Quedan en promesas becas y papelería para niño maltratado en Tabasco

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- A dos días de haber iniciado el ciclo escolar 2013-2014, autoridades estatales y federales no han cumplido con los ofrecimientos que hicieron a Feliciano Díaz, el niño indígena tzotzil que fue víctima de maltrato por parte de un funcionario de la Coordinación de la Zona Luz del gobierno de Villahermosa, Tabasco.

El pequeño –cuyo caso se hizo público después de que circuló un video en el que se observa cómo dos personas lo obligan a tirar sus dulces al suelo y se llevan tres cajetillas de cigarros– llegó a su escuela, en el municipio indígena de San Juan Chamula, sin las becas escolares que le prometieron el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez, y la primera dama del país, Angélica Rivera de Peña.

Casi un mes después de la humillación que sufrió Feliciano, quien cursa el quinto año de primaria en la escuela Josefa Ortiz de Domínguez, el proyecto productivo y la instalación de una papelería que brinde servicio de fotocopiado e impresión tampoco ha llegado a la familia, como lo ofreció la esposa de Peña Nieto, directora del DIF nacional.

Rivera también dijo que se incorporaría “inmediatamente” a toda la familia de Feliciano al Seguro Popular, además de otorgarle un paquete escolar a él y a su hermano menor (útiles y uniformes). Además, el DIF afirmó que se aseguraría de “su participación en el programa de Desayunos Escolares y se le otorgará una beca del Programa para Menores y Adolescentes en Riesgo”.

Hasta ahora, todo se ha quedado en promesas.

Por la noche, el gobierno de Tabasco informó que está en la mejor disposición de cumplir el compromiso de apoyar al niño chiapaneco Feliciano Díaz para que concluya su educación primaria.

En un comunicado, la Secretaría de Educación dijo que se contactó a la familia del menor para concretar la ayuda y que se analiza otra forma de ayudar al infante, ya que por normatividad no procede el otorgamiento de la beca que en su momento ofreció el gobernador Arturo Núñez, debido a que el pequeño no estudia ni vive en Tabasco.

La dependencia explicó que la Federación, a través del Ramo 33, radica los recursos que vienen etiquetados para el otorgamiento de becas para escuelas oficiales de educación básica de Tabasco, de tal manera que el utilizarlo para apoyo de alumnos de otras entidades podría ser observado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) como “desviación de recursos”.

También aseguró que el menor recibirá el apoyo del gobierno tabasqueño para que concluya sus estudios en la primaria bilingüe Josefa Ortiz de Domínguez, mediante otros mecanismos que legalmente puedan ser utilizados.

No obstante, la organización no gubernamental Melel Xojobal, un organismo que trabaja con los niños pobres de los Altos de Chiapas, señaló que cada vez son más los niños y adolescentes, en particular indígenas, que se integran al trabajo informal en busca de mejores condiciones de vida para ellos y sus familias.

Según sus cálculos, actualmente hay en Chiapas 82 mil 276 niños de cinco a 14 años de edad que realizan alguna actividad económica o trabajan.

Conforme al último conteo realizado en 2012 por Melel Xojobal, en San Cristóbal de las Casas trabajan 2 mil 472 infantes y mil 201 acompañan a sus familiares mientras éstos realizan sus actividades laborales. De ellos, más de 92% son indígenas.

El caso del niño tzotzil no es el único que ha generado indignación en el país.

Ayer empezó a circular un video en el que se observa a dos inspectores de la Dirección Municipal de Comercio en la Vía Pública (DMCVP) del ayuntamiento de Cancún, en Quintana Roo, cuando decomisan su mercancía a una indígena chiapaneca en la zona hotelera. Ambos funcionarios fueron suspendidos y su caso turnado a la Contraloría municipal. (Con información de Sergio Caballero y Armando Guzmán)

 

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