Nuevo obispo en Michoacán confiesa que “tiene mucho miedo”

LEÓN, Gto. (apro).- Luego de que el Papa Francisco lo designó obispo de Lázaro Cárdenas, Michoacán, el sacerdote leonés Armando Antonio Ortiz Aguirre señaló que en enero próximo asumirá la diócesis “con mucha alegría, pero también con mucho miedo”, debido a la situación que se vive en esa entidad.

En conferencia de prensa, Ortiz Aguirre –cuya ordenación episcopal se efectuará el 5 de febrero próximo– comentó que a partir de la decisión anunciada desde el Vaticano, ha recibido llamadas de los obispos de la región, así como del arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, para ofrecerle su apoyo ante el panorama de violencia e inseguridad que enfrentará en Lázaro Cárdenas.

“Me siento cobijado” por ese respaldo, dijo.

Añadió:

“Me siento como alguien que se va a casar: con mucha alegría, con mucho amor, pero también con mucho miedo, porque esa misión que el Señor me encomienda, a donde sea, es una misión de mucho reto que implica una gran unión con Cristo para después poderlo manifestar, sobre todo en las circunstancias de nuestro mundo”.

El cura admitió que a partir de su nombramiento para la región de Lázaro Cárdenas, “sí siento un poco más de temor, un poco más de miedo”.

Armando Ortiz Aguirre, de 61 años de edad, fue ordenado sacerdote en junio de 1977, luego de acreditar la licenciatura en Filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma. Además, fue vicerrector y profesor en el Seminario Mayor de León, y actualmente tiene a su cargo la parroquia de San Maximiliano Kolbe y la coordinación general de la comisión presbiterial diocesana en esta ciudad.

A partir de febrero próximo se convertirá formalmente en el cuarto obispo de la diócesis de Lázaro Cárdenas, la más joven del país –fundada por Juan Pablo II–, que abarca a católicos de los municipios de Arteaga, Aquila y Coahuayana, Michoacán, así como de La Unión y Zihuatanejo, Guerrero.

Ortiz Aguirre sustituirá a Fabio Martínez Castilla, quien fue designado arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

En Irapuato, el obispo de esa diócesis, José de Jesús Martínez Cepeda, señaló que aunque el estado de Guanajuato “conserva cierta moralidad en el actuar de sus habitantes” y ha mantenido a raya la violencia extrema de entidades vecinas como Michoacán, varios sacerdotes han sido víctimas de amenazas y extorsiones telefónicas, particularmente desde centros penitenciarios.

Sin precisar el número de casos, el obispo de Irapuato dijo en una entrevista radiofónica que las amenazas telefónicas y los intentos de extorsión “se dan indiscriminadamente en muchos lugares de la diócesis”, y que ya se han presentado las denuncias correspondientes.

“Cuando se han investigado, hemos sabido que no vienen propiamente del crimen organizado, sino de las penitenciarías y de otros lugares, desde donde se busca obtener dinero ofreciendo seguridad”, precisó.

El prelado descartó amenazas de forma personal y por otras vías. Son “sólo telefónicas”, dijo, y recomendó seguir las instrucciones de las autoridades y acudir a la denuncia.

 

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