Mali, Siria, Israel, relegados en Francia por el caso Cassez

PARÍS, (apro).- Francia vivió este día con la mirada puesta en México. Desde las primeras horas de la mañana, radioemisoras y canales de televisión dedicaron ediciones especiales a la importancia del fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre el destino de Florence Cassez.

La intervención militar de Francia en Mali, la caótica situación de Siria y el resultado de las elecciones legislativas israelíes que monopolizaban la atención en días anteriores, quedaron relegados a segundo plano.

A lo largo del día, corresponsales y enviados especiales de los medios de comunicación galos a México sondearon la opinión pública azteca, entrevistaron a juristas, retrataron a los cinco ministros de la SCJN y especularon sobre el veredicto de esa instancia: confirmación de la condena de Florence Cassez a 60 años de cárcel, puesta en libertad inmediata, y perspectiva de un nuevo juicio.

El tono de esos reportajes –serio y prudente– contrastaba con las críticas acerbas y a menudo prepotentes lanzadas contra México, Felipe Calderón y Genaro García Luna en años anteriores.

A nivel oficial prevaleció un mutismo absoluto. Como un hecho excepcional, el expresidente Nicolas Sarkozy, quien participa actualmente en el Foro Económico de Davos, se limitó a escuetas declaraciones. Confió que seguía en estrecho contacto con Florence Cassez y que estaba pendiente de la decisión de la Suprema Corte mexicana.

La tensión creció a partir de la seis de la tarde (11 del día hora de México). Las radioemisoras y los canales televisivos de información continua dieron prioridad absoluta a Florence Cassez y vencieron récord de audiencia.

Decenas de periodistas estaban aglutinados en un café parisino donde los había citado Charlotte Cassez, madre de Florence. Otros reporteros estaban en pie de guerra ante la sede de la Suprema Corte de México, mientras invitados especiales debatían en los estudios de televisión y radio.

A las ocho de la noche subió aún más la tensión cuando empezaron a transmitirse en vivo las deliberaciones de la SCJN. Intérpretes traducían las intervenciones un tanto áridas de los cinco jueces. De vez en cuando periodistas y expertos retomaban la palabra para analizar los distintos puntos de vista de los jueces.

De repente, en el momento menos esperado, el presidente de la SCJN ordenó la libertad absoluta e inmediata de Florence Cassez.

Tanto en BFM tv como en Itele, los dos grandes canales televisivos de información continua, hubo un momento de estupefacción. Todo mundo temía haber entendido mal las palabras del presidente de la Primera Sala de la Suprema Corte, Mario Pardo Rebolledo.

Luego fue la euforia general. El ritmo de los programas se aceleró: intervino primero Charlotte Cassez, feliz y rejuvenecida, rodeada por decenas de reporteros, sentada en un café junto con destacados miembros del Comité de apoyo a Florence Cassez. Luego, los enviados especiales a México persiguieron a Frank Berton, abogado francés de Florence, quien se negó a volver a increpar a Felipe Calderón y Genaro García Luna.

Berton se cuidó de cualquier triunfalismo y, casi lírico, elogió a la Suprema Corte de Justicia. Afirmó que su decisión era –obviamente– capital para su clienta, pero recalcó que también era histórica para la justicia mexicana.

La estupefacción volvió a cundir en los estudios televisivos cuando se anunció que el presidente François Hollande se aprestaba a hacer una declaración oficial sobre el desenlace del caso Cassez.

Nadie se esperaba esa reacción. Serio, casi solemne, el primer mandatario fue muy breve: elogió a su vez a la Suprema Corte de Justicia de México.

Cauteloso declaró: “Para Florence Cassez, para su familia y sus amigos, como para todos los que se movilizaron por nuestra compatriota, este es un periodo particularmente doloroso que llega a su fin”.

Concluyó dándole la bienvenida a la ahora exinterna de Tepepan.

Desde que asumió la presidencia, François Hollande estuvo pendiente de la situación de Florence Cassez. Pero lo hizo con su estilo propio totalmente opuesto al de Nicolas Sarkozy.

No mediatizó sus entrevistas con los padres de Florence Cassez. No comentó lo que dijo al respecto a Enrique Peña Nieto el pasado 17 de octubre en el Palacio del Eliseo. Solo reiteró su confianza en la justicia mexicana.

Hubo una sola excepción a esa regla de discreción absoluta. Valérie Trierweiler, primera dama de Francia, confió a la prensa gala que había entablado relaciones con Florence Cassez y que cada mes le enviaba libros, chocolates y productos de maquillaje.

Hoy la compañera de François Hollande estuvo al lado de Charlotte Cassez desde las seis de la tarde hasta las nueve de la noche. Ambas siguieron los debates de la SCJN por televisión. Valérie Trierweiler regresó al Eliseo sin hablar con los reporteros.

La cobertura mediática del caso Florence Cassez dista de haber acabado. Faltan ahora su llegada a París, prevista para mañana; sus primeras horas de libertad, sus primeras declaraciones…

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