Caminan cientos de kilómetros con un solo fin: encontrar a sus hijas

CHIHUAHUA, Chih. (proceso.com.mx).- En el trayecto de la “Caminata por la vida”, las madres y padres de mujeres desaparecidas recibieron 50 pesquisas de jóvenes en las que se ofrecen cien mil pesos de recompensa para localizar a sus hijas, petición que habían hecho a la Fiscalía General del Estado desde agosto pasado y no habían tenido respuesta.

Este viernes llegaron a apoyar a los manifestantes familiares de personas desaparecidas en otros municipios del estado, caminaron con ellos y les dejaron fuerza para continuar el camino que aún deben recorrer. Faltan 150 kilómetros para llegar a su destino: la ciudad de Chihuahua.

Las familias que llegaron son los Alvarado de ejido Benito Juárez: la familia Muñoz de Anáhuac, municipio de Cuauhtémoc y Hernández, también de Cuauhtémoc. Los tres casos son de desaparición forzada y hasta ahora no hay responsables.

María de Jesús Alvarado, prima y hermana de dos mujeres y un hombre que militares se llevaron de su casa en ejido Benito Juárez el 29 de diciembre de 2009, les dijo a los padres de Juárez que ellos como familia no se han paralizado ni tienen miedo, porque su deseo es encontrar a sus seres queridos.

Y es que hasta ahora, son 38 integrantes de la familia los que han emigrado a otro estado, por amenazas. Sus familiares desaparecidos son: José Ángel, Nitzia Paola Alvarado Espino y Rocío Irene Alvarado.

María de Jesús vive con 11 integrantes más de la familia que viven en una pequeña casa que no es la suya. Son las tres hijas de Nitzia, cuatro hijos de María de Jesús, los papás de ambas, y el esposo de esta última, quien es mecánico y mantiene a la familia. Viven en pobreza extrema y  María de Jesús ha comenzado a tener problemas físicos porque ha estado sometida a un intenso estrés.

Otra familia de Cuauhtémoc compartió que después de dos años de lucha, lograron que las autoridades iniciaran una audiencia penal en contra de un agente de vialidad que infraccionó a José Rosario Hernández, se lo llevó detenido y no lo volvieron a ver.

Una juez lo vinculó a proceso para iniciar la investigación penal, pero posteriormente lo liberó porque consideró que no había elementos suficientes para culparlo. “A pesar de que declararon los amigos con los que iba el día que lo multaron, había bastantes pruebas y no les hicieron caso”, dijo Guadalupe Hernández, hermana de la víctima.

“Ha sido muy difícil, es duro porque el tránsito continúa en funciones y no dice qué pasó con mi hermano. No estuvo en la audiencia, sólo su abogado. Y mi mamá le ha dicho al tránsito que le diga por favor qué hizo con él y le otorga el perdón porque lo que queremos es saber dónde está, si está muerto para sepultarlo y ya estar tranquilas.

La familia Muñoz busca a ocho integrantes de su familia que se llevó de la casa de los abuelos un grupo de policías seccionales de Anáhuac y federales.  Hasta ahora no saben nada de ellos. Desaparecieron el 29 de junio de 2011.

A nombre de las mamás y papás de Juárez, agradeció Karla Castañeda, mamá de Cinthia Jocabeth Alvarado Castañeda. Con un pie sin zapato porque no aguanta las ampollas reventadas, Karla manifestó que sienten desesperación y coraje porque las autoridades no les dicen nada de sus respectivos casos; las acusó de ser frías.

Con la llegada de las familias que los acompañaron el viernes, expresó: “Empezamos cinco esta marcha, ahora somos muchos, se los agradecemos de corazón, sabemos que ustedes sí nos comprenden”. Entre llantos y abrazos solidarios, recorrieron alrededor de cuatro kilómetros con ellos, a partir del kilómetro 166. Ahí colocaron otra cruz para dejar huella de su caminata.

José Luis Castillo, padre de Esmeralda Castillo Rincón, quien desapareció en Juárez, manifestó que caminan hacia Chihuahua para exigirle al gobernador que tenga respeto a la vida y den resultados. Coincidieron en que en Chihuahua hay muchas personas desaparecidas.

El mismo viernes llegó a la caminata José Luis Armendáriz González, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, quien opinó que en Chihuahua hay una guerra por las cifras de desaparecidos y que ese es el primer reto para las autoridades, porque si no hay claridad en los números, menos la va a haber en el campo de la investigación.

 

Informó que tuvo contacto con el secretario de Gobierno, Raymundo Romero, quien le aseguró que el gobernador César Duarte Jáquez está en la mejor disposición de recibir a las familias de las jóvenes desaparecidas. De no recibirlas, la comisión intervendrá para que lo haga, aseguro Armendáriz.

Inicia marcha y buscan a desaparecidos

Karla Castañeda, una de las madres que inició la marcha, dio a conocer que durante la caminata han recibido noticias sobre casas o ranchos que han reventado las autoridades, en busca de personas desaparecidas, aun cuando presionan de manera constante y no hacen nada.

Karla es madre de Cinthia Jocabeth Alvarado Castañeda, quien desapareció a los 13 años del centro de Juárez. En la caminata la acompaña su hijo Juan, de 10 años, quien tiene asma. Cinthia tenía además otros dos hermanos de 15 y 13 años.

Con un pie descalzo porque el dolor de las ampollas reventadas le impide ponerse el otro zapato, manifiesta que con la caminata buscan causar polémica. “No tengo miedo porque no le debo nada a nadie. Ya estamos cansados, porque esto es como una pesadilla, parece que estamos jugando a la botellita para ver a quién le toca, y le toca que un día le entreguen los restos de su hija. Nos tratan bien un día y al otro van y te avientan los restos”.

Marisela Escobedo, precursora

Bertha Alicia García recorrió kilómetros al lado de Marisela Escobedo Ortiz, mamá de Rubí Marisol Frayre Escobedo. Se convirtió en confidente de Marisela. “Ella me decía: ‘más que mi amiga,  ya eres mi hermana. Ella nos enseñó esto”.

Recuerda que Marisela pensaba que las mamás de jóvenes desaparecidas siempre deberían estar juntas, trabajar sin depender de las organizaciones.

“Decía que no permitiéramos que las autoridades nos compren nada, porque un hijo nunca se compra. Ella era muy especial y de repente, a la hora que fuera, decidía hacer una marcha, yo la acompañaba. A veces sabía que había mucho peligro”.

Bertha Alicia es madre de Brenda Berenice Castillo García, joven que desapareció a los 17 años el 6 de enero de 2009 del centro de Juárez. Iba a buscar trabajo. “Ella y yo siempre andábamos juntas, era muy apegada a mí. Ese día no pude ir con ella porque no teníamos dinero para la ruta de las dos”, cuenta Bertha al tiempo que voltea su cara para poder contener el llanto.

El inicio de la experiencia de la familia Castillo García es como la de todas: pusieron el reporte de desaparición, confiaron en las autoridades quienes sólo interrogaron a familiares y amigos cercanos, dejaron pasar tiempo valioso para la investigación y no pasó nada. La familia les llevó información y tampoco obtuvieron respuesta. Han cambiado varias veces de agente del Ministerio Público y vuelven a comenzar.

“Si en su momento hubieran hecho caso, tal vez mi hija estaría con nosotros. La vieron en El Paso y después en Nuevo México con dos hombres.  Las autoridades nunca la buscaron.  Yo quise pasar de mojada pero no me dejó mi familia porque mis otros hijos me necesitan. No hemos tenido dinero para la visa”, comenta Carmen Alicia, una mujer delgada y con tez morena.

Una prima de Brenda la vio por televisión el 18 de mayo de 2011. Era un programa amarillista que se llamaba José Luis sin censura. “Ahí las mujeres se encueraban y salían unas que golpeaban al marido”.

Brenda estaba entre el público, fue entonces que su prima la vio,  logró tomar fotografías porque la enfocaron varias veces, incluso opinó. “De algo estoy bien segura, mi hija no se fue porque quisiera, su bebe tenía un mes de nacido, ahora tiene cuatro y se llama Kevin Gustavo”.

La prima de Brenda llevó las fotografías a Bertha, las llevaron a las autoridades, la misma familia consiguió el video del programa y lo entregó a la Fiscalía Zona Norte. Ahí tuvieron el video, hasta que hace un mes, les confirmaron que sí se trata de Brenda Berenice.

La Fiscalía turnó el caso a la Procuraduría General de la República (PGR), porque para conseguir informes de Estados Unidos, requieren de la colaboración internacional. “Nos decían que la PGR no contestaba”. Fue hasta que iniciaron la marcha, cuando llegaron a Juárez 20 investigadores federales para atender el caso.

“El día que decidimos marchar fue porque sentimos mucho coraje. El lunes pasado abrimos el ataúd de Beatriz Alejandra, ahí estaban los dos huesitos, delgaditos. Casi no nos dejan checar las cajas pero es nuestro derecho”.

Fue así como iniciaron la caminata. A Bertha Alicia le cuida su esposo a los otros hijos de 9, 7 y 5 años. El padre de familia trabaja en la obra y a veces como mecánico.

Bertha dice tajante que no quieren apoyo del gobierno para que no digan que con lo que les dan los nos compran, para que no digan que nos aplacan. “Yo a mi hija nunca la voy a dejar”.

Desaparecida

Mónica Janeth Alanís Esparza tenía 18 años cuando desapareció, dice su papá Ricardo Alanís Santos.

“Mientras no me demuestren lo contrario, mi hija desapareció de la escuela. La última vez que la vieron, fue a la altura de la biblioteca central de la UACJ, el 26 de marzo de 2009.

La familia reportó la desaparición, esperó las 48 horas que le indicaron pero hasta ahora no han dado resultados. “Sólo  investigaron el entorno familiar y  a compañeros de la escuela”.

“Dios: ¿cuándo va a acabar Dios va a acabar cuando va a acabar todo esto?”

La mamá de Esmeralda Castillo Rincón se integró el miércoles a la caminata para acompañar a su esposo, José Luis Castillo Correa. La señora pidió aventón a tres personas para alcanzarlos.

Esmeralda Castillo tenía 14 años cuando desapareció del centro de la ciudad el 19 de mayo del 2009. Iba a la escuela, cursaba segundo de secundaria.

“Esperamos a que las autoridades actuaron pero no pasó nada, así pasaron meses. Comenzamos la lucha para exigir justicia. Había indignación por los datos que les llevábamos a las autoridades y aun así no hacen nada”, dice el padre de familia.

En el 2011 la familia recibió una llamada en la que les aseguraron que Esmeralda sería llevada a la fuerza a la Ciudad de México con otras mujeres. Al ver que las autoridades no hacían nada, los papás de la joven viajaron al Distrito Federal para buscarla, principalmente en La Merced,  pero no la encontraron.

Al regresar, José Luis Castillo encaró al gobernador en la inauguración del centro de justicia para las mujeres en Juárez. “Le cuestioné por qué inauguraban un centro de mujeres cuando dicen que no hay recursos para buscarlas”.

A los pocos días de ese acontecimiento, Castillo Correa fue acusado de asaltar una sala de masaje en el 2009 junto con su hijo. Ambos fueron aprehendidos en abril del año pasado, pagaron una fianza y quedaron en libertad el 1 de diciembre.

Una vez en libertad, solicitó los avances en el caso de su hija, pero continuaba igual. “El martes, cuando a una compañera le entregaron los restos de su hija, nos dio mucho coraje porque además de todo, no podían sepultarla porque las autoridades no tenían listo todos los trámites. Decidimos ir a Chihuahua a pie”.

Para la mamá de Esmeralda ha sido difícil enfrentar la situación, porque sus problemas de salud se han agravado, padece de los riñones. “Hay días que se pregunta uno: ‘Dios: ¿cuándo va a acabar cuando todo esto, tanto sufrimiento?‘, pero vamos a seguir, no vamos a dejar a mi hija sola”.

Anoche, los manifestantes se quedaron en un hotel de Sueco que les patrocinó El Barzón y evitar que durmieran a la intemperie. Ahí compartieron cinco personas en cada cuarto. Suman casi 20 las personas que permanentemente caminan. En el transcurso del día, los acompañan decenas de personas más.

Aún les faltan 150 kilómetros para llegar a la capital para exigir que los escuche el gobernador.

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