La vía del sometimiento

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El único principio que rige la conducta y acción del presidente Enrique Peña Nieto son los resultados: “Mi única definición es que soy un pragmático al que importan los resultados. Los resultados, eso es lo que importa: los resultados”, le dijo a Carlos Puig, de acuerdo con un artículo que éste publicó en Letras Libres en mayo de 2012. Los resultados a costa de lo que sea. Los resultados sin importar los costos (humanos, de derechos, económicos, materiales) que haya que pagar; lo importante es tener resultados que divulgar.

El pragmatismo en su máxima expresión que acabó con los dogmas (la defensa de la economía popular y por lo tanto, la oposición al IVA en alimentos y medicinas; la propiedad del Estado sobre los bienes del subsuelo y por lo tanto, la negativa a permitir la inversión privada en la industria petrolera, entre otros) en los documentos básicos del Partido Revolucionario Institucional pero que también dejó clara la ausencia de principios y escrúpulos.

No fue casualidad que el martes 26 de febrero, precisamente el día en que detuvieron a Elba Esther Gordillo, el gobierno empezara a divulgar un promocional en radio y televisión con el siguiente mensaje: “El gobierno de la república está decidido a dar todos los pasos que sean necesarios para mover la política educativa y llevar a los niños y a nuestro país a un mejor futuro”. Mensaje que en televisión muestra a un profesor que empieza a caminar en el pizarrón. La acción acompañada de la promoción, la comunicación política en todo su esplendor. Y el complemento en la XXI asamblea priista: “No hay intereses intocables… Tomaré las decisiones que exige la transformación del país”.

El mensaje es claro y contundente: La detención de Elba Esther Gordillo nada tiene que ver con el combate a la corrupción, la democracia sindical, la vigencia del estado de derecho o incluso la mejora de la calidad educativa. Es un mensaje para todos los opositores a las propuestas o programas presidenciales: Seré implacable, no me detendré ante nada, no importa qué tan poderoso seas. Pero no se trata de actuar de acuerdo con las leyes o impulsar el interés de la comunidad o el nacional; de lo que se trata es de docilidad, de maleabilidad, de sometimiento.

Con lo que hoy ha salido a la luz pública del expediente de Elba Esther Gordillo (Proceso 1896 y Reforma del jueves 7) es evidente que el nuevo líder del sindicato, Juan Díaz de la Torre era uno de los que tenía firma en las cuentas implicadas en la malversación de recursos, que seguramente participó en estos desvíos y era uno de los integrantes de “la organización delincuencial”; precisamente por eso le es útil al gobierno en la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, porque sabe que en el momento en que no se pliegue a las exigencias del gobierno, éste dejará caer la guillotina sobre él, igual que antes lo hizo sobre Gordillo.

Pero no únicamente hay que usarla, hay que blandirla, ostentarla, pues eso es precisamente lo que atemoriza, lo que somete. Y eso es lo que el gobierno hace ostensiblemente para someter y paralizar a quienes se opongan a las acciones gubernamentales.

Fragmento del análisis que se publica en la edición 1897 de la revista Proceso, ya en circulación.

Comentarios

Load More