“Más pequeños que el Guggenheim”

MÉXICO, D.F. (apro).- En México pocas puestas en escena producidas fuera del Distrito Federal y de los circuitos de los apoyos institucionales oficiales logran un fenómeno de permanencia exitosa como lo ha logrado Más pequeños que el Guggenheim, obra escrita y dirigida por Alejandro Ricaño, que el pasado 14 de mayo inició una nueva temporada, ahora en el Teatro Helénico.

Después de una gira internacional por España, Miami y Perú, esta comedia sobre la amistad, la pérdida, la búsqueda de identidad y la necesidad de mantener la esperanza, regresa al escenario para seguir contando la historia de cuatro amigos desempleados que, entre otras cosas, buscan en el teatro una manera de aliviar su soledad.

Pocas veces una historia de fracaso resulta tan hilarante. Gorka, Sunday, Al y Jamblet, los personajes de esta obra inteligente y divertida que, en opinión de su autor, “está a medio camino entre el circuito comercial y el cultural, accesible ya no sólo para el público de autoconsumo. Es una obra que puede llegar al espectador que está acostumbrado a ver un teatro comercial pero con un contenido que no deja de ser cultural”.

Al concluir sus estudios de teatro, Sunday y Gorka deciden probar suerte en Europa. Tres meses les bastan para regresar, no volver a hacer teatro y dejar de verse durante diez años. Ahora se han reunido y planean hacer una obra que les devuelva el sentido a sus vidas. A esta tarea se unirán Al, un albino bizco y huérfano; y Jam, el cajero de un mini súper que sueña con ser actor.

Estas son las circunstancias que desatan una serie de situaciones que transitan entre la risa, el absurdo y la ternura aunque, aclara Ricaño, el propósito de la obra no es hacer reír. “Hay obras que hacen reír mucho y se quedan en eso, acá hacemos reír para desarmar al público, para contarles una historia dolorosa, sensible, cuyo objetivo es conmover.

“La obra no es cursi ni pretenciosa, no busca hacer llorar, es inevitable lo que le pasa a los personajes y es inevitable lo que sienta el espectador, es difícil que éste no salga conmovido de la obra. Si uno va al teatro y no se conmueve no tuvo ningún sentido asistir”, agrega el director de la puesta.

Sin embargo, aunque su intención primaria no sea la de hacer reír y que incluso por algunos momentos las circunstancias de estos personajes sean muy dolorosas, el público no cesa de emitir una risa catártica durante prácticamente toda la obra, cuya escenografía son una mesa, un par de sillas y una banca, para dejar todo el peso de las acciones en el trabajo de los actores.

Alejandro Ricaño afirma: “es la comedia la que desarma al espectador para hablarle de temas que no quiere escuchar. En este sentido es una comedia necesaria que aborda temas que de pronto queremos evitar y que sólo la comedia hace posible que los podamos digerir”.

Austin Morgan, Hamlet Ramírez, Miguel Corral y Adrián Vázquez, son los integrantes del elenco de esta obra, resultado de una beca de residencia de la Fundación Antonio Gala en España y del apoyo del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes del Estado de Veracruz. Las funciones se realizan los martes a las 20:30 horas, en el Teatro Helénico.

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