Pese a rezagos, empresarios defienden “momento mexicano”

MÉXICO, D.F. (apro).- Pese a los rezagos estructurales en materia económica que prevalecen en el país, la cúpula empresarial confía en que es viable “el momento mexicano”, a través de la aprobación de las reformas estructurales.

De entrada, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) minimizó, en su mensaje semanal, el pírrico crecimiento de la economía mexicana durante el primer trimestre del año (0.8%), pese a que este nivel ha sido el más bajo después de la crisis económica de 2008-2009.

“En el sector empresarial se mantiene una visión favorable del entorno de negocios vigente en México y expectativas más optimistas a mediano y largo plazos, bajo la consideración de que los indicadores de menor dinamismo que se han registrado recientemente en conceptos como la inversión y el crecimiento son, en gran medida, producto de factores coyunturales que se irán corrigiendo progresivamente.”

Eso sí, el organismo presidido por Gerardo Gutiérrez Candiani cuestionó la estrecha relación comercial de México con Estados Unidos, la desatinada dirección del gasto público, los altos niveles de evasión y elusión fiscal, la informalidad y hasta el arraigo de la corrupción en la sociedad.

De esta forma, el CCE señaló que “lo que resulta evidente es que no podemos seguir dependiendo en un grado tan alto del factor Estados Unidos, porque además de la vulnerabilidad no alcanza para superar el crecimiento inercial que hemos tenido por décadas”.

Luego aclaró que la economía mexicana y sus perspectivas continúan estrechamente vinculadas al desempeño de Estados Unidos, que muestra signos consistentes de recuperación, pero no un panorama exento de amenazas e incertidumbre.

“El efecto directo de la debilidad de Europa puede no ser tan drástico para México, si se considera que sólo 7% de nuestras exportaciones se canalizan a esa zona, pero hay que tomar en cuenta que es un socio comercial muy importante de Estados Unidos”, advirtió el organismo integrado por las principales cámaras industriales, comerciales, bancarias y agropecuarias del país.

La solución, según los empresarios, está en las reformas estructurales: “El mejor blindaje contra cualquier contingencia externa son las reformas estructurales pendientes y una sinergia eficaz entre el sector público y el privado para generar soluciones de fondo a los obstáculos y problemas que enfrenta el sector productivo para acelerar su desarrollo; atacar puntualmente las desventajas, rezagos y condiciones adversas con las que opera un gran número de empresas” acotó el CCE.

En el caso de la inversión pública, el Consejo Coordinador Empresarial consideró “importante” establecer programas multianuales que aseguren el flujo continuo de recursos para proyectos productivos, evitando los subejercicios.

De esta manera se eliminaría el comportamiento cíclico de los últimos 10 años, en el que cerca de 20% de la inversión física del sector público se ejerce hasta el último mes del calendario, según el comunicado emitido por esta organización.

En el tema fiscal, los empresarios se manifestaron por evitar políticas recaudatorias que resultan contraproducentes, al afectar el crecimiento y la generación de empleos dentro de la formalidad, lo cual acaba socavando la propia recaudación.

Precisó que es el caso de la propuesta de homologar las bases de contribución del IMSS al ISR, que supondría una carga tributaria importante para las empresas, entre 10 y 30%.

Y de ahí a la urgencia de una política industrial urge que contribuya a elevar el contenido nacional de las mercancías que se venden en el exterior, las cuales actualmente rondan apenas 25%.

Ya en el frente interno, el CCE reconoció que los principales problemas para hacer negocios son la corrupción, la inseguridad y la ineficiente burocracia gubernamental.

Recordó que en la clasificación de competitividad internacional, México sigue entre los últimos lugares en materia de crimen organizado, confianza en la policía y la carga regulatoria que es lesiva para que las empresas funcionen eficientemente y para la creación de nuevas unidades productivas.

“Todo esto aviva el fenómeno de la informalidad, que a su vez se traduce en baja productividad y limitaciones en la capacidad de crecimiento para un porcentaje muy alto de la actividad económica. Además, se reproducen el contrabando y la piratería, que deben ser combatidos con mayor contundencia”, sentenció.

Pese a todos estos rezagos, la cúpula empresarial aseguró que el llamado “momento mexicano” es una expectativa viable, en la esperanza de que se siga avanzando en el proceso de transformación abierto con reformas como la laboral, la educativa y la de telecomunicaciones.

“En lo sucesivo, vienen otras reformas tan trascendentes como la financiera, la energética y la hacendaria, que exigirán de aún mayor disposición hacia el acuerdo y para superar inercias arraigadas”, señaló.

 

Acerca del autor

Comunicólogo hecho por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; reportero labrado en Proceso.

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