Bolsa de comida podrida provocó desalojo en Pemex

MÉXICO, D.F. (apro).- Un supuesto olor a gas provocó un dramático desalojo durante el reinicio de labores en el edificio de Petróleos Mexicanos (Pemex) siniestrado el jueves 31 de enero que provocó la muerte de 37 personas y decenas de heridos.

La falsa alarma se produjo alrededor de las 12:20 horas. Los trabajadores desalojados salieron por las puertas 20, 21 y 22 del edificio. Mujeres sufrieron crisis nerviosa e incluso una de ellas se desmayó y requirió atención de las brigadas médicas de la paraestatal.

El director de Pemex, Emilio Lozoya, aclaró que el supuesto olor a gas provino de una bolsa de comida en estado de descomposición por lo que después de comprobar que no había riesgo alguno, los trabajadores regresaron a sus áreas de labores.

Había “una bolsa de comida podrida y la gente se asustó, no pasó absolutamente nada, las instalaciones han sido revisadas en su totalidad y no hay riesgo de trabajo porque ya estaba corriendo la información de manera incorrecta en los medios”, aclaró Lozoya en entrevista.

Aproximadamente 20 minutos después del desalojo, los empleados regresaron a su lugar de trabajo.

Enlutados, trabajadores reanudan actividades

Por la mañana, temerosos, aún con la herida abierta por la muerte de 37 de sus compañeros tras la explosión en el edificio B2 de Petróleos Mexicanos (Pemex), ocurrida el pasado 31 de enero, alrededor de ocho mil 300 empleados de la paraestatal retomaron este miércoles sus actividades laborales.

En la puerta principal del complejo administrativo, ubicado en la colonia Nueva Anzures, delegación Miguel Hidalgo, fueron recibidos por el director Emilio Lozoya, quien les garantizó condiciones de seguridad para trabajar, sin posibilidades de que se repita la tragedia.

“Hoy reanudamos labores en @Pemex. Me dirijo a recibir a nuestros compañeros; con dolor, pero con renovada esperanza y más unidos que nunca”, escribió Lozoya en su cuenta de Twitter.

A varios los saludó de mano y los conminó a seguir adelante. Luego realizó un recorrido por la zona afectada, de la que siguen saliendo toneladas de escombros.

Los casi tres mil trabajadores de las torres B1 y B2 llegaron para recibir instrucciones sobre su reubicación dentro del complejo.

A las 09:30 horas se solicitó guardar un minuto de silencio por las víctimas fatales y luego reiniciaron las labores de “forma normal”.

“Es importante informarles que hoy se reanudan las labores con normalidad, excepto en los edificios B1 y B2. Los empleados están entrando aquí con ánimo y Pemex es más fuerte hoy que nunca”, dijo Lozoya en breve declaración.

El funcionario agradeció el apoyo otorgado a la empresa e informó que se revisaron las condiciones de seguridad en todos los edificios de la paraestatal para despejar cualquier inquietud al respecto. “Evidentemente no estaríamos trabajando si no estuviera garantizada la seguridad”, atajó.

La tarde del martes 5, Lozoya Austin indicó que especialistas del Instituto de Ingeniería de la UNAM, del Instituto Mexicano del Petróleo y de la empresa ICA-Fluor, hicieron una revisión de la estructura de la Torre Ejecutiva y de los edificios A, C, B-1 y el CENDI, y comprobaron la inexistencia de daños estructurales o cualquier tipo de gas que pudiera poner en riesgo a los trabajadores.

En medio de la “normalidad” laboral a la que aludió el director de Pemex, en la zona de desastre continuaron los trabajos de remoción de escombros y reparación de daños, supuestamente causados por una acumulación de gas que estalló por un chispazo eléctrico.

Peritos de la Procuraduría General de la República (PGR) y de instituciones nacionales e internacionales continúan recabando información para el informe final sobre las causas y circunstancias que originaron el accidente.

En tanto, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) informó que inició una investigación de oficio para esclarecer si se registraron irregularidades en el Servicio Médico Forense (Semefo) de la PGR al realizar el reconocimiento y entrega de cuerpos a los deudos.

En particular, la CNDH indagará sobre el caso de la señora María de la Cruz Canales, cuyo cuerpo fue entregado por equivocación a otra familia que la veló y la cremó, mientras el cuerpo de su familiar permanecía en el Semefo en calidad de desconocida.

Raúl Plascencia Villanueva, presidente del organismo nacional, dijo en conferencia de prensa que ya se ha contactado a las víctimas de la confusión para determinar qué fallas propiciaron que se hayan entregado erróneamente dos cuerpos, ya que la identificación “no fue acertada”.

Consideró que en casos como éste es necesario que se realice una investigación precisa y que se sigan estándares que den certidumbre de las diligencias en los casos donde no haya plena certeza de la identificación; que se cotejen las huellas dactilares, dentales e incluso de ADN, para evitar errores que lastiman a los deudos.

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