Dinamitada, la agenda

El “cinismo” del grupo del PRI en el poder, el “no te preocupes, Rosario” de Enrique Peña Nieto y la lucha de poder dentro del PAN provocaron un atorón en el Pacto por México.

La crisis alcanzó a la Cámara de Diputados, donde ambos partidos se enfrentaron condicionando su trabajo legislativo. Aunque el PRI logró sumar a diputados de izquierda para aprobar de último momento reformas recaudatorias como las del Instituto Mexicano del Seguro Social y las del sector minero, tuvo que ceder ante el PAN y modificar la Ley de Telecomunicaciones.

Considerada como la gran reforma surgida del Pacto por México, la de telecomunicaciones pende de un hilo; su suerte depende ahora del grupo que logre imponerse el lunes 29 en el Consejo Político del PAN: la llamada oposición democrática o los “entreguistas”.

Los reclamos y acusaciones electorales por el caso Veracruz también atoraron la reforma financiera que el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, tenía programado anunciar el martes 23, asimismo dentro del Pacto por México, y que Peña Nieto iba a detallar ante los dueños del dinero en la Convención Nacional Bancaria.

Por si fuera poco, diputados panistas advierten en entrevista que si el PRI continúa “maltratándolos” y violentando las reglas parlamentarias, no apoyarán las reformas energética y hacendaria en el siguiente periodo legislativo.

El lunes 22, presionado por sus legisladores federales que pedían acciones firmes contra “el cinismo” del PRI, el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, anunció que se abstendrían temporalmente de participar en los actos públicos del Pacto por México.

Esto obligó al gobierno federal a cancelar el anuncio de la reforma financiera, programada para las 10 de la mañana de ese día. En tanto, en la Cámara de Diputados­ el PAN difundió que demandaría juicio político en contra del gobernador priista de Veracruz, Javier Duarte, y la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles. Madero se reunió con los 114 diputados­ de la bancada panista y les aseguró que se mantendría firme en su postura.

Ese día el coordinador de los diputados priistas, Manlio Fabio Beltrones, aseguró a Proceso que la crisis del pacto no afectaba ni afectaría los trabajos del Legislativo. Sin embargo, en ese momento su principal operador e integrante del Consejo Consultivo del pacto, el diputado Héctor Gutiérrez de la Garza, se enfrentaba a la negativa del PAN para aprobar en sus términos la minuta de la Ley de Telecomunicaciones llegada del Senado de la República.

El trabajo en San Lázaro se había contaminado.

El miércoles 24 los diputados del PRI fueron alertados de que ese día se votarían la minuta de telecomunicaciones y la Ley del IMSS. Sorpresivamente ambas votaciones fueron “bajadas” del orden del día. La crisis en el polémico Pacto por México subía de tono.

De acuerdo con el diputado panista Homero Niño de Rivera, Beltrones frenó la discusión de la Ley del IMSS “porque vio que iba a tener que ser de forma muy atropellada. Supongo que a los diputados­ del PRI les dijeron desde el gobierno que no era el momento de entrar en una confrontación”.

Al filo de las 15:00 horas, con ambos temas ya fuera del debate, el PRI sorprendió a los panistas con un intento de modificar el orden del día para incluir la discusión de la Ley Minera, otra ley recaudatoria que autoriza el cobro de 5% sobre utilidades a los concesionarios mineros.

El diputado panista Rubén Camarillo y Ricardo Monreal, de Movimiento Ciudadano, recriminaron desde tribuna que se les pretendiera imponer la discusión y aprobación de una ley que ningún legislador conocía. Beltrones operó rápidamente y, junto con sus legisladores, aceptó posponerla.

Sin embargo, el jueves el PRI regresó con mayor fuerza; aprovechó las bondades de la Ley del IMSS para la clase trabajadora y las de la ley minera para los habitantes de la zona explotada, con el fin de convencer a la izquierda de que votara a favor de ambas reformas. Con esa maniobra resarció los votos que el PAN le retiró por su conflicto en el Pacto por México.

Del otro lado, los panistas seguían presionando a Héctor Gutiérrez de la Garza para que el PRI aceptara la modificación a la minuta de telecomunicaciones. Era el último día que tenían los priistas para votarla de modo que el Senado pudiera ratificarla, pues el periodo ordinario concluye el martes­ 30.

Justo cuando el PRI cedía y Gutiérrez de la Garza llegaba a San Lázaro para anunciar el acuerdo con el PAN en esos temas del pacto, el coordinador panista en la Cámara de Diputados, Luis Villarreal, acusaba al tricolor de “estar poniendo en riesgo la estabilidad política (…) social del país y al Pacto por México”.

Irresponsable, antidemocrático, pillo, falto de palabra, tramposo, autoritario, solapador y autoritario fueron algunos de los calificativos que el coordinador de los panistas vertía sobre el PRI en su conferencia de prensa. Sin embargo, se negó a confirmar si eso era motivo suficiente para abandonar el pacto.

La reportera le preguntó al diputado Max Cortázar, quien observaba la conferencia de Villarreal, cuál era entonces el motivo de tanta virulencia. Cortázar respondió: “Es sólo para presionar a la dirigencia y que vean nuestra fuerza antes de que se realice la comisión política del lunes”.

En el salón de sesiones, operadores de Beltrones revelaron a Proceso que en los tres días que discutieron la minuta de telecomunicaciones el PAN estableció que la votaría a favor en el pleno sólo si se aceptaba una modificación. El PRI cedió, y a cambio el PAN ofreció respaldar totalmente la minuta cuando llegara al Senado, a fin de evitar que esa ley, incluida en el Pacto por México, se quedara en el cajón un año más.

Los mismos priistas opinaron que “esto es un tema de las broncas internas del PAN; ellos definirán su actuación en el pacto el lunes (29), por eso el Senado convocó a sesión a las siete de la noche, para ver qué es lo que deciden y saber cómo votará el PAN en la Cámara de Senadores”.

Cuando Villarreal ingresó al salón de sesiones después de su conferencia, esperó la llegada de Beltrones. Minutos después votaron juntos a favor de la minuta de telecomunicaciones.

 

“No puede salirles tan barato”

 

Legisladores federales panistas que se han mostrado críticos hacia su coordinador parlamentario y su dirigencia nacional aceptan que el caso de Veracruz los motivó a unirse para condicionar su participación en el Pacto por México.

Por ejemplo, el diputado Fernando Rodríguez Doval advierte que si el PRI los sigue “maltratando” en San Lázaro, “están en riesgo” las reformas energética y hacendaria.

Coincide con Rubén Camarillo y Homero Niño de Rivera en que las discusiones de las reformas al IMSS, la minera y de telecomunicaciones fueron afectadas por la crisis en el acuerdo partidista: “Claro que esto es rebote de los problemas del pacto. Es aquí donde se procesa el Pacto por México. Ese es un conjunto de buenas intenciones que se materializan legislativamente en las cámaras. Y por supuesto que si no hay condiciones para procesar eso, pues el pacto está condenado a que no siga avanzando con éxito”.

–¿Si el PRI y el gobierno federal no modifican su actuación en los procesos electorales el PAN no dará su apoyo a las reformas energética y hacendaria?

–Cuando uno se sienta a negociar una reforma, espera buena voluntad, que (el interlocutor) se conduzca con la verdad, que cumpla los acuerdos. Pero si nos sentamos con uno que dice una cosa y hace otra, pues no existen condiciones para pensar que se respetarán los acuerdos. El PRI, con estas actitudes, está dinamitando la agenda del pacto. Desgraciadamente vemos que el doble discurso del PRI está haciendo que estos temas (energético y hacendario) no vayan a salir airosos.

El reclamo de Rodríguez Doval es el mismo que hacen Camarillo y Niño de Rivera al PRI: haber buscado la mayoría para votar la Ley Minera y la del IMSS cuando, según la agenda del Pacto por México, ambos temas se abordarían en septiembre próximo.

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