Peña Nieto habló de justicia, pero…

El pleito judicial entre Maude Versini y su exesposo Arturo Montiel por la custodia de sus hijos sigue enconándose y podría dar pie a un nuevo conflicto diplomático entre México y Francia. En entrevista con Proceso la ciudadana francesa asegura que el exgobernador del Estado de México cuenta con amplios recursos para imponer su voluntad, incluso en contra de los fallos judiciales que la han favorecido. No obstante las promesas del presidente Enrique Peña Nieto, dice, la justicia no ha cambiado en México.

PARÍS.- “¿Acaso el presidente Enrique Peña Nieto busca tapar el sol con un dedo cuando afirma en entrevista con el semanario francés L’express –publicada el martes 5– que la disputa judicial que me opone a Arturo Montiel Rojas desde que secuestró a mis hijos en diciembre de 2011 es un asunto privado?

“Debió serlo, pero la personalidad del señor Montiel, sus múltiples presiones sobre la justicia mexicana y la sentencia aberrante dictada el lunes 11 por el juez de Distrito que le concedió el amparo convirtieron nuestro caso en un asunto político”, comenta Maude Versini en tono indignado antes de recordar sus meses de enfrentamientos con Arturo Montiel:

“El 2 de enero de 2012 presenté una demanda contra Arturo Montiel ante la Autoridad Central francesa en el Ministerio de Justicia en París. Esa demanda fue transferida al Tribunal de Primera Instancia del Estado de México. El 29 de mayo de ese año la juez de Lerma falló a mi favor por considerar que mis hijos fueron retenidos de manera ilegal por su padre y ordenó su regreso a Francia.

“Arturo Montiel apeló ante el Tribunal Superior de Justicia del Estado de México, que a su vez falló a mi favor el 5 de julio de 2012. Sé, de buena fuente, que Montiel enfureció cuando se enteró del veredicto. Un mes después, el 5 de agosto, presentó un amparo ante el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito con sede en Toluca. A partir de ese momento todo empezó a ponerse muy extraño, muy oscuro, muy feo”.

–¿Qué quiere decir?

–Ese Segundo Tribunal Colegiado se declaró incompetente el 25 de noviembre. ¿Le parece lógico que un tribunal se demore cuatro meses y medio para darse cuenta de que no tiene competencia en un asunto? A mí, no.

–¿Qué pasó entonces?

–El Tribunal Colegiado transfirió el amparo de Arturo Montiel al Tribunal de Distrito. Se me avisó que la primera audiencia se realizaría el 28 de diciembre. Fue aplazada para el 24 de enero; luego, otra vez pospuesta para el 18 de febrero; una tercera ocasión para el 20 de febrero, y después para el 4 de marzo. Finalmente se efectuó el 8 de marzo; el fallo se dio el 11 de marzo y lo pude consultar unos días después. Lo que descubrí rebasa la imaginación.

–¿Podría ser más precisa?

–El juez consideró que fueron violados los derechos de Montiel y pidió que se cancelen las dos primeras instancias que gané.

–¿Es decir…?

–El juez afirmó que Arturo Montiel nunca fue avisado por el Tribunal de Gran Instancia de París de los resultados de la investigación que la justicia francesa ordenó que se realizara sobre mí y Philippe Lancry, mi esposo. Esa indagación se hizo luego de que dos nanas mexicanas contratadas por Montiel, que me ayudaban con los niños, nos denunciaron ante la policía francesa por “maltrato” a mis hijos.

“Por supuesto, fuimos exonerados por completo. Mi abogado pidió que se entregaran los resultados de la pesquisa al procurador general de la Republica, y se le hicieron llegar el 5 de marzo de 2012. Es imposible que Eric Noual, abogado de Montiel, quien organizó el patético show de las denuncias de las nanas, no haya pedido también ese documento.”

–¿Fue todo?

–No. La segunda “violación de los derechos” de Montiel tiene que ver con el estado de salud de mi hijo Alexi, quien es autista. Montiel pretende que se trata de un invento mío. Pero él sabe muy bien que le procuré cuidados médicos específicos a Alexi desde 2008; es decir, mucho antes de nuestra disputa judicial actual. Montiel argumentó que no le había entregado el expediente médico del niño y que eso era una grave violación de sus derechos.

–¿Fueron estos dos argumentos los que permitieron que el juez concediera el amparo a Montiel?

–Según me explicó mi abogada, el juez de Distrito, a diferencia de los jueces de primera y segunda instancias que fallaron a mi favor, consideró que soy “parte activa” en esta disputa, y que por ello la juez de Lerma debió interrogarme. El juez de Distrito pretende que al no someterme a interrogatorio la juez de Lerma violó el Código de Procedimientos Civiles del Estado de México.

“Por lo tanto, ordena que Philippe Lancry y yo nos presentemos ante el juez de Primera Instancia para que recabe ‘nuestra declaración de parte y confesional’; es decir, para que nos interrogue. También ordena que se nos practiquen exámenes psiquiátricos. Philippe Lancry podrá ser examinado en Francia. A mí deberán revisarme en México tres psiquiatras: uno presentado por Montiel, otro por el juez y un tercero por mí. En otras palabras, se cuestiona nuestra capacidad psíquica para cuidar a mis hijos.

“El juez quiere, además, que se tomen en cuenta los testimonios de mis tres hijos. O sea que considera que estos chicos menores de edad –los gemelos tienen nueve años y Alexi siete– tienen la madurez suficiente para emitir opiniones.”

Tras un breve silencio, Maude Versini dice, trémula:

–¿Se da cuenta? Mis hijos llevan 15 meses viviendo con su padre, quien todos los días les lava el cerebro. Casi nunca puedo hablar con ellos por teléfono. Cuando lo consigo se oyen fríos y distantes; ya no me dicen mamá, sino Maude. No puedo verlos cuando voy a México. ¿Qué juez es éste que pide que menores de edad, entre ellos un pequeño autista, bajo la influencia de su padre que los consiente en forma exagerada desde hace más de un año, declaren en contra de su madre ante un tribunal?

Nuevo silencio. Versini se muestra un poco más serena.

–En realidad la estrategia de Montiel, de sus abogados y del juez que está a su servicio –no sé por qué razón: ¿Le debe favores, fue comprado?– es convertir mi acción judicial para obtener el regreso de mis hijos a Francia en un juicio de custodia. Es una estrategia perversa. Modifica totalmente la perspectiva.

“Conforme a la Convención de La Haya firmada por Francia y México, demandé a la justicia mexicana que ordene el regreso a Francia de mis hijos secuestrados por su padre. ¿Y qué pasa 15 meses después de los hechos? Pues que un juez me exige que compruebe que soy psíquicamente capaz de cuidarlos. ¿Qué es eso? ¿Cómo es posible que el Segundo Tribunal Colegiado se haya demorado cuatro meses y medio para declararse incompetente? ¿Cómo es posible que el juez de Distrito haya aplazado cinco veces la audiencia y que ahora pervierta el proceso judicial que promoví?”

–Usted sugiere que Arturo Montiel compró a los jueces…

–¿Cómo explica usted que a lo largo de 15 meses ningún juez fue capaz de ordenar que Montiel me permitiera tener acceso a mis hijos. Viajé muchas veces a México para verlos. Pedí a todas las instancias judiciales posibles que hicieran respetar mi derecho de acceso a mis hijos estipulado por la Convención de La Haya. Todo fue en vano. Ningún juez se atrevió a ordenarle a Montiel que me dejara verlos.

“Recordé que en su viaje a Francia en octubre del año pasado Enrique Pena Nieto habló de un cambio en la justicia en México. No veo cambio alguno. Arturo Montiel Rojas usa sus redes de contactos e influencias para lograr sus objetivos.

“A principios de febrero, un mes antes de que el juez de Distrito le concediera el amparo, Montiel se reunió en el hotel Del Rey, en Metepec, con el expresidente del Tribunal de Justicia del Estado de México. Conoce a medio mundo. ¡Entonces que nadie me venga a decir que nuestro enfrentamiento judicial es un asunto privado!”

–En enero del año pasado usted le escribió a Peña Nieto. ¿Lo volvió a contactar?

–No. Sin embargo, a finales de febrero envié un expediente acerca de mi caso a Raúl Palencia Villanueva, quien encabeza la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Me fue devuelto por UPS, sin ningún comentario, pero con el sello de una oficialía de partes donde aparecía un número de folio: el 2013/21367. Llamé por teléfono para saber si se había registrado mi expediente. Me dijeron que no aparecía por ninguna parte. ¿Si lo rechazaron por qué no me explican qué ocurrió? ¿Los presionaron para no tomarme en cuenta?

–Volvamos al veredicto del juez de Distrito. ¿De qué recurso legal dispone usted ahora?

–Un recurso de revisión del dictamen que voy a interponer el martes 26 ante el propio juez de Distrito. Mi abogada me explicó que éste enviará el expediente al Tribunal Colegiado de Circuito.

–¿Acaso es el mismo que se declaró incompetente?

–Así es. Se trata de un círculo vicioso cuya meta es ganar tiempo a favor de Montiel. El caso pasa de una instancia judicial a otra. Es kafkiano. Si Montiel busca desgastarme, se equivoca. La campaña mediática que realizo en Francia va cobrando fuerza.

Aun si la historia de Versini no moviliza a la opinión pública francesa, como lo hizo la de Florence Cassez, los medios de comunicación masiva le abren cada vez más espacio.

Prueba de ello son las cuatro páginas que le dedicó el muy leído semanario Paris Match en su edición del jueves 14, o los programas de televisión de amplia audiencia (Direct 8, de Canal Plus del lunes 18 y el noticiario del Canal LCI del miércoles 20) que le dieron espacio para que narrara sus 15 meses de lucha en contra Arturo Montiel y las trabas con que se ha encontrado por parte de la justicia mexicana.

Todos los periodistas que la entrevistan empiezan con las mismas preguntas: ¿El caso Versini se convertirá en el nuevo caso Cassez? ¿Las relaciones entre Francia y México entrarán en una nueva zona de turbulencia político-judicial?

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