Lo absuelven por falta de pruebas un año después del 1D

MÉXICO, D.F. (apro).- Alejandro Lugo Morán sostuvo que era inocente desde el día que fue detenido, el 1 de diciembre de 2012, cuando Enrique Peña Nieto asumió como presidente de México. Hoy, a dos días de haberse cumplido un año de su arresto, la autoridad judicial le dio la razón.

Su caso es el primero de los jóvenes que han sido sometidos a proceso.

Según Ramón Ramos Becerril, abogado de Alejandro, esto demuestra que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) acusó a personas inocentes sólo para presentar culpables y dar una respuesta mediática lejana a la ley y al respeto a los derechos humanos.

El pasado 29 de noviembre la juez 47 Penal, María del Carmen Patricia Mora Brito, absolvió a Lugo Morán, de 34 años, del delito de ataques a la paz pública, porque no encontró pruebas suficientes para sustentar la acusación que le imputaba la PGJDF.

Ramos Becerril consideró que su cliente llevó a cabo un proceso ordinario por el tiempo que requirieron para demostrar su inocencia.

Por ello, adelantó que se inició un procedimiento legal en contra de las autoridades capitalinas, entre ellas el exjefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, a fin de resarcir el daño a los jóvenes que fueron detenidos de manera injusta, y que se les ofrezca una disculpa pública.

Alejandro Lugo from Agencia SubVersiones on Vimeo.

Según su propia versión, el pasado 1 de diciembre, en el marco de la toma de protesta de Peña Nieto, Alejandro y su esposa, quienes viven muy cerca de la Glorieta de Colón, iban caminando por Insurgentes y Antonio Caso en busca de comida y se toparon con las manifestaciones.

De pronto, según contó, un granadero gritó a sus compañeros que lo detuvieran y, sin más, se lo llevaron. Él atribuyó su detención a su apariencia, ya que llevaba el cabello largo con rastas.

Cuando lo detuvieron, estaba con su esposa en un estacionamiento, donde intentaron protegerse del olor a gas pimienta que habían lanzado los policías.

A él lo sacaron a jalones, golpes y tirones, y casi inconsciente lo subieron a una patrulla. A su esposa no se la llevaron porque trabajadores del estacionamiento lo impidieron.

Entre las irregularidades registradas en el proceso está que en las actas se mencionaron distintas direcciones de su captura, pero nunca el lugar donde efectivamente donde lo detuvieron.

Supuestamente los policías lo habían reconocido por haber llevado globos “con sustancias desconocidas”.

Lo trasladaron a la Agencia 50 junto con otros detenidos, y de ahí lo trasladaron al Reclusorio Norte antes de que se cumplieran 48 horas en el Ministerio Público. Salió la noche del 27 de diciembre y un año y dos días después, fue absuelto.

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