Electricidad: a privatizar lo privatizado

La reforma energética propuesta por Peña Nieto amenaza con atropellar a la industria eléctrica mexicana. La iniciativa va en el sentido de acotar el uso que la nación puede hacer de sus recursos generadores de electricidad para ofrecerlos a particulares, quienes ya controlan 45% de la producción en el país. Nada indica que este cambio vaya a disminuir las tarifas; en cambio, hay señales de que podría desatar la especulación –como ocurrió en Estados Unidos con Enron– en un mercado tasado en 329 mil millones de pesos.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- La reforma energética propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto busca que la nación renuncie a aprovechar “los bienes y recursos naturales que se requieran” para la producción de electricidad.

Su iniciativa –que implica suprimir partes de la Constitución– permitiría que el capital privado, en especial las grandes trasnacionales, generara toda la electricidad que quisiera para venderla al mejor postor. Incluso deja un resquicio para que se impongan proyectos de energía renovable aun contra la voluntad de comuneros.

En juego está un mercado de 329 mil millones de pesos, que hoy todavía controlan manos públicas.

De acuerdo con trabajadores y jubilados de la industria, esta reforma entrega “la pechuga del negocio eléctrico” a los empresarios. Pensionados de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de Luz y Fuerza del Centro (LFC) y miembros del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM) consideran que la participación privada se concentraría en las zonas de mayor consumo, en detrimento de quienes no pudieran pagar un servicio de primera.

Esto implicaría que la CFE deviniera en empresa deficitaria: “Se va a chatarrizar y en un futuro no muy lejano morirá de inanición porque le van a dejar la parte más costosa del negocio: las zonas populares”, vaticina Francisco Carrillo Soberón, jubilado de LFC y encargado del Comité Nacional de Estudios de la Energía.

Ni siquiera bajarán las tarifas, pronostica. “No hay experiencia exitosa de mercado en el mundo. Aquí se correrá el peligro de que empiece una guerra especulativa en el mercado eléctrico, como lo hizo Enron en Estados Unidos. La especulación, el encarecimiento y el boicot entre empresas generadoras y vendedoras de electricidad es nuestro futuro”.

Recuerda que en 2001 lo que pasó en Estados Unidos fue que las empresas de energía eléctrica se pusieron de acuerdo para golpear a la competencia y para que hubiera mayor demanda de energía. “De repente se descomponían todas las máquinas de muchas empresas y ya no había oferta de electricidad. Así las tarifas subían en lugar de bajar”, dice Carrillo.

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1920 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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