En narcomantas, Caballeros Templarios dan la bienvenida a Peña

CHILPANCINGO, Gro. (apro).- En su primera visita oficial a Guerrero, el presidente Enrique Peña Nieto se comprometió a revertir los efectos de la narcoviolencia que tienen colapsado al puerto de Acapulco y al resto de la entidad.

Para ello, anunció sin especificar, la implementación de una nueva estrategia de seguridad pública y combate a la pobreza.

“El gobierno federal tiene que venir, no a disputarle plaza o terreno a las autoridades locales, sino a trabajar en equipo, no importando el origen partidista, sin prejuicios, ni recriminaciones pasadas. Hoy nos debe ocupar hacer un equipo sólido, un auténtico trabuco que nos permita atender las necesidades más apremiantes de Guerrero”, expresó Peña Nieto.

Por su parte, el grupo delictivo denominado Los Caballeros Templarios dirigió un mensaje al presidente, en el que anunció que están dispuestos a “deponer las armas”, siempre y cuando Peña Nieto cumpla las promesas de campaña; y “ofrecieron su ayuda” para eliminar a sus grupos antagónicos: Los Zetas y el cártel de Jalisco Nueva Generación.

Mediante la colocación de narcomantas en la región de la Costa Grande y diferentes ciudad del estado de Michoacán, Los Templarios advirtieron: “Dejamos nuestra seguridad en sus manos (…) si  no fuera así regresaremos a defender nuestra tierra.”

Durante esta gira de trabajo, Peña Nieto y el gobernador Ángel Aguirre Rivero intercambiaron elogios y exhibieron el compadrazgo que los une desde que el mandatario estatal militaba en el PRI, antes de que fuera postulado por los partidos de izquierda como candidato a gobernador tras una ruptura con el Revolucionario Institucional porque le dieron la candidatura a su primo, el exalcalde de Acapulco y actual diputado federal, Manuel Añorve Baños.

“Voy a estar muy cerca de tu gobierno, porque además tenemos una amistad de tiempo atrás, que los sepan todos, somos amigos, no porque él haya sido postulado por un partido y yo por otro; somos amigos y compartimos un mismo objetivo y propósito”, expresó Peña Nieto.

En respuesta, Aguirre Rivero festinó la visita de su compadre y expresó: “Guerrero está urgido de ver un presidente que genere confianza; sin mezquindades, ni protagonismos estériles”.

Por la mañana, Peña Nieto encabezó un acto en la residencia oficial Casa Guerrero, al oriente de esta capital, donde asumió el compromiso de construir un sistema hidráulico para garantizar el abasto de agua entubada a la población, una de las principales problemáticas que padecen los chilpanciguenses y que desde hace 15 años ha sido bandera de campaña de políticos que aspiran a cargos públicos en los tres niveles de gobierno, sin que el problema haya sido resuelto.

Mientras autoridades de los tres niveles de gobierno permanecían en el lugar que fue resguardado por militares, policías federales  y el Estado Mayor Presidencial, un grupo de jóvenes integrantes del movimiento #YoSoy132 se manifestó pacíficamente con pancartas de repudio a la visita de Peña Nieto a la entidad.

Luego, el presidente se trasladó, vía aérea, al puerto de Acapulco, donde encabezó un segundo acto en las instalaciones de un centro deportivo de la colonia Ciudad Renacimiento, ubicada en la zona conurbada del principal destino turístico de la entidad y que ha sido escenario de la confrontación entre pandillas que se disputan el control de la actividad delincuencial del puerto.

En el lugar, el alcalde postulado por la izquierda, Luis Walton Aburto, reiteró su demanda de ayuda al gobierno federal para resolver los problemas estructurales del puerto: la crisis financiera y de seguridad que padece el municipio.

Para secundar la petición del edil porteño, el gobernador señaló que se requieren al menos 80 millones de pesos para liquidar a 500 policías municipales de Acapulco, quienes no pasaron los exámenes de confianza; y planteó la necesidad de que la federación aporte la mayor parte de los recursos para retirar a los uniformados que no son aptos para ejercer el servicio.

En ambos actos, Peña Nieto insistió en la necesidad de que las autoridades locales se involucren en el nuevo plan de seguridad que se pretende implementar a escala nacional, argumentando que “no se trata de que una autoridad sustituya a otra o que el gobierno de la república venga a desplazar lo que corresponde a las autoridades locales”.

 

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