El factor Madero, veneno para el PAN

La decisión del presidente del PAN, Gustavo Madero, de sustituir a Ernesto Cordero como coordinador de los senadores panistas y de remover al diputado Homero Niño de Rivera en San Lázaro llevaron a ese partido a su crisis más profunda. Veterano en los entretelones de la política, Juan José Rodríguez Prats sostiene que la única forma en que Acción Nacional siga siendo una opción es que surja una tercera corriente que pueda rescatar y superar esta bipolaridad en que lo tienen Felipe Calderón y Madero.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- La “guerra desatada” entre facciones del Partido Acción Nacional (PAN), que lo tiene postrado en la peor crisis de su historia de 74 años, tuvo un episodio crucial en agosto de 2011 cuando, en una reunión, Gustavo Madero descalificó el gobierno de Felipe Calderón, ahí presente.

–El gobierno no es un activo para el partido –sentenció.

A Calderón se le endureció el rostro y los demás asistentes quedaron estupefactos por la aseveración de Madero, quien describió a gobernadores, senadores y diputados el adverso escenario del PAN hacia el 2012: casi 80% de los mexicanos anhelaba un cambio.

Uno de los invitados, Diego Fernández de Cevallos, salió en defensa de Calderón, su rival interno, y censuró a Madero: “Cómo de que no es un activo. ¿Entonces qué activo tiene el partido? No me digas que tú. ¡Cómo es posible que el presidente del partido diga eso!”.

En un ambiente tenso, Calderón tomó la palabra y dijo que eso explicaba la falta de apoyo de Madero, a quien retó a deslindarse de su gobierno si así lo quería. “El partido se puede deslindar. Yo seguiré siendo presidente de la República y lo seré sin el PAN”.

La reunión terminó de mala manera y el pleito marcó las precampañas internas, las candidaturas legislativas, la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota y la derrota del 2 de julio, que sólo exacerbó los ánimos entre grupos en la disputa por el control del PAN, que logró Madero.

A partir de la firma del Pacto por México, negociado cupularmente y en secreto, se instaló en ese partido –además– la sospecha de “traición”, corrupción y entreguismo de Madero ante el priista Enrique Peña Nieto y se desató un ajuste de cuentas, cuya víctima más reciente es Ernesto Cordero, depuesto como coordinador de los senadores.

(Fragmento del reportaje que se publica en Proceso 1908, ya en circulación) 

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Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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