Tras el rastro de Tembleque, el fraile del acueducto ‘milagroso’

TEPEYAHUALCO, Hgo. (proceso.com.mx).- Es la obra de ingeniería hidráulica más importante de la época virreinal y de toda América. Además, un ejemplo extraordinario de tecnología aplicada.

Su construcción tardó 17 años y fue ideada en el siglo XVI por un fraile franciscano proveniente de Toledo, España, quien sin tener estudios de ingeniería ni arquitectura, pero sí mucha fe y perseverancia, logró hacer realidad esta prodigiosa estructura.

Nos referimos al Acueducto del Padre Tembleque, situado en los límites del Estado de México e Hidalgo –de hecho la estructura abarca territorio de ambas entidades– y construido entre los años 1543 y 1560.

En esa época existía una marcada escasez y acaparamiento del agua por parte de los españoles en esta árida región, lo que afectaba el cultivo de alimentos. Sólo las clases altas tenían acceso a ella, no así los pobladores más desprotegidos, principalmente los indígenas.

Por tal motivo, el fraile pensó en hacer el acueducto para dotar de agua a diferentes poblaciones.

Y así lo hizo: tras años de lucha por conseguir los permisos, comenzó a construir el acueducto desde el cerro del Tecajete hasta la ciudad de Otumba, atravesando originalmente más de 40 kilómetros de distancia y desafiando barrancas y colinas.

El acueducto en Hidalgo. Foto: Armando Gutiérrez

El agua se conduciría desde los manantiales de Zempoala, Hidalgo, ubicados en cerros cercanos pero muy altos.

Sin embargo, el religioso no estuvo exento de otro tipo de obstáculos que le impusieron los gobernantes y la misma Iglesia.

Para esta titánica labor, el fraile –descrito como terco y obsesivo– reunió a 400 indígenas. Un total de 44 pueblos participaron en la construcción del acueducto.

Al terminar su tramo, cada comunidad plasmaba sellos pictográficos (glifos) con símbolos prehispánicos e imágenes religiosas en las diversas uniones de la estructura, los cuales pueden apreciarse hoy, casi 500 años después.

El complejo hidráulico fue hecho con piedras del lugar unidas con bruñido, un material elaborado a base de cal, baba de nopal, entramado de pasto, miel de abeja y agua, elementos que han permitido que los arcos se conserven casi intactos.

El acueducto en Hidalgo. Foto: Armando Gutiérrez

Primeramente se edificaron los pilares de piedra que fueron alineados a la misma altura con minuciosa exactitud.

Después se realizó la cimbra de los arcos que se desplantarían encima. Adobe y paja fueron algunos de los materiales utilizados.

La arquería mayor del acueducto se sitúa muy cerca de Tepeyahualco (68 arcos), mide exactamente 904 metros, con una imponente arcada que se eleva a 38.40 metros y una anchura de 10.69 metros.

“La proporción de extraordinaria esbeltez, junto con la sencillez y el perfecto equilibrio de pilares y contrafuertes, en armonía con el paisaje natural convierten al Acueducto en una obra extraordinaria”, destaca el libro El Patrimonio de México y su Valor Universal, Lista Indicativa, publicado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Desde la carretera, a lo lejos, puede apreciarse la magnificencia de esta obra en medio del paisaje, donde naturaleza, arquitectura y arte concatenan a la perfección.

El Acueducto del Padre Tembleque es, por esto y más, uno de los grandes tesoros arquitectónicos del país, pues incluso supera en altura y magnitud al acueducto de Segovia, España.

El acueducto en Hidalgo. Foto: Armando Gutiérrez

Lamentablemente, a pesar del valor histórico y el potencial turístico del acueducto, el lugar refleja un notable abandono oficial, lo cual no es pretexto para apreciar toda su belleza.

Es recomendable hacer el recorrido de día, por seguridad y por las condiciones del terreno.

Vale la pena también, tras visitar la estructura y contemplar el paisaje que la rodea, hacer un recorrido por el poblado de Tepeyahualco, Hidalgo.

Cómo llegar

En automóvil, tomar la carretera México-Teotihuacán, después la desviación a Ciudad Sahagún hasta el camino que lleva a Tepeyahualco. El trayecto es de aproximadamente hora y media desde la Ciudad de México.

En autobús, desde la Central Norte del DF, tomar la corrida a Nopaltepec por Transportes Teotihuacanos. Una vez en el poblado, abordar una combi o un taxi con dirección a Tepeyahualco.

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