“Desafío jurídico”

En septiembre pasado, la televisión de la UNAM cumplió siete años de difundirse en cable y satélite, es decir en sistemas de paga; lo celebró anunciando su salida al aire en el canal digital 30.2. Produjo nuevos programas que ensayan formatos antes ausentes como el reality show y los concursos.  Del primero se llevó a cabo una obra en torno a la danza, imposible negar su parentesco con Ópera prima de Canal 22.  Más tarde una competencia actualmente programada que se denomina Desafío jurídico en coproducción con el Canal Judicial.  Uno más se titula Tesoros del Barrio Universitario.

Sin duda hace falta renovarse, experimentar e ir más allá de lo tradicional, pues la vanguardia de la academia y la investigación no puede estar retrasada cuando se trata de medios masivos, tecnologías innovadoras u opciones de contenido. De TVUNAM en propuestas avanzadas hay ejemplos, aunque éstas no hacen verano porque también se realizan series convencionales, con temas manidos, invitados reiteradamente presentes en el mundo mediático y enfoques conservadores. Tal el caso de Observatorio 2012. En el terreno de la compra de materiales a otras televisoras hay igualmente una dicotomía: series de excelente calidad rivalizan con emisiones viejas antes divulgadas en cable, verbigracia El show de los libros.

Desafío jurídico retoma un cartabón: dos equipos de estudiantes de derecho provenientes de 16 universidades públicas y privadas que ofrecen la carrera, se baten en una justa de conocimientos. El escenario está montado sin imaginación. No hay atractivos visuales que hagan pasables las preguntas que aparecen en pantalla y deben indicar los participantes. Las respuestas suelen ser verdadero o falso sin explicaciones ni despliegue de razonamientos.

El concurso resulta árido, quizá atraiga a los especialistas en la materia, pero es seguro que el público general, aun la audiencia universitaria, permanezca indiferente ante el examen en pasarela al cual se someten los jóvenes. O tal vez el morbo de quien gana lleva a algunos a ser fieles al programa. Para el coproductor Judicial son las ventajas: se abre un espacio más para su salida al aire, introduce un tema de su competencia central: las leyes. Va al encuentro de un nuevo público.

Las incongruencias en la carta programática no son privativas de TVUNAM, aparecen en todos los canales públicos, culturales o del Estado. Los saltos y contradicciones señalan la ausencia de un proyecto unitario, a mediano plazo, tomando en cuenta el sitio propio dentro del contexto mediático para diseñar un perfil único, diferente al resto con el fin de no diluirse entre cientos de propuestas que hoy inundan las pantallas televisivas y se expanden hacia la red de redes.

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