Pese a todo, Ramírez Barajas aún manda en la Conade

Pese a su anunciado retiro de la Conade –pidió licencia para defender su “nombre” y “prestigio”– Mario Ramírez Barajas, personaje cercano a la defenestrada Elba Esther Gordillo, sigue siendo el hombre fuerte de Jesús Mena, director del organismo. Y más que eso: da la impresión de que en realidad es el jefe del exclavadista. Así se pudo constatar durante su velada participación en el Foro Nacional México con Educación de Calidad para Todos, la semana pasada en Boca del Río, Veracruz.

BOCA DEL RÍO, VER.- Mario Ramírez Barajas –hasta hace pocos años integrante de bajo perfil en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)– es quien funge hoy entre bambalinas como el hombre más poderoso de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), por encima de Jesús Mena, director general de la institución. Así lo mostró el miércoles 3 durante el Foro Nacional México con Educación de Calidad Para Todos, donde fue el amo y señor del panel de Activación Física y Deporte.

Ramírez Barajas, quien el pasado 15 de marzo pidió licencia al cargo de asesor del director general de la Conade para “proceder a la defensa” de su “nombre y prestigio” (Proceso 1899), permanece en la institución, como lo presumió ante reporteros de Veracruz que cubrían el foro: “Yo no propongo (los destinos de la Conade), sólo reviso lo que él (Jesús Mena) me pide que revise; el que manda es él. Cuando él me dice que lo revise, yo como asesor lo reviso”.

Mario Ramírez –cercano a la exlideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo– jugó a dos bandas en el Foro Nacional.

En el acto principal, donde el presidente Enrique Peña Nieto escuchó propuestas, programas, demandas ciudadanas y aportes en materia educativa y deportiva para integrar el Plan Nacional de Desarrollo, Ramírez permaneció como espectador junto a más de 3 mil maestros; si acaso ocupó un sitio en la quinta fila, como agremiado del SNTE.

El acto protocolario incluyó la intervención de la exclavadista María José Alcalá, quien reprochó a las autoridades federales –incluido Peña Nieto– que la burocracia sólo se pone a trabajar cada cuatro años en la obtención de medallas, mismas que, dijo, no se hacen de un día para otro.

Pero en las mesas de discusión para presentar las propuestas, demandas y proyectos que marcarán el destino de la Conade los próximos seis años, Ramírez Barajas tuvo el papel estelar.

Coordinó la logística del panel de Activación Física y Deporte, sentado en primera fila al lado del presidente del Comité Olímpico Mexicano (COM), Carlos Padilla Becerra. Desde ahí el profesor de educación física tomó el mando: Con “papelitos” que le acercaba, le dictó a Jesús Mena el rumbo de la conferencia y hasta le dijo cuándo terminarla.

Antes recibió a los participantes y decidió el acomodo de los invitados especiales. Le dijo al entrenador de futbol Jesús Ramírez en qué fila sentarse. Lo mismo ocurrió con Fernando Platas, María José Alcalá y Kiril Todorov, presidente de la Federación Mexicana de Natación, a quien las edecanes al principio le habían asignado un lugar en la cuarta fila.

También marcó la pauta para abrir o cerrar la puerta de acceso y determinó quiénes podían o no entrar al foro. La manera en que se condujo durante el acto demuestra que la licencia que pidió para separarse del cargo fue una simulación. Sigue operando.

Con parsimonia, Ramírez Barajas escribía en pequeños papeles las instrucciones para el director de la Conade y se los entregaba personalmente. Mena los leía con atención, los contestaba apurado y enviaba la respuesta por medio de una secretaria.

Aunque Ramírez Barajas solicitó una licencia, nunca dejó de trabajar para Jesús Mena haciendo llamadas telefónicas desde su casa o participando en reuniones que sostuvo en restaurantes cerca de la Conade.

El 19 de marzo, por instrucciones de Mena, los cuatro subdirectores generales de esa institución se reunieron con Ramírez Barajas en un departamento en Insurgentes, a unos pasos de la sede de la Conade, según informó un funcionario de esa institución que supo de esa junta y que pidió la reserva de su nombre.

Alberto Chávez, subdirector de Cultura Física y Deporte; Othón Díaz, subdirector de Calidad para el Deporte; Juan Manuel Garduño, subdirector de Deporte, y Alberto Leger, subdirector de Administración, asistieron puntales a la cita de las 9:30 horas de ese día para escuchar las indicaciones sobre la conformación del Plan Nacional de Deporte que les dio Ramírez Barajas.

De acuerdo con la fracción 9 del artículo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, quienes hayan dejado de ser funcionarios deben “abstenerse de ejercer las funciones de un empleo, cargo o comisión después de concluido el periodo para el cual se le designó o de haber cesado, por cualquier otra causa, en el ejercicio de sus funciones”.

Asimismo la fracción 5 del artículo 7 indica que “redundan en perjuicio de los intereses públicos fundamentales y de su buen despacho la usurpación de atribuciones”.

Jesús Mena y los cuatro subdirectores de la Conade faltaron a la fracción 1 del artículo 47 de esa ley, que indica que los servidores públicos deben “cumplir con la máxima diligencia el servicio que le sea encomendado y abstenerse de cualquier acto u omisión que cause la suspensión o deficiencia de dicho servicio o implique abuso o ejercicio indebido de un empleo, cargo o comisión” en virtud de que “todo servidor público tendrá las siguientes obligaciones, para salvaguardar la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que deben ser observadas en el desempeño de su empleo, cargo o comisión, y cuyo incumplimiento dará lugar al procedimiento y a las sanciones que correspondan…”.

Proceso (número 1899) publicó que Nelson Vargas, exdirector de la Conade, reveló que aunque durante su gestión recibió varios señalamientos de directores de institutos del Deporte acerca de que Ramírez Barajas les pedía un porcentaje de los recursos federales que la dependencia les otorgaba, declinó denunciarlo ante la Secretaría de la Función Pública, pero como le perdió la confianza, él mismo renunció a la Subdirección de Cultura Física.

Alfredo Morales Shaadi, exdirector del Instituto del Deporte en Aguascalientes, también puso el dedo sobre Mario Ramírez, porque a sus empleados le hizo insinuaciones “claras y concretas” para hacer manejos discrecionales de los recursos que la Conade les asignaba a los estados.

 

Deslinde, transparencia
y evasión…

 

En las entrevistas colectivas con los medios veracruzanos después del Foro Nacional, Mena evadió los temas de corrupción y protección a funcionarios de la Conade y de dopaje en las instalaciones deportivas del COM.

Señaló que es el Órgano Interno de Control de la propia Conade el que debe deslindar responsabilidades por las compras de equipamiento deportivo y suplementos alimenticios con las que el exsubdirector de Calidad para el Deporte, Alejandro Cárdenas, favoreció a su compadre Jorge Tienda. También se excusó de comentar los señalamientos sobre Ramírez Barajas, pero insistió en que la premisa de su gestión será la “total transparencia y rendición de cuentas”.

Sobre la información que hizo pública la futbolista Mónica González acerca de que las prácticas de dopaje son frecuentes en las instalaciones del Centro Deportivo Olímpico Mexicano, el director de la Conade ni siquiera se interesó en que se realice una investigación. Simplemente descalificó a la atleta.

“Ojalá en aquel entonces (la futbolista) los hubiera hecho (los señalamientos) y hubiera dicho nombres; claro, el dopaje va contra la ética y moral deportivas, es un flagelo, no sólo en las competencias deportivas sino en cualquier actividad en la que un mexicano participe (sic)”, dijo Mena.

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