Monta el Museo Legislativo una exposición sobre el Himno Nacional

MÉXICO, D.F. (apro).- Al cumplirse 160 años de la publicación en el Diario Oficial de la convocatoria para escribir la letra del Himno Nacional Mexicano, el Museo “Los Sentimientos de la Nación” del Palacio Legislativo de San Lázaro abrió al público montó una exposición con diversos documentos, entre ellos el de la letra completa original.

Como bien se sabe el Himno fue reducido de sus diez estrofas originales a sólo cuatro en la versión oficial, editada por la Secretaría de Educación Pública, mediante un decreto del entonces presidente  Manuel Ávila Camacho en 1942.

El escritor José Emilio Pacheco refiere en uno de sus Inventarios (14 de marzo, 1988) que el entonces presidente Porfirio Díaz borró inicialmente las menciones a Agustín de Iturbide (“De Iturbide la sacra bandera”), así como el elogio de Santa Anna, que dice:

“Del guerrero inmortal de Zempoala/ te defiende la espada terrible/ y sostiene su brazo invencible/ tu sagrado pendón tricolor/ El será del feliz mexicano/ en la paz y en la guerra el caudillo/ porque él supo sus armas de brillo/ circundar en los campos de honor.”

Y agrega que durante el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado se redujo aún más. Hoy se interpretan públicamente sólo dos de sus estrofas.

La exposición Himno Nacional Mexicano tiene como propósito reconocer la identidad, sin patriotismos o nacionalismos, “porque somos mexicanos y el Himno Nacional nos pertenece”, dijo Elías Robles Andrade, director del recinto museográfico en San Lázaro, a través de un comunicado de la Cámara baja.

Hay, sin embargo, un debate en torno de la propiedad intelectual y registro del símbolo patrio. Según el compositor e investigador Eduardo Soto Millán la obra musical compuesta por Jaime Nunó quedó registrada en Estados Unidos, a donde el compositor catalán se fue a radicar en 1856 y allá falleció.

“De tal manera, escribe Soto Millán en el semanario Proceso de septiembre de 2004, nuestro Himno Nacional se encuentra registrado en Estados Unidos, lo que deviene en una suerte de aberración y, más que nada, en grave falta, puesto que no sólo se trata de una obra del patrimonio musical mexicano, sino del símbolo -musical- patrio de la nación, es decir, de todos los mexicanos, lo que constituye un cruento atentado a la soberanía nacional Además, por tal motivo, ¿acaso México paga al país vecino lo correspondiente por derechos de autor?”

Lamentó en aquel momento que ese hecho violentara la soberanía nacional y los legisladores, fundamentalmente de la Comisión de Cultura no hicieran algo al respecto. Añadió:

“Según Gabriel Larrea, experto en la materia, habría que instrumentar tan sólo el convenio correspondiente para iniciar las negociaciones pertinentes ¿Por qué no preocuparse -y ocuparse- de lo verdaderamente importante para la nación, para los mexicanos?”

Diversos documentos de México y Estados Unidos (recopilados en Wikipedia) hablan sin embargo de que si bien Nunó registró junto con los estadunidenses Harry Henneman y Phill Hill su obra en el vecino país, éste no posee los derechos de autor puesto que sus leyes en la materia determinan que el Himno es del dominio público en tanto que la música y la letra se entrenaron antes de 1909.

Lo mismo ocurre con las leyes autorales en México, que conceden los derechos por 75 años y pasan luego al dominio público. Y se cumplieron ya cien años para su liberación en el 2008. Pero además el artículo 155 de dicha ley, señala que el gobierno tiene derechos “morales” sobre los símbolos patrios (Himno, escudo y bandera), pero no derechos de autor.

La exposición recuerda que hace 160 años se convocó a escribir la letra en un decreto expedido por Miguel Lerdo de Tejada, entonces Oficial Mayor del gobierno de Antonio López de Santa Anna. Hubo 26 participantes y el ganador fue Francisco González Bocanegra.

El director del Museo “Los Sentimientos de la Nación”, evocó al escritor Vicente Quirarte, quien se refiere al Himno como “fuerte y emotivo, sentimental e hiperbólico, un monstruo de la historia que repite su vieja hazaña y lección ante los oídos sordos de sus escuchas”.

La exposición incluye fotografías de quienes fueron los jurados del certamen José Bernardo Couto, Manuel Carpio y José Joaquín Pesado, además hay imágenes del escritorio y la pluma utilizados por González Bocanegra, de quien cuenta José Emilio Pacheco una leyenda: Que su novia lo encerró y no le permitió salir hasta que le entregó completa la letra del Himno.

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