucional–, atrajo la atención de investigadores que comprobaron la pluralidad y vanguardismo de la creación nacional de principios del siglo XX.

Concebido como un proyecto que integra la emotividad de los espacios con el impacto estético de las obras, el Museo Colección Blaisten en el CCUT introduce al espectador en una dimensión relacionada con imaginarios modernos-mexicanistas y posmodernos-sesenteros. Este último territorio logrado a partir tanto de las vistas urbanas del complejo arquitectónico de Tlatelolco como del uso de mobiliario que remite a la época en que se construyó el antiguo edificio de Relaciones Exteriores, en donde se ubica el museo. En lo que corresponde a las piezas pictóricas que se muestran actualmente, destacan La mujer y el pelele de Ángel Zárraga (1909), la Mujer con calabaza (1917) de Saturnino Herrán, las inquietantes propuestas de las Escuelas al Aire Libre, la espléndida sección de retratos y, muy especialmente, las máscaras semiabstractas de Germán Cueto.

Entre los principales cuestionamientos que deja su salida del CCUT se encuentra la pertinencia del costo de las exposiciones que apoya la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM a través de la Dirección de Artes Visuales, a cargo de Graciela de la Torre. Antes de aceptar que 4 millones de pesos para realizar tres exposiciones temporales anuales en el MCB son excesivos (Excélsior, 28 septiembre 2012), es indispensable transparentar la cuota que paga el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) por sus exposiciones: ¿Es cierto que la muestra de Cildo Meireles que se presentó en 2010 tuvo un costo de 8 millones de pesos y que la actual de Teresa Margolles le costó a la ciudadanía 1 millón 600 mil pesos?

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