Teatro: Abraham Oceransky

MÉXICO, D.F. (Proceso).- A finales de 2012, Abraham Oceransky fue reconocido por el Instituto Internacional de Teatro de la Unesco con la medalla Pilar del Teatro y otra por su relevante trayectoria y construcción del teatro El Galeón.

Oceransky, creador teatral que desde los setenta ha estado a la vanguardia del teatro mexicano, dedica su vida a investigar y proponer como director teatral bajo un concepto de colectividad puestas en escena siempre arriesgadas, formar artistas escénicos y colaborar en la fundación de espacios teatrales.

En su larga trayectoria, su primer estreno fue Los gigantes de la montaña, de Pirandello (1967); la cosmogonía oriental ha sido una referencia recurrente en sus montajes y actitud ante la vida. Fue de los primeros creadores en introducir la danza Butoh en nuestro país y esta búsqueda culminó en Acto de amor, de Mishima (1976), y Mishima, de Susana Robles (1993). Acto de amor fue una propuesta multipremiada donde los actores mostraban su desnudez y acercamientos atrevidamente sexuales y que llegó a más de 200 representaciones. El protagonista de Mishima, Alejandro Reyes (1963-1996), desarrolló en esa obra una estética corporal de contención y emotividad, impresionante.

Al mundo oriental que marca a Oceransky le ha acompañado una empatía con el teatro de la crueldad impulsado por Antonin Artaud y sus contemporáneos, como Alejandro Jodorowsky. De Artaud es de quien trata su última puesta en escena, Existencia, que se estrenó en Xalapa en el Teatro de la Libertad, fundado por él, y se presentó en el Festival Otras Latitudes, organizado por el INBA en el teatro El Galeón. En ella muestra a Antonin Artaud en un manicomio durante la última década de su vida, con el contexto de la Segunda Guerra Mundial en donde el espacio escénico puede ser un hospital psiquiátrico, un campo de concentración nazi o una mal atendida fábrica.

Desde un hospital también (pero en su Teatro Estudio T de Tacubaya, que luego trasladó a Xalapa) representó la relación Marat/Sade en un intenso y atractivo montaje (1985) bajo el título Duele Marat. PD: Sade, de Peter Weiss, con otra temporada en el Teatro Santa Catarina. Para Oceransky, un texto teatral siempre ha sido un punto de partida desde donde trabaja con los actores y su creatividad, para adaptar modificar y replantear las obras originales. Así ha conseguido grandes logros, como esta obra de Weiss, o Yankee, de Sabina Berman, y otros desaciertos, como Alicia tal vez, de Vicente Leñero, o Mutis, de Elena Guiochins.

En muchos otros casos ha hecho una controvertida dramaturgia en obras como Deux machina (1975), Frankenstein (1977) o Las dos Fridas (1987), que dio la vuelta al mundo y fue protagonizada por Diana Bracho y María del Carmen Farías. Endgame fue la última obra que protagonizó el primer actor Claudio Obregón, dirigida por Oceransky, dentro del proyecto de la Compañía Nacional de Teatro 2010.

Con Simio se inauguró el teatro El Galeón (1972) y fue tal su éxito que dio más de 400 representaciones. Autor y director, creó, junto con sus actores, una pieza “loca” (como decían en ese tiempo), con miles de ideas, ingenios e imaginaciones.

Con el teatro El Galeón, una invención de Oceransky, también se estableció durante cinco años, antes de su primera remodelación, el primer Laboratorio Teatral en nuestro país con una perspectiva experimental.

En El Galeón, que estuvo en lo que eran las caballerizas del Campo Marte y más tarde bodega del Auditorio Nacional y salón de ensayos, Oceransky hospedó a grupos de teatro experimental donde el espacio escénico podía usarse de múltiples maneras. Dadas las dificultades económicas, fue apoyado por actores como Ignacio López Tarso, Olga Breeskin e Irma Serrano para poder inaugurarlo. Así ocurrió con el espacio Teatro de la Libertad, inaugurado hace un par de años en Xalapa, que contó en un inicio con presupuesto del Conaculta y del estado de Veracruz, luego incumplido por éste, requiriendo todavía apoyos, pero convirtiéndose en un espacio fundamental para la entidad.

Abraham Oceransky, creador teatral cuyo camino ha marcado a muchos hacedores de teatro y al teatro mexicano en general, obtiene un nuevo reconocimiento que todos compartimos y esperamos que lo invite a seguir adelante con su luminosa visión.

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