El FBI y la NSA, a juicio en París

Las revelaciones del exanalista de inteligencia Edward Snowden empiezan a tener consecuencias legales: El jueves 11, la Federación Internacional de Derechos Humanos presentó ante el Tribunal de Gran Instancia de París una demanda penal por la intercepción de comunicaciones privadas de internautas franceses. Este recurso permitiría investigar la responsabilidad de las agencias de inteligencia de Estados Unidos y la complicidad de las grandes corporaciones de internet –entre ellas Google, Yahoo! y Facebook– en las violaciones de derechos individuales cometidas por medio del espionaje cibernético.

 

PARÍS.- “Las revelaciones de Edward­ Snowden sobre el programa Prism son terribles. So pretexto de la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y el Buró Federal de Investigación (FBI) de Estados Unidos se dotaron de un sistema de acceso a los servidores de las nueve mayores empresas mundiales de comunicación electrónica, que les permite recopilar, analizar y guardar información de carácter privado tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo”, se indigna Patrick Baudouin.

Renombrado abogado francés, presidente honorario de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), Baudouin tiene a su cargo las acciones judiciales emprendidas por esta ONG.

Prosigue: “Semejante intromisión en la vida privada de los ciudadanos del planeta es una violación flagrante de las libertades fundamentales y una grave amenaza para la democracia y el estado de derecho. Por esa razón el jueves 11 interpuse una denuncia contra ‘personas desconocidas’ (equivalente a ‘quien resulte responsable’) ante el Tribunal de Gran Instancia de París a nombre de la FIDH y de la Liga Francesa por los Derechos Humanos.

–¿Cuál es el fundamento jurídico de esa demanda?

–Según revelaciones de Edward Snowden al semanario Der Spiegel, la NSA y el FBI interceptaron 2 millones de comunicaciones de internautas franceses. Violar correos electrónicos privados fuera de todo marco legal y usarlos son delitos en Francia. De hecho tipificamos cinco infracciones a nuestro código penal perpetradas por las agencias de inteligencia estadunidenses: acceso fraudulento a sistemas automatizados de datos, captación fraudulenta de datos personales, violación de la privacidad, uso y conservación de registros obtenidos vulnerando la privacidad de las personas y violación de la correspondencia electrónica.

–Su demanda es en contra de personas desconocidas…

–Las denuncias de Snowden nos llevan a considerar que la NSA y el FBI son los autores principales de estas infracciones y que Google, Yahoo!, Apple, Microsoft, Paltalk, Skype, Facebook, YouTube y AOL pueden haber actuado como sus cómplices. Pese a que los directivos de estas multinacionales declaren lo contrario, tengo la íntima convicción de que colaboraron con las agencias de inteligencia estadunidenses. Lo afirman Snowden y numerosos expertos en este campo. Pero le corresponde a la justicia francesa investigar su actuación y descubrir la verdad.

–¿Cree realmente que jueces de instrucción franceses podrán hacer investigaciones en las sedes ultracerradas de la NSA y del FBI e interrogar a sus responsables y agentes?

–Por supuesto que no. Somos lúcidos. En cambio, si logramos que prospere nuestra demanda, los jueces de instrucción podrán investigar a las filiales que los gigantes electrónicos estadunidenses tienen en Francia. Será clave para determinar el papel exacto que jugaron en ese programa Prism y su relación con la NSA y el FBI.

–Esa demanda no debe entusiasmar al gobierno francés.

–Sabemos que vamos a enfrentar muchos obstáculos antes de que oficialmente se abra esa investigación judicial, pero nuestra base jurídica y nuestro expediente son realmente sólidos.

 

De rodillas ante Washington

 

Baudouin calla unos segundos. Se nota preocupado. Retoma la palabra.

–Me chocó ver cómo reaccionó la Unión Europea ante la gravedad de los hechos revelados por Edward Snowden. La UE hubiera debido manifestar una indignación real­ y exigir con suma firmeza que Estados Unidos detuviera de inmediato su programa Prism. En lugar de eso, Gran Bretaña salió en seguida en defensa de Washington mientras prevalecía la cacofonía en el resto de Europa.

“Las protestas fueron tibias y se manifestaron esencialmente de cara a la opinión pública. Ni siquiera se aplazaron las negociaciones para el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea previstas para llevarse a cabo en estas fechas… Es lamentable. La Unión Europea se hincó ante Washington.”

–Se creó una comisión mixta en la que Estados Unidos debe responder a los interrogantes europeos.

Sonríe. “La mejor forma de enterrar un problema es crear una comisión para ‘examinarlo’… Me chocó también, por supuesto, la actitud del gobierno francés que fue a la vez cobarde y patética. París protestó en forma poco convincente al enterarse de que instituciones y ciudadanos de nuestro país fueron víctimas de Prism y se apresuró en negar el asilo político a Snowden, pese a que el exagente de la NSA cumple con todos los requisitos para ser acogido en Francia.

Expresa: “Entiendo que las autoridades estadunidenses lo persigan porque violó la cláusula de confidencialidad que impera en la NSA, pero me resulta imposible aceptar que Francia rompa con su tradición de asilo político para satisfacer a Washington”.

Se apasiona: “En la FIDH consideramos que Snowden nos hizo un enorme favor a todos los ciudadanos del mundo al abrirnos los ojos sobre un sistema de vigilancia a escala planetaria ideado por Estados Unidos y para su solo beneficio. El exagente de la NSA participó en ese programa hasta que entró en conflicto con su propia conciencia. Se rebeló y asumió el riesgo de destapar la cloaca.

“Estaba consciente de los riesgos que corría. Merece nuestra admiración y solidaridad. Debió contar con el apoyo de todas las democracias. En lugar de eso muchas le dieron la espalda. Entre ellas está Francia. Peor aún, el gobierno francés trató de impedir que otros países lo ayudaran.

–Se refiere a la afrenta al presidente Evo Morales…

–Basándose en el falso rumor de la presencia de Snowden en el avión del presidente boliviano, el gobierno francés negó a la aeronave el acceso al espacio aéreo del país. Esa decisión desastrosa es sumamente grave. Es una falta de respeto para Evo Morales, el pueblo boliviano y América Latina en general. Estoy convencido de que París no hubiera actuado de la misma forma con el presidente de la India, de Japón o de cualquier país “poderoso”.

–¿Diría usted que hay un matiz neocolonial en esa actitud?

–Por supuesto. Y me consterna. Como me consterna el poco impacto que esa decisión humillante para el presidente Morales tuvo tanto en la prensa como en la opinión pública de Francia. Nadie parece haber medido la magnitud de la ofensa. De igual forma nadie parece medir lo que está realmente en juego detrás de las revelaciones de Snowden.

–¿Qué quiere decir?

–Desde el 11 de septiembre de 2001 los gobiernos hacen “tragar” a las opiniones públicas las peores conductas antidemocráticas. La lucha contra el terrorismo y en cierta medida también contra el crimen organizado, lo justifican todo: prácticas de tortura en democracias consolidadas, uso de drones para perpetrar asesinatos selectivos y ahora vigilancia masiva e ilegal de las comunicaciones electrónicas.

“Lo que revela Snowden es muy alarmante. Pero en Europa no hay movilización masiva para denunciar y oponerse a estos abusos. Noto aletargamiento, tolerancia. La gente parece acostumbrarse o no se siente afectada. Es inconsciencia pura. La ultraderecha está ganando terreno en Europa. No es descabellado pensar que en algunos países podrá inclusive llegar al poder y no es difícil imaginar el uso represivo que hará de sistemas de vigilancia del estilo de Prism.

 

Carta de alegatos

 

–El terrorismo y el crimen organizado no son inventos. Existen. El argumento de los gobiernos es que los Estados deben defenderse.

–Estoy de acuerdo. Pero no a cualquier precio. Se debe definir a escala nacional e internacional el margen de acción de los servicios de inteligencia. Las nuevas tecnologías tienen alcance global. Ante esa nueva realidad urge elaborar una convención también de alcance global que establezca reglas estrictas para impedir que un Estado se confiera el derecho de vigilar a los ciudadanos del orbe.

“Hoy Estados Unidos está en el banquillo de los acusados. Pero China y Rusia, entre otros, representan también un peligro. En realidad, es capital partir del sistema Prism para alertar a las Naciones Unidas.

–¿Es la razón por la que la FIDH presentó el caso Snowden a Frank La Rue, relator especial de las Naciones Unidas para la Promoción y la Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y Expresión?

–Así es. El pasado viernes 12 entregamos a La Rue una “carta de alegatos” en la que reiteramos nuestra preocupación por la captación, el almacenamiento y el uso de datos personales por el gobierno estadunidense, en el marco del programa Prism.

“Le pedimos que intervenga para que se respete la libertad de expresión de Snowden, así como el derecho de los ciudadanos a obtener información sobre el uso ilegal de sus datos privados y sobre los medios de vigilancia desplegados en su contra por las autoridades estadunidenses.

“En esa carta también insistimos sobre el papel esencial jugado por los ‘lanzadores de alertas’ (o filtradores de información) y denunciamos la política de Washington de dos pesos y dos medidas, que promueve oficialmente la libertad de expresión –brindando asilo político a algunos ‘lanzadores de alertas’ extranjeros–, al tiempo que persigue a los que se atreven a denunciar sus propias prácticas ilícitas.

–¿Qué puede hacer el relator especial? ¿Qué poder tiene?

–En caso de que decida dar seguimiento a nuestra iniciativa le tocará realizar una investigación a partir de los alegatos que pusimos a su consideración. Luego redactará un informe con recomendaciones muy precisas, en particular sobre la necesidad apremiante de una convención internacional que defina un marco legal en el que se pueda autorizar la vigilancia de los medios electrónicos de comunicación por los servicios de inteligencia.

–¿No teme que su iniciativa se pierda en las arenas movedizas de la ONU?

–La Corte Penal Internacional creada en 1998 nació a raíz de cartas de alegatos que exigían acabar con la impunidad de la que gozaban los criminales de guerra. Son procesos a veces un poco largos pero que pueden acelerarse con una amplia movilización de la sociedad civil y de las ONG. La FIDH abrió el camino con la demanda judicial que interpuso en Francia y con su intervención con Frank La Rue. Sabemos que habrá otras iniciativas en el mismo sentido.

“Hace dos años lanzamos una acción judicial en Francia contra la empresa gala Amesys, la cual vendió sofisticado equipo electrónico a Muamar Gadafi. Teníamos las pruebas de que ese equipo fue utilizado para vigilar y detener a opositores, quienes luego fueron torturados. Lanzamos nuestra queja en medio del escepticismo. Hoy una sección del Tribunal de Gran Instancia de París especializada en crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio, investiga a Amesys.

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