El tercer trienio de los González Díaz

Criticado porque desde 2007 él y su hermano Gerardo se pasan uno al otro la alcaldía de El Salto, Joel González Díaz afirma en entrevista que ellos han luchado contra la pobreza (y el municipio es uno de los más pobres del estado). Sobre la falta de transparencia, argumenta que la página en internet “se cayó un par de días”. Y pasa a los grandes planes: contar con un equipo saltense de futbol en la Tercera División.

En la fotografía oficial, que parece reciente, luce traje negro y una camisa azul; su corbata roja remite a la bandera de México que aparece en segundo plano. El bigote negro bien recortado y las manos entrelazadas sobre el escritorio. Hay que acostumbrarse a ver de nuevo al priista Joel González Díaz en la presidencia municipal de El Salto.

En persona, adopta una pose igual a la del retrato. Este priista inicia su segundo trienio como alcalde luego de que el anterior le entregó el mando a su hermano Gerardo González Díaz, quien le heredó una deuda de más de 100 millones de pesos. Por eso siente que vuelve a su casa luego de tres años de ausencia.

Un sector amplio de la sociedad sáltense manifestó su descontento con el cacicazgo que les atribuyen a él y a su hermano (Proceso Jalisco 404), pero a ellos no parece importarles.

En entrevista efectuada en su oficina, en el segundo piso de un edificio viejo cuyas escaleras rechinan a cada paso, Joel González recibe a la reportera con el aire acondicionado al tope, se cruza de brazos. Sus asesores, al fondo, toman nota de cada palabra, gesto y movimiento del jefe.

–¿Qué lo distingue de su hermano? La gente los identifica como una familia que no quiere desprenderse del poder.

–Somos hermanos de sangre, pero mi hermano es un ciudadano como cualquier otro y la voluntad de un pueblo se refleja en las urnas y en los votos. Hay muchas personas de otros partidos que también participan como familiares. Yo creo que si en El Salto me dieron su apoyo por segunda vez es porque confían en mí y tienen la esperanza de que yo haga una mejor administración y les ayude a resolver los problemas de rezago.

De acuerdo con el Consejo Estatal de Población (Coepo), 53 mil 760 saltenses están atrapados en la pobreza y en varias colonias faltan el agua potable y otros servicios básicos.

Con todo, la prioridad de Joel González es lanzar un moderno programa de seguridad pública con tecnología de punta. Propone crear “12 módulos de seguridad y un cop center” (centro de atención telefónica) para cada una de las seis delegaciones, a fin de que los ciudadanos reporten los incidentes a una operadora local que distribuya las llamadas a las patrullas más cercanas a los hechos, que contarán con localizadores GPS para acudir con rapidez y precisión.

Patadas y promesas

 

La máxima ilusión del alcalde sale a la luz cuando se le pregunta en qué más piensa emplear los más de 138 millones de pesos aprobados en el presupuesto 2013. Se le sale la sonrisa al contestar:

“Pienso apoyar el deporte con una franquicia para un equipo de futbol de la Tercera División, pues El Salto ha sido cuna de futbolistas. Hace aproximadamente 18 años teníamos una; bueno, la voy a reactivar y gestionaré ese recurso para apoyar el deporte con los jóvenes del municipio.”

Estima que la franquicia le costará al municipio 4 millones de pesos. Cuando se le pregunta por el mantenimiento del equipo, es decir, los gastos en sueldos de jugadores y cuerpo técnico, primas, alimentación, traslados y demás, pone cara de sorpresa. Pero es el alcalde. Como encaprichado, replica:

Precisamente la transparencia y la funcionalidad se echan de menos en El Salto, que en la última evaluación del Colectivo Ciudadanos por Municipios Transparentes (Cimtra) merece una calificación de 4.6 sobre 100 hasta octubre pasado. El organismo civil, en el cual participan la representación de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Jalisco, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y el Colegio Estatal de Estudios Políticos, reprobó a la administración pública sáltense, incluyendo la calidad de su atención a la ciudadanía, las obras y las labores del cabildo.

Joel González tiene una respuesta fácil: la página en internet del ayuntamiento estuvo desactivada durante “un par de días” y quizá por ello Cimtra le asignó un puntaje tan bajo.

Hasta el cierre de esta edición, dicho sitio seguía sin funcionar plenamente. Su apartado de transparencia se limita a citar el artículo 32. No están disponibles la relación de adquisiciones, el padrón de proveedores, las cuentas públicas ni las auditorías. Solicitar información por medio de su Unidad de Transparencia, como hizo la reportera, es un viacrucis.

Según el propio alcalde, el ayuntamiento tiene mil trabajadores, casi los mismos que el Congreso del estado. La Unidad de Transparencia precisa que la plantilla aprobada es de 988 trabajadores, que representan un gasto anual de 118 millones de pesos en nómina. Pero enseguida el documento de la unidad se contradice al especificar que el personal activo se acerca a 500, pues “hay muchas vacantes”, y que se les destina 54 millones 835 pesos al año.

El gasto corriente tampoco le preo­cupa al presidente municipal porque El Salto, dice, se ha caracterizado por la creación de empleos y por el fomento de la inversión en industrias, que según sus cálculos genera una inversión directa de 60 millones de dólares anuales y más de 60 mil empleos directos.

Modestamente atribuye parte de ese “triunfo emprendedor” a su hermano Gerardo, quien autorizó la instalación de seis supermercados de la cadena Bodega Aurrerá y una sucursal de Farmacias Guadalajara, aun cuando los comerciantes y dueños de pequeños locales le advirtieron que esas grandes empresas acapararían el mercado local. Se justifica al respecto:

“Yo mantengo una buena relación con los industriales. Ellos han colaborado y gestionado hasta recursos para regalarnos una unidad de protección civil. Por eso daré las facilidades que me correspondan para seguir impulsando la industria y promover la inversión en El Salto.”

Trastabilla un poco cuando se le pregunta cuántas empresas están instaladas en el corredor industrial del municipio, admite que no tiene el dato a la mano y dice que son alrededor de 160, pero que el listado completo lo tiene la asociación civil Un Salto de Vida…

Sobre el compromiso de su gobierno con el medio ambiente, Joel González dice que antes los malos olores del río llegaban a su oficina, pero gracias a la planta de tratamiento de El Ahogado, para cuya construcción él presionó como diputado federal, el miasma ya no está presente. Pero de nuevo argumenta que ese asunto no le compete sólo al municipio, sino que es responsabilidad de los tres niveles de gobierno.

A los cuestionamientos sobre la facilidad con que el ayuntamiento otorga permisos de construcción, responde que no se opone al crecimiento habitacional. Añade que si bien El Salto no cuenta con una ley de ordenamiento ecológico, como lo estipula la Semades, sus políticas se apegan al Plan de Desarrollo Urbano.

Específicamente sobre las licencias a urbanizadores, dice que en su primer periodo de gobierno (2007-2009) le heredaron 12 permisos y él aprobó sólo otros dos, en tanto que su hermano no autorizó ninguno.

Sin embargo, fue en la administración anterior (2010- 2012) cuando se inició la construcción del fraccionamiento Campo Bello en el kilómetro 11.5 de la carretera a El Salto, muy cerca de una planta de almacenamiento de Pemex, lo que pone en riesgo a sus habitantes.

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