Errores de cálculo, tráfico y mal clima complican visita papal en Brasil

RÍO DE JANEIRO (apro).- La llegada del Papa quedará en la memoria de la ciudad de Río de Janeiro como una de las visitas más caóticas. Por un error de cálculo en la ruta, justo después de salir de la base militar, el pontífice quedó atrapado en el tráfico durante al menos 12 minutos, lo que permitió que mucha gente se acercara y lo tocara ante la falta de agentes de seguridad que impidieran el hecho.

“El Papa ahora es carioca porque ya conoció el tráfico que vivimos todos los días”, fue la broma del martes que circuló en toda la ciudad.

Mientras, los especialistas en seguridad no paraban de ser entrevistados por los medios brasileños, y todos ellos lamentaron los hechos y aseguraron que “el Papa era blanco fácil de agresiones con piedra o con arma, pues además circulaba con los vidrios abiertos”, comentó al periódico Globo Milton Corrêa da Costa, coronel de reserva de la Policía Militar de Río.

El consultor en cuestiones de seguridad internacional, Hugo Tisaka, aseguró a la radio CBN que se trató “de un error grave de los procedimientos de seguridad dispuestos por las autoridades”.

Y era justo lo que la Policía de Río quería evitar para quedar mejor frente a la comunidad internacional, después de la violencia que atestiguaron muchos periodistas durante las protestas de la Copa de las Confederaciones.

Pero es casi seguro que la reputación de la Policía Militar de Río va a seguir igual de pésima. La manifestación realizada unas horas después de la llegada del Papa Francisco contra los gastos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) –unos 52 millones de dólares que van a pagar los erarios brasileros– una vez más fue violentamente reprimida frente al Palacio del Gobernador.

Un fotógrafo de la agencia AFP resultó herido y dos periodistas de un medio alternativo, Midia Nija, fueron detenidos durante varias horas sin ninguna justificación.

Quedó claro para todos que se hará lo imposible para impedirle a ese medio las transmisiones que realiza en vivo de las protestas y con lo cual ha logrado evidenciar la violencia extrema de la policía.

“La policía me detuvo haciéndome creer que querían entrevistarme y me llevaron en carro”, comentó el periodista Filipe Gonçalves al ser liberado por la madrugada.

La próxima manifestación va ser mucho más complicada para la policía y no podrá actuar con violencia, pues está prevista para este viernes en Copacabana, al mismo tiempo y en el mismo lugar que la misa del Papa con los jóvenes.

La policía aseguró que no van a usar gas porque la imagen del Papa con gas será mucho peor que la del pontífice en el tráfico de Río…

¿Será que el arzobispo de Río, Orani Tempesta, tenía razón cuando dijo la semana pasada que “será la población de Río la que va a reforzar la seguridad del Papa”? Lo cierto es que si el Vaticano no confiaba plenamente en la policía de Río, ahora lo va a hacer menos.

El martes, después de la lluvia de críticas por la actuación policiaca, llegó al país la lluvia y neblina: el peor frente frío de los últimos 15 años será lo que va a impedirle al Papa ir en helicóptero el miércoles hacia el Santuario de Aparecida.

Todo el día el Ejército buscó una opción y, después de imaginar la posibilidad del automóvil, la descartó. El Papa irá en avión y ya se está rezando para que no surjan más problemas.

La lluvia y la neblina impedirán que mucha gente llegue a la playa de Copacabana a participar de los conciertos de música católica que son parte de cualquier evento de las JMJ, antes de la misa de la noche, que fue la celebración de la apertura oficial de los JMJ 2013.

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