Guillermo Tovar: Conciencia de la grandeza mexicana

Por una hemorragia interna en el bazo, a consecuencia de una caída leve a la que no concedió mayor importancia, el historiador autodidacta Guillermo Tovar de Teresa falleció a los 57 años. La sorpresiva noticia conmovió no sólo al medio cultural. El excronista de la Ciudad de México, además de especialista en la época novohispana (que reunió en una obra magna), defendió el patrimonio artístico y monumental del país con un espíritu crítico que a menudo lo enfrentó al poder. Así se expresó innumerables veces desde estas páginas. Era la voz más enérgica de la herencia cultural mexicana.

 

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Durante las exequias del cronista e historiador Guillermo Tovar de Teresa, quien falleció el domingo 10 de noviembre a la edad de 57 años, se destacó, además de al historiador especializado en temas novohispanos, al personaje que se enfrascó en diversas batallas por la defensa del patrimonio cultural tangible e intangible.

Su hermano Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), dijo consternado: “Recuerdo que estaba siempre al tanto del estado de algunos monumentos, especialmente le preocupaban cuando él veía alguna posibilidad de que sufrieran algún daño e inmediatamente se movilizaba”.

Se habló particularmente de su intervención en la conservación y rescate del patrimonio de la época virreinal en México.

Y es que el historiador, quien en 1986 asumió el cargo de Cronista de la Ciudad de México, evitó, por ejemplo, que a finales del año 2000 se colocara un altar moderno y se modificara el espacio del presbiterio en la Catedral Metropolitana. Gracias a su esfuerzo y obstinación se restauró el antiguo templo de Corpus Christi, ubicado frente a la Alameda Central en el Centro Histórico, dentro del proyecto de rescate emprendido por el entonces jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador, que había pensado en la avenida Juárez, pero no en el importante monumento.

De igual forma, cuando Vicente Fox pretendió devolver a la propiedad eclesiástica el Antiguo Palacio del Arzobispado para la creación de un Museo de Arte Sacro o Religioso, Tovar de Teresa puso los puntos sobre las íes en una brevísima conversación con este semanario:

“No hay arte sacro”, dijo al considerar que el término podría aplicarse a un Estado como el Vaticano, en el cual la Iglesia tiene la potestad del patrimonio, pero no en países como México, “donde ha habido una reforma liberal”. Y se pronunció por que el Estado conserve la propiedad, pues “está mejor preparado para preservarlo”.

Prolífico y penetrante en asuntos relacionados con la investigación de los tesoros artísticos y monumentales del Virreinato –pero incursionando además en la época prehispánica y en el siglo XIX– intervino también en temas de la política cultural en todo el país, gracias a su activismo permanente, y en especial en la defensa a ultranza por la preservación de los valores patrimoniales de la Ciudad de México…

Fragmento de la semblanza que se publica en la edición 1933 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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