Caminan en Chihuahua por los desaparecidos

CHIHUAHUA, Chih. (proceso.com.mx).- “Ustedes caminan no sólo por ustedes sino por toda la sociedad, por una patria dolida, por una comunidad lastimada”, dijo el vicario general de la Diócesis de Cuauhtémoc, Camilo Daniel Pérez, a familiares de personas desaparecidas, en el arranque de la caminata rumbo a esta capital, como parte de las Jornadas por la justicia.

La marcha partió de la catedral de Cuauhtémoc, ciudad en la que desaparecieron cerca de cien personas entre el 2010 y el 2011, según el sacerdote.

“Aquí hay mucho miedo para denunciar, por eso estas valientes personas –las que conforman la manifestación– ponen en evidencia la problemática”, expresó el religioso.

En contraste, Cuauhtémoc, considerada la puerta a la Sierra Tarahumara, ha sido catalogada por el gobernador César Duarte Jáquez como la más segura del estado.

Un grupo de casi cien personas salió de esa localidad y recorrió 30 kilómetros. Llegará el martes a esta ciudad para unirse a otras manifestaciones de agricultores, productores, indígenas y vendedores ambulantes en el marco del aniversario de la Constitución y así denunciar la violación a sus derechos fundamentales.

Entre los participantes hay familiares de tres personas supuestamente desaparecidas por elementos del Ejército en el ejido Benito Juárez el 29 de diciembre de 2009; ocho integrantes de los Muñoz, quienes fueron llevados por la fuerza por policías municipales y federales el 19 de junio de 2010 en Anáhuac; y la familia Hernández, cuyo pariente fue desaparecido por un agente de Vialidad en Cuauhtémoc.

El padre Camilo dijo a los participantes de la caminata que llevan en su marcha la parte más sensible y necesaria para exigir justicia.

“No pueden caminar solamente por algo ajeno, ustedes tocan el centro de lo que debe ser nuestra vida y nuestra patria en atención de lo más sentido a quienes tienen todo el derecho de revalorizarse como hijos de Dios. Nadie sobra, por lo tanto nadie puede ser desaparecido”.

Reprochó la poca voluntad de las autoridades para esclarecer e investigar estos casos que laceran a la sociedad.

Agregó que deben desaparecer la corrupción, la impunidad, el narcotráfico y la delincuencia que crecen porque conviven, en muchos casos, con la misma autoridad.

“No habrá una verdadera paz, un progreso social, mientras no nos estabilicemos con la verdad y sepamos lo que sucedió a tantos de nuestros hermanos. Cuando tengamos una verdad objetiva, suficiente para saber dónde quedó nuestra gente, solamente así se construirá una sociedad llena de justicia y amor”, expresó.

De acuerdo con el padre Camilo, los familiares de desaparecidos también son víctimas de las autoridades que desean hacerlos invisibles, cuando tienen el derecho de buscar su vida en el comercio ambulante.

Los asistentes pidieron además por otras personas desaparecidas cuya identidad desean que permanezca en el anonimato, así como por las cuatro maestras asesinadas en la Sierra Tarahumara el 12 de diciembre pasado.

Una docena de niños, hijos de desaparecidos, pidió por la paz y liberó palomas y globos blancos como símbolo de la libertad.

La caravana partió sin vigilancia oficial, sólo con automóviles que resguardan su seguridad; la Policía Federal sólo se ocupó de fotografiarlos.

La primera noche los participantes la pasarán en la caseta de cobro y este lunes en Santa Isabel, localidad ubicada a 50 kilómetros de la capital.

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