Las andanzas del bandido Alfredo Ríos Galeana

José Manuel Cravioto incursiona en el cine de ficción con El charro misterioso, divertida película basada en el archivo delictivo de Alfredo Ríos Galeana, a quien el realizador retrata en esta entrevista como un mexicano carismático y con sentido del humor, sin ofrecer una apología de lo criminal. Su visión es compartida por el actor que encarna al personaje: para Tenoch Huerta, aquel bandido considerado “el enemigo público número uno” se convirtió en arquetipo de la psique nacional, obsesionado por tener “fama, fortuna, poder, mujeres y el respeto de toda la gente”.

 

CABO SAN LUCAS, BCS.- La carrera delictiva de Alfredo Ríos Galeana, el mayor asaltabancos de la historia de México y considerado “enemigo público número uno” a lo largo de 25 años, ha sido llevada a la pantalla grande con el estilo divertido del documentalista José Manuel Cravioto.

Este primer largometraje de ficción suyo se intitula El charro misterioso, toda vez que Ríos Galeana era cantante de música ranchera, y lo protagoniza el popular actor Tenoch Huerta.

A tres días de concluir su edición, el filme se estrenó en el segundo ciclo del Baja International Film Festival Los Cabos, efectuado en la península sudcaliforniana del 13 al 16 de noviembre.

“El charro misterioso no es una biografía ni una apología de Ríos Galeana. El personaje me conquistó; pero el principal objetivo fue crear una película divertida y que los temas abordados se tomen con humor y se alcance a leer un subtexto que incluyo”, platica en entrevista Cravioto, realizador de los documentales Seguir siendo: Café Tacvba (2010) y Los últimos héroes de la península (2008).

“No he tenido contacto con el delincuente, quien se encuentra en la cárcel de máxima seguridad de La Palma, y me gustaría saber sus puntos de vista, aunque la película es una adaptación libre de ciertos hechos sobre él.”

Su largometraje de ficción incluye material de archivo del bandido real. Así, en El charro misterioso se observan los asaltos del temido delincuente; sus diferentes personalidades, su carrera de “charro cantor” con mariachi; sus fugas, o la extraña y larga relación que sostuvo con quien finalmente lo detendría. Forman parte del elenco Noé Hernández, Paola Núñez, Marco Pérez, Gerardo Taracena y Rocío Verdejo.

Alfredo Ríos Galeana nació en 1951, en el estado de Guerrero, y su historia posee tintes de fábula. A los 18 años ingresó al Ejército para luego dedicarse a cometer delitos menores. En 1974 fue capturado y fichado. A finales de los setenta ingresó al Batallón de Radio Patrullas del Estado de México (El Barapem), donde llegó a primer comandante.

En los ochenta creó y dirigió una banda delictiva especializada en asaltar bancos, hasta que en 1983 lo capturaron en Hidalgo e ingresó a la prisión estatal, de donde se fugó meses después. Hacia 1984 se le volvió a detener en la Ciudad de México; pero escapó de la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla, siendo reaprehendido al año siguiente y encarcelado en el Reclusorio Sur. Dos años más tarde, durante una audiencia en el Juzgado 33, fue rescatado por 10 personas, entre las cuales había tres mujeres.

Por tres ocasiones se sometió a cirugía plástica para cambiar su identidad (también tuvo aptitudes deportivas). Compró un título de ingeniero civil de la UNAM bajo un nombre falso. Finalmente, lo atraparon el 12 de julio de 2005 en South Gate, California, Estados Unidos (https://www.proceso.com.mx/?p=116111).

Personaje de cuento

 

Oriundo de la Ciudad de México, donde nació en 1981, y egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM (CUEC), José Manuel Cravioto inició en 2004 su aventura fílmica sobre Alfredo Ríos Galeana en un cortometraje que llevó el mismo título de El charro misterioso:

“Cuando empecé a leer sobre Ríos Galeana pensé: ‘Sólo en México pasa algo así…’. Lo que detonó realizar la película fueron las preguntas ‘¿Cómo pudo ocurrir?, ¿Qué lo impulsó a hacer todo aquello?, ¿De dónde viene?’. Entonces, cuando inician esos cuestionamientos, ya está uno hablando de drama y de narrativa. Al principio, el objetivo era denunciarlo…

“Pero en el proceso de documentación e investigación (tal como lo aprendí en el CUEC) te dejas llevar. Tienes una idea preconcebida; sin embargo, puedes dejar que esa idea se transforme y eso me pasó. Primero, se trataba de denunciar cómo era posible que existiese un criminal así, y cuando vi el material de archivo me di cuenta que era un mexicano carismático, con buen sentido del humor y una energía muy particular. Me conquistó y transformó mi visión. Eran historias que debíamos contar.”

Al principio del largometraje, Cravioto destaca que Ríos Galeana “es el fundador del crimen moderno y la concreción de ese sistema de policías con criminales, que desde entonces comenzó a funcionar muy bien” en México.

–¿Porqué piensa que dicha red de corrupción entre la policía e incluso los políticos con los maleantes se reforzó con Ríos Galeana?

–Es triste, pero como dice en la película, es una estructura que impera hasta nuestros días. El filme quise hacerlo en un tono más relajado, de humor. Es un cuento. Veamos la cinta y disfrutémosla, sí pero… ¡estamos con una historia tremenda, algo que vivimos todos los días los mexicanos! Al final, volvemos a un tono serio, explicamos de dónde viene y vemos las imágenes del Ríos Galena real. Ahí está ese discurso de ‘Oigan, ¡este es el México que tenemos!’.

–Pese a ser un filme chistoso, usted denuncia el poder de las instituciones bancarias y hace hincapié en que los mayores criminales de México son los bancos. ¿Están los verdaderos delincuentes detrás de un escritorio?

–¡Claro! Lo más obvio es ver a un ladrón con una pistola que amaga a un cajero y le quita el dinero. Eso es triste; pero el poder con el que cuentan los bancos en este país es tremendo y obsceno. ¡Manejan a su antojo nuestro dinero, y además nos cobran por tener nuestro dinero!

Tardó seis años en realizar El charro misterioso.

En 2007 se acercó a la productora Lemon Films, que de inmediato se interesó por el proyecto. También contó con apoyos de Fidecine y Eficine 226. Cravioto deja claro:

“Es un personaje con un carisma muy particular, entrañable, de alguna manera es un antihéroe; pero no me interesó hacer una apología de Alfredo Ríos Galeana.”

 

Un pintoresco ladrón

 

Ganador del premio de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas por su actuación en Días de gracia, de Everardo Valerio Gout, Tenoch Huerta recrea a Alfredo Ríos Galena, quien desde 1978 hasta 1984 cometió alrededor de 100 asaltos a bancos y casas-habitación del Distrito Federal.

“Este personaje real creo que representa los últimos grandes criminales con ética, pues hoy me parece que las cosas que suceden en México son brutales, monstruosas y horribles. Aclaro que no hay criminales buenos y malos, pero este tipo se volvió justo el arquetípico de la psique del mexicano: tener fama, fortuna, poder, mujeres y el respeto de toda la gente”, dice el actor. Y apunta:

“En México tenemos una pésima relación con el poder, tanto los mismos que lo ejercen como quienes lo sufrimos. Ríos Galeana se sale del poder y dice: ‘¡Ni madres!, ¡yo hago mi propio coto de poder y desde aquí me muevo!’, y eso se vuelve sumamente creativo para la gente, las personas del público se verán muy reflejadas en este personaje; pero no estamos haciendo una película de denuncia.”

Tampoco la considera una apología del crimen, y Tenoch Huerta define:

“Es un thriller, es un largometraje divertido de policías y ladrones, y ya. Ahora que si nos ponemos exquisitos y empezamos a desmenuzar, pues encontraremos que si las motivaciones psicológicas o que si el México de los ochenta, que si esto y que l’otro, en fin. En términos simples es sólo una película amena, pero que pone las situaciones sobre la corrupción tal cual se padecen en México.”

–¿Cómo logró apoderarse del personaje?

–A partir del material de Cravioto y Lemon Films, yo empiezo a realizar una investigación de ritmos y tiempos; de su forma de hablar y el modo de moverse. Es decir, después de entender de dónde viene, por qué se dedica a eso, qué tipo de persona es; de leer su biografía y su archivo criminal, traté de capturar lo esencial del personaje para hacer el mío. Porque, como bien dice Cravioto, no es una historia biográfica; simplemente son las andanzas de un pintoresco ladrón.

Era necesario efectuar su versión del personaje, insiste, “basado en hechos reales, y al final del día el personaje lo construí de mi imaginación con los elementos que tenía a mi disposición”. Huerta confiesa afinidades con el también homicida:

“Cada personaje es una exploración de uno mismo, y ser Ríos Galeana fue muy divertido porque me parezco un montón a él en muchos sentidos; pero no ando asaltando bancos, ¡aunque ganas no me faltan! (bromea)…

“Me la pasé muy bien haciéndolo. Él era cantante, le gustaban los reflectores, la buena vida, el desmadre, y a mí igual, sólo que ahora lo que entiendo por una buena vida es muy diferente al concepto que él tiene. La historia me gustó mucho, me sentí relajado al ver el filme. No quiere decir que no me pase así con los otros, pues siempre estoy pendiente de si realicé bien o mal mi trabajo; pero con esta película no, es muy divertida. Me atrapó y se me olvidó todo.”

Tenoch Huerta nació en la Ciudad de México el 29 de enero de 1981 y estudió actuación al tiempo que cursaba licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la UNAM. Debutó en 2006 con un papel pequeño de la cinta Así del precipicio, y al año siguiente Gael García Bernal le ofreció el rol coestelar en su ópera prima Déficit. Luego intervino en La zona, de Rodrigo Plá; en Nesio (2008), junto a Jorge Adrián Espíndola, y a partir de allí, su participación en cine ha sido constante: Sleep Dealer (2008), Casi divas (2008), Sólo quiero caminar (2008), Sin nombre (2009), El infierno y Nómada (2010), donde hizo pareja con la famosa estrella hollywoodense Lucy Liu. Para 2012 intervino en Get the Gringo, protagonizada por Mel Gibson.

En televisión, trabajó en la serie Los Minondo (2010); además, caracterizó a Emiliano Zapata en El encanto del águila (2011), y en Cloroformo (2012), al pugilista El búfalo Torres.

–Ya ha conquistado un lugar significativo como actor en México y Estados Unidos, ¿verdad?

–De alguna manera, la gente de cine en el país sí me conoce, pero el gran público no, y eso es una ventaja para mí porque me llaman no por vender, sino porque mi trabajo suma para contar una historia.

“Eso me parece halagador y es lo que ha permitido que mi carrera avance”, concluye sonriente el Alfredo Ríos Galeana de El charro misterioso, cinta que se estrenará a principios de 2014 en salas mexicanas.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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