Guinea Ecuatorial: Las desgracias del petróleo

MÉXICO D.F. (apro).- Los yacimientos de petróleo descubiertos desde la década de los ochentas en Guinea Ecuatorial podrían dar a sus 700 mil habitantes un nivel de bienestar y seguridad social similar al de Noruega. Sin embargo, el país sudsahariano tiene los niveles de pobreza y de mortalidad infantil de Chad, pero con una de las élites más ricas del planeta.

De hecho, las ganancias por la venta del petróleo han sido acaparadas por el presidente Teodoro Obiang y su familia.

Según el registro de la organización Transparencia Internacional, en el 2010 Guinea Ecuatorial ya era considerado el décimo país más corrupto del mundo. Al mismo tiempo, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) 2011 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), situaba a Guinea Ecuatorial en el puesto 136 de los 187 países analizados en el informe. Además, el PNUD estima una mortalidad infantil de 145 por cada mil nacidos vivos y una esperanza de vida de 51 años.

De acuerdo con las leyes de este país, se deben celebrar elecciones antes de mayo próximo. Sin embargo, el gobierno del presidente Obiang ha encarcelado a las principales figuras de la oposición, entre ellas Daniel Darío Martínez Ayécaba, jefe del partido Unión Popular, Fabián Nsue Nguema, abogado especialista en derechos humanos, Wenceslao Mansogo Alo, líder del partido de oposición Convergencia para la Democracia Social. Todos ellos fueron liberados, pero se les prohibió ejercer su profesión y salir del país. Previamente, en 2011, el opositor Marcial Abaga Barril también fue detenido.

Los encarcelamientos arbitrarios son una demostración de fuerza, una advertencia y un intento por debilitar a la oposición ante de las elecciones.

Guinea Ecuatorial tiene en teoría un régimen parlamentario. En 1991 se legalizaron los partidos políticos. Ellos son: Unión Alianza Progresista, Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial, y Convergencia para la Democracia Social. Sin embargo, ante la ausencia de un Estado de derecho, éstos se encuentran atados de pies y manos.

Nepotismo

Teodoro Obiang Nguema Mbasogo obtuvo el poder a los 37 años mediante un golpe militar en 1979 en contra de su tío Francisco Macías Nguema, quien, tras la independencia de España, en 1968, había establecido una dictadura y en 1972 se había declarado presidente vitalicio.

Los puestos claves de la administración pública son ocupados por familiares del presidente. Algunos ejemplos son ilustrativos: su hermano, Armengol Ondo Nguema, es el delegado nacional de seguridad; su hijo Gabriel Mbega Obiang Lima, es ministro de Minas, Industria y Energía, y se encarga del reparto de licencias de explotación petrolera; su hermano Antonio Mba Nguema, es ministro de Defensa; su tío, Manuel Nguema Mba, es jefe de Seguridad Nacional y a quien la oposición acusa de represor.

Otro ejemplo: Juan Oló Mba Nseng, a quien algunas fuentes presentan como primo hermano de la suegra de Obiang, y otras como cuñado de éste, fue ministro de Minas y Energía y ahora administra la compañía nacional de energía eléctrica.

Pero el gran orgullo del nepotismo del presidente es su hijo Teodoro Nguema Obiang, mejor conocido como Teodorín, quien acaba de ser nombrado vicepresidente y todo apunta a que será el sucesor de su padre.

En abril del 2012 Teodorín fue llamado a declarar ante un tribunal en París como sospechoso de desviar fondos públicos y lavar dinero, pero no se presentó. Hubo un segundo citatorio al que tampoco asistió. La tercera llamada fue una orden de detención emitida el 13 de julio de 2012. Para el 4 de agosto del mismo año, las autoridades galas ya le habían incautado una mansión de seis pisos en París valuada en 120 millones de dólares y 12 automóviles de lujo, entre ellos varios Maseratis, un Porsche Carrera, un Aston Martin, un Mercedes Maybach y un Bugatti Veyron. Éste último tiene un valor de un millón de euros.

Teodorín era ministro de Agricultura. Su sueldo nominal era de 4 mil dólares al mes en un país donde la mayoría de la población sobrevive con el equivalente a menos de un dólar al día.

Actualmente existe una orden de captura internacional emitida por dos jueces franceses en contra de Teodorín. Pero no solo la justicia francesa le exige cuentas, también las estadunidenses, las cuales analizan la posibilidad de confiscarle una casa en Malibú, California, valuada en 35 millones de dólares, así como un jet privado y objetos comprados en subasta que pertenecieron a Michael Jackson con valor de 2 millones de dólares.
La respuesta del enojado presidente Teodoro Obiang declaró el pasado 1 de enero: “Nadie roba aquí. Todo lo contrario, lo que mi gobierno ha hecho en este país es aumentar el nivel de vida de la gente y ofrecer una mejor infraestructura”.

Teodorín también posee mansiones en Los Ángeles California, Ciudad del Cabo (valuada en 7 millones de dólares), Buenos Aires y París.

La desconfianza

Teodoro Obiang llegó por un golpe militar al poder y, al parecer, teme ser derrocado de la misma manera. La paranoia lo persigue desde el año 2004 en que enfrentó un intento de asonada, financiado y orquestado desde el extranjero y en el que participó, entre otros, Mark Tatcher, hijo de la otrora Primer Ministra británica, Margaret Tatcher.

Los grandes yacimientos de petróleo y gas en Guinea Ecuatorial fueron encontrados en 1984. En 1991 los campos de Alba ya eran explotados. En 1995 se encontró el mayor de los yacimientos, nombrado El Zafiro. Para 2004 el pequeño país de Africa occidental se había convertido en el tercer exportador de petróleo del continente. Eso despertó la ambición de varios hombres de negocios que se buscaron a algún miembro de la oposición en el exilio y encontraron a Severo Moto. El plan era tumbar a Obiang mediante un ataque armado con tropas mercenarias, disfrazando la acción como una “liberación” del país. El objetivo era repartirse el petróleo.

Sin embargo, los 68 mercenarios –provenientes de Sudáfrica y Angola– fueron capturados en Harare, la capital de Zimbawe, cuando estaban a punto de partir hacia Guinea Ecuatorial. Terminaron en las cárceles de Guinea Ecuatorial. Los patrocinadores y autores intelectuales de la intentona golpista no fueron a la cárcel. Mark Tatcher fue capturado en Sudáfrica. Libró la cárcel gracias a la influencia de su madre. Pagó una multa de 450 mil dólares por violar la ley antimercenarios y fue expulsado del país.

El líder de la fallida asonada del 2004 fue Simon Mann, un exoficial del Ejército británico que terminó como mercenario. En una entrevista difundida el 12 marzo 2008 por Canal 4 de la televisión inglesa afirmó que el entonces presidente de España José María Aznar había participado en el complot contra la excolonia española.

Severo Moto ya había intentado dar su propio golpe de Estado. En 1995 las autoridades de Angola lo capturaron a bordo de un barco ruso cargado de armas y mercenarios cuando navegaba con rumbo a Guinea Ecuatorial. Allá se le condenó en ausencia a más de 100 años de cárcel.

Desde la intentona del 2004 el presidente Obiang vive atormentado por la paranoia. Los miembros de la oposición son acusados sin pruebas de conspirar con potencias extranjeras para derrocarlo. Human Rights Watch y Amnistía Internacional han documentado detalladamente los encarcelamientos injustificados, así como las cotidianas y sistemáticas violaciones a los derechos humanos.

El 9 de julio del 2009 la organización Human Rights Watch publicó un reporte titulado Petróleo y derechos humanos en Guinea Ecuatorial que detalla cómo la familia Obiang monopoliza todos los puestos claves del gobierno, cómo ella se ha apropiado de la inmensa riqueza petrolera y cada día el régimen es más represor con su población y muy especialmente con la oposición.

En informe detalla la competencia entre China y Estados Unidos por hacerse del oro negro, de cómo la economía de la ex colonia española se ha petrolizado a tal grado que ya no produce su propia comida. Antes del boom petrolero, Guinea Ecuatorial producía el mejor cacao del mundo y maderas. Ahora, con una economía petrolizada, hasta la comida se tiene que importar.

El informe de HRW fue fruto de múltiples entrevistas con políticos guineos, pobladores, presos políticos, exiliados, ejecutivos de las petroleras que hacen negocio con Obiang, informes de la Organización de las Naciones Unidas, del Banco Mundial, y del Fondo Monetario Internacional. La identidad de la mayoría de los entrevistados no se revela por razones de seguridad, sobre todo, la de los miembros de las compañías petroleras que contaron a HRW cómo operan las empresas para las que trabajan y los pagos y comisiones dados a los miembros de la familia Obiang.

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