Representantes de “Caminata por la vida” responsabilizan a Duarte en caso de sufrir un atentado

CHIHUAHUA, CHIH., (proceso.com.mx).- La abogada Francisca Galván, quien acompaña a las madres y padres de las jóvenes desaparecidas en la “Caminata por la vida” , responsabilizó al gobernador Cesar Duarte Jáquez en caso de que a alguno de los manifestantes sufran algún atentado en su contra.

Durante la semana han recibido ofrecimientos de gobierno estatal para apoyarlos, pero la organización se ha negado porque su objetivo es hablar directamente con el gobernador y exigirle eficiencia en las investigaciones de las desapariciones de sus hijas. Sólo aceptaron la ayuda de paramédicos y agentes de la Policía Estatal Única.

Francisca Galván dio a conocer que el sábado pasado fueron llamadas por organizaciones de Chihuahua para que les explicaran cuáles son las peticiones concretas de la marcha, ya que estaban confundidas porque se decía que no querían apoyo del gobierno.

En atención a las organizaciones acudieron dos madres acompañadas por Francisca. Las citaron en la plaza Hidalgo frente a Palacio de Gobierno, donde se manifiesta un grupo de vendedores ambulantes, y al llegar, Galván recibió varias llamadas de gobierno para ofrecerle  apoyo, pero les indicó que las decisiones las toman las madres en grupo y no ella en particular.

La presidenta de Mujeres por México, Graciela Ramos, les ofreció gestionar la audiencia con el gobernador, pero Francisca Galván dio a conocer que le respondió que el gobernador puede verlas en cualquier lugar de la caminata.

En ese momento le indicaron que afuera del edificio gubernamental estaba el director de gobernación, Wilfrido Campbell Saavedra, por lo que ellas decidieron retirarse del lugar, quisieron llevarlas a las instalaciones de Justicia para Nuestras Hijas pero se negaron. “El acto de las mamás no necesita aclaraciones, sino solidaridad”, sentenció la abogada.

Durante la mañana surgió el rumor de que habían parado la marcha, por lo que las mamás de la caminata sospecharon que llevarlas a Chihuahua fue una trampa para decir que tres de las iniciadoras de la manifestación la habían abandonado, cuando no era así, por lo que advirtieron que si no las regresaban, se irían de “aventón”, porque es una lucha autentica y no permitirán que la ensucien: “Por primera vez en esta semana tuvimos miedo”.

La abogada indicó que durante la marcha han recibido respuestas de peticiones que han hecho durante meses.

Asimismo, en la semana llegaron 20 agentes federales  para investigar un caso de una joven que  fue vista en Estados Unidos, pero para Francisca Galván aún falta que den resultado.

La fuerza que los sostiene es el apoyo que han recibido de la sociedad civil, que a les ha hecho llegar cobijas, ropa, alimento, así como comida que les preparan en el camino. Las  organizaciones que han respaldado la causa son el Centro de Derechos de las Mujeres, El Barzón y Por un Chihuahua sin Temor.

La Fiscalía General escolta con dos unidades la caminata y una ambulancia de la misma  dependencia se ha hecho cargo de vigilar la salud de los manifestantes. Sin embargo, han rechazado alimentos, cobijas, baños portátiles y otros ofrecimientos que han llegado de gobierno del estado.

Los servicios que han atendido los paramédicos son por heridas en los pies, les han practicado curaciones y recetado medicamento para el dolor. Ricardo Alanís, papá de Mónica Janeth Alanís Esparza, quien desapareció de la Universidad Autónoma de Chihuahua, ayer presentó una crisis de hipertensión.

El señor Alanís tuvo un infarto hace cinco años. Ha caminado con zapatos cuya suela se desgastó. Lo acompaña un bastón rojo en el que se apoya, pero su ánimo no decae.

El sábado los paramédicos le indicaron que por los índices altos de azúcar que registra debía bajar el ritmo y en caso de que continúe con síntomas como dolor de cabeza, tendrían que trasladarlo a un hospital.

El propósito de las mamás es regresar hoy a Juárez  porque otros hijos las esperan, por lo que han caminado toda la noche. A las nueve de la mañana de hoy lunes llegaron al kilómetro 22, se espera que en unas dos o tres horas arriben al centro para exigir la audiencia pública con el gobernador.

Las madres de Juárez se siguen sumando. El sábado a las 7 de la noche llegó sola María Modesta Gómez. A sus 63 años, decidió salir de su casa donde estaba angustiada por la desaparición de su hija Claudia Antonia y Núñez Gómez, ocurrida hace cinco años, cuando tenía 32. Modesta  se hace cargo de dos hijos de Claudia, de 15 y 11 años.

Esa noche llegó sola en un tráiler. Llorando contó que se fue de aventón desde Juárez, primero un conductor la llevó hasta Samalayuca, más tarde viajó en un tráiler. “¿Sí me vio? Baje del tráiler, tenía que venir a alcanzar a mis compañeras”, expresaba emocionada cuando llegó al kilómetro 124.

Cuando la caminata pasó por el kilómetro 152, donde se encuentra un rancho llamado TL, salieron dos jóvenes a su encuentro. Uno de ellos, el más chico, dijo que tiene tres tíos desaparecidos desde hace cinco años y tampoco saben nada.

“Son muy poquitos los que van en la marcha para tanto desaparecido que hay. En Chihuahua hay mucho desaparecido”, expresó el mayor.

A la altura del kilómetro 125 colocaron 14 cruces como símbolo del número de mujeres que han desaparecido en Juárez durante 2013, de acuerdo con el Comité y Jóvenes Desaparecidas.

Durante el domingo el apoyo fue mayor, algunas organizaciones se turnaron para llevar comida, otros ciudadanos también se han ofrecido para cubrir los alimentos del lunes el hospedaje.

 

El sábado, en el kilómetro 102 se quedaron a dormir en un auditorio y dos casas que les prestaron en el ejido Ojo Laguna. Anoche avanzaron hasta el kilómetro 55, para quedarse en El Sauz y esperan llegar mañana lunes a la capital.

 

El propósito de la marcha es exigir una audiencia pública con el gobernador, que entreguen los restos óseos que aún tienen en el Semefo, conocer las segundas opiniones de análisis de restos óseos que hayan sido practicados y que les digan quiénes son los responsables de las desapariciones de sus hijas.

 

La familia de Idalí Jauche Laguna rechazó los restos óseos que quisieron entregarle el  16 de abril del 2012, como parte de los que fueron encontrados hace un año en Arroyo Navajo del Valle de Juárez.

 

Norma Laguna, mamá de Idalí, recordó que el 16 de abril le llamaron de su casa para avisarle que había tres camionetas afuera de su domicilio con siete agentes y otro personal de la fiscalía. Cuando se enteró de que se trataba, se bloqueó. “No supe nada, en ese momento sólo recuerdo que hablaba la MP Aída Guzmán, que lleva el caso de mi hija. Mi familia me dijo que habían dicho que debía ir a firmar la aceptación”.

 

Sin embargo, acudió pero a decirles que no aceptaba los resultados: “Ellos sólo se han manejado con mentiras, ellos se lo buscaron que no creamos en ellos, por eso pedimos una segunda opinión,  pero desde hace nueve meses y nada. No investigan nada”.

 

Norma dijo que cuando su hija desapareció hubo gente que la vio en el centro acompañada por hombres armados.

 

“Mi esposo y yo estamos mal desde entonces, nos la pasamos con depresión y mis otros hijos me ven triste, no lo puedo evitar”. Idalí es la tercera de ocho hermanos.

 

Idalí Jauche desapareció el 23 de febrero de 2010, después de visitar a un tío en el Cereso municipal. La ruta de la joven era hacia el centro. La última vez que la vieron fue en el estacionamiento del penal.

 

Marco Esparza, quien era compañero de Idalí en la preparatoria cuando desapareció, decidió estudiar Derecho, cursa el cuarto semestre en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. “Yo sé  que puedo ayudar a cambiar vicios, estoy convencido de que sí se puede hacer algo”, indica después de conocer las negligencias y omisiones del caso.

 

Luz Elena Muñoz está convencida de que su hija está viva, es su esperanza. A Ivette Navarro Muñoz se la llevaron con engaños, es su hipótesis.

 

La joven desapareció el 13 de julio de 2011 del centro de la ciudad. Tiene un hijo de 2 años 7 meses.

 

Su mamá cuenta que era una joven sin malicia, iba a conseguir trabajo al centro cuando desapareció, por lo que ella está segura de que alguien la engañó y se la llevó.

 

Sobre las investigaciones dice que las autoridades no salen de investigar o decir que se van por riñas familiares, pero no investigan si se trata de otra causa.

 

 

 

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