Doce horas de escape en la ciudad de la alegría

ATLIXCO, Pue. (proceso.com.mx).- Atlixco, Puebla no es un pueblo mágico ni con encanto, pero sus tradiciones, historia, arquitectura y gastronomía la hacen una ciudad viva de invaluable riqueza.

Al llegar, en el primer cuadro el visitante descubre una verdadera postal, con el cerro de San Miguel como testigo imperturbable de la vida de los atlixquenses y el volcán Popocatépetl como parte del paisaje.

Y aunque algunos de sus edificios y el colorido de las calles evocan la capital poblana, Atlixco cuenta con personalidad propia, un clima privilegiado y una próspera floricultura.

Pero si algo distingue a esta ciudad es la algarabía en su plaza central, donde los habitantes se reúnen en torno a un kiosco estilo árabe que forma parte de una cafetería, con una amplia terraza, donde los estudiantes, las familias, los amigos y las parejas tienen un punto de encuentro.

Los árboles de la plaza y el colorido de los jardines se mezclan con las risas y la alegría de los habitantes; es obligado caminarla de punta a punta, lentamente, y observar a detalle que las prisas aquí simplemente no tienen cabida.

Los encantos del Valle de Atlixco no se pueden recorrer en 12 horas, pero ese lapso podría ser el inicio para despertar la curiosidad. Lo ideal es escapar todo un fin de semana y echar a volar la capacidad de asombro.

Las maravillas de Atlixco

Entre los lugares de visita obligada está la Casa de los Rangel, una casa-habitación ubicada en el Centro, que se terminó de construir en 1897. En la parte superior, el inmueble cuenta con un vano con jambas y dintel de gran interés arquitectónico.

La casa de los Rangel, en Atlixco, Puebla. Foto: Armando Gutiérrez

Un sitio imprescindible y de admirable belleza es la Capilla de la Tercera Orden de San Francisco, que data de finales del siglo 17. De estilo barroco, el templo cuenta con una portada ornamentada a base de argamasa, una mezcla de cal, arena y baba de nopal, muy común en construcciones históricas de la región. Cuenta con un retablo dorado estilo barroco salomónico y pinturas que representan la vida de San Francisco de Asís.

La fachada de la capilla de la Tercera Órden. Foto: Armando Gutiérrez

Otra joya que encierra gran parte de la historia y tradiciones de Atlixco es, indudablemente, el Convento de Santa María de Jesús o de San Francisco, una iglesia tipo fuerte, erigida en el siglo 16 por frailes franciscanos en el Cerro de San Miguel. Su fachada posee una portada de estilo mudéjar con influencia gótica. A pesar de su belleza, este templo sufre un notable deterioro que no ha sido atendido hasta la fecha.

El convento de San Francisco, en Atlixco, Puebla. Foto: Armando Gutiérrez

Precisamente, un punto mágico es el Cerro de San Miguel, que cuenta con miradores desde donde se puede apreciar la ciudad y contemplar a Don Goyo en todo su esplendor. En este lugar los atlixquenses realizan su máxima fiesta el último domingo de septiembre de cada año: “Huey atlixcáyotl”, un festival de cantos, danzas y rituales. Es preferible realizar el paseo de día.

El cerro de San Miguel, en Atlixco, Puebla. Foto: Armando Gutiérrez

Otros sitios de sumo interés son el hospital municipal y pinacoteca de San Juan de Dios, de la época de la Colonia. También los murales del palacio municipal, así como la casa habitación de Isaac Ochoterena, la Casa de la Audiencia, la Casa de los Rascón, la Casa de los Aguinaldos, la Casa del Marqués de Santa Martha, la Parroquia de Santa María de la Natividad, la Alquería de Carrión, el Mesón de las Diligencias, el Templo de la Soledad, el Templo de San Félix Papa, el parque Colón y la Vecindad Martínez.

Para los amantes de la naturaleza están los viveros de Cabrera, que ofrecen una extensa variedad de plantas, flores y árboles ornamentales y frutales. Cuentan con 300 mil metros cuadrados de áreas techadas para flor y más de 500 mil metros cuadrados a cielo abierto.

Una buena opción para explorar la ciudad es “Atlixco mágico”, un recorrido turístico que transporta del Atlixco prehispánico al colonial, revolucionario, fabril y moderno. Este paseo, durante el cual se cuentan las leyendas de casonas y conventos, se realiza los viernes y sábados desde las 20:00 horas. Los domingos, desde las 11:00 horas.

Los balnearios y parques acuáticos completan la recreación, como el parque Ayoa, Aqua Paraíso Eco Educación y Diversión, Villa Krystal Green, el Centro Vacacional IMSS Metepec, Villa Jardín y el Centro Deportivo Aguaverde, entre muchos otros.

En Semana Santa

El Viernes Santo, una de las procesiones más tradicionales es la de Los Engrillados. Consiste en que un grupo de feligreses encapuchados y encadenados recorre las calles de la ciudad portando coronas de espinas. Además, llevan púas o puntas en el cuerpo, principalmente en hombros y pies. Las personas que participan reciben al menos un año de preparación física, mental y espiritual.

Atlixco y sus sabores

Los clacoyos (tortillas de maíz rellenas de ayocotes o frijoles), chapulines, tamales, enchiladas de cominos y las jeripas (natilla de harina de arroz) forman parte de la gastronomía de la zona. Vale la pena probar el colorado, un pan tradicional cubierto de azúcar roja y horneado a la leña.

Mención especial merecen los sorbetes que se pueden disfrutar todo el año. Un lugar recomendable para disfrutarlos es la sorbetería Ximitl, de receta familiar, donde se ofrece un pecaminoso sabor almendrado.
Alrededor del zócalo existe una amplia variedad de restaurantes que ofrecen diversos tipos de comida a precios que se adaptan a cada bolsillo. Además de deleitar el paladar, podrá sumergirse en la cotidianidad de los atlixquenses.

Cómo llegar

Desde el DF en autobús, Central Tapo, línea Estrella Roja con destino a Puebla. En la terminal Capu de la capital poblana, tomar la corrida a Atlixco que ofrece la línea Oro-Erco.

En automóvil, autopista México-Puebla. Al llegar a Puebla, tomar el bulevar Hermanos Serdán, luego incorporarse al bulevar Atlixco y continuar por la carretera Puebla-Atlixco.

Para mayor información, direcciones y horarios: www.atlixco.gob.mx. Oficina de turismo: (244) 445-19-66.

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