Presenta Aarón Fernández “Las horas muertas”, en el FICM

MORELIA, Mich. (apro).- Luego de darse a conocer con Partes usadas, Aarón Fernández exhibió Las horas muertas como parte de la sección de Largometraje Mexicano del 11 Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

Fernández (Chihuahua, 1972) estuvo acompañado por el fotógrafo Javier Morón, el actor Kristyan Ferrer y el diseñador de sonido Miguel Hernández. En rueda de prensa lamentó la ausencia de su protagonista Adriana Paz, quien está próxima a dar a luz, pero ella envió un escrito:

“Me habría encantado estar presente, pero la vida me bendijo con la película y el nacimiento de mi hijo, el trabajo se hizo con mucho cariño. Gracias a Aarón. Que Las horas sigan vivas en la salas y en los festivales. Gracias a los compañeros y al FICM”.

La película, según Fernández, surgió cuando viajaba por Costa Esmeralda, Veracruz, al advertir varios motelitos aislados, como el que muestra en la cinta:

“Los moteles, espacios dedicados a la lujuria, el amor y la pasión, regularmente son sórdidos, pero en Costa Esmeralda no es así. Entonces me surgió la idea del personaje de Sebastián y del ambiente que quería retratar. Busqué con Elsa Reyes y encontramos el motel de la película. Fui varias veces. Aprendí el funcionamiento y conocí a los empleados.”

Situó a Las horas muertas como una película “muy sencilla con una trama simple, casi predecible, pero detrás de ella hay complejidad y tiene varias capas”.

Enseguida, detalló:

“La historia de Sebastián y Miranda es simple pero así la busqué. La sensación del paso del tiempo era uno de los temas que me interesaba manejar. Desde luego que hay gente que se conecta y gente que no, yo buscaba una película entretenida, pero no quiero entregarle todo al espectador. Deseo que participe, piense y arme sus propias hipótesis. No es un cine escapista, pero tampoco hermético. Las horas muertas no tenía que ser una película aburrida, más bien es una película impresionista, porque está construida de pequeñas situaciones que se van acumulando hasta formar un gran mural, tanto en lo narrativo como a nivel visual y sonoro.

“Busqué que en el encuadre de la cámara hubiera siempre algo interesante y una perspectiva pictórica sin caer en una estética ‘comercialera’.”

El fotógrafo Javier Morón comentó que proviene de la foto fija y que Las horas muertas es un filme “contemplativo y naturalista, apostamos por una atmósfera, apostamos por lo nublado”.

El director se negó a informar cuánto invirtió en el proyecto, pero reveló los tiempos de su proceso creativo:

“Costó lo que tenía que costar. El proceso fue largo, fueron seis años muy largos, pero valió la pena esperar porque no teníamos el dinero suficiente. Yo soy muy lento para escribir y me gusta mucho observar. Fui varias veces a ver la locación y fui integrando poco a poco los elementos. La rodamos en cuatro semanas durante 2012. Nos tardamos año y medio para mostrarla aquí. Ya tenemos distribuidor y la estrenaremos en febrero o marzo de 2014. Las horas muertas es una ficción que pasa a través del filtro de mi mirada. Me gusta el cine que describe lo cotidiano, me gusta mostrar los procesos reales en el cine.
“Las horas muertas era una historia compuesta por tres historias pero se depuró. No quisimos mostrar un México morboso, trillado y violento. Había que darle vuelta a la tortilla y me fui por el lado del lirismo. El tema de la película es el paso del tiempo, no el aburrimiento. Hay varios temas. Uno de ellos es la educación sentimental de Sebastián por Miranda, Las horas muertas es la historia de un romance de formación.”

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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