La doble cara del Infonavit

Ante las múltiples quejas de los trabajadores que acuden a las oficinas del Infonavit a restructurar sus créditos de vivienda, los directivos del instituto dicen que no tienen problemas para recibirlos, incluso, afirman, les dan opciones para que renegocien sus deudas y proponen opciones de pago. Lo que les interesa, insisten, no es que les devuelvan las viviendas, sino recuperar los ingresos. No obstante, los afiliados se quejan de los intermediarios contratados por el organismo, que los presionan cuando se retrasan en sus mensualidades.

Todas las mañanas se repite la misma escena en las instalaciones de la delegación del Infonavit Jalisco ubicadas en avenida Juan Palomar, cerca del cruce con Vallarta: innumerables trabajadores solicitantes acuden en tropel para pedir información y saturan las áreas fiscal y de cobranza.

Por lo general en esta última las filas son más largas, a veces miden más de 30 metros. Cada día acuden alrededor de 150 en promedio. Y lo mismo se observa a personas de la tercera edad que a empleados con uniforme de trabajo, mujeres con hijos en brazos, parejas de jóvenes y discapacitados.

La mayoría acuden a pagar el préstamo que les otorgó el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, su única opción para obtener un crédito hipotecario. Algunos llevan sus documentos para demostrar que están al corriente de sus pagos o para justificar los retrasos.

Proceso Jalisco entrevistó a varios de ellos, quienes casi al unísono exponen sus problemas para pagar sus mensualidades, algunos admiten que están desempleados; otros, que su pensión no les alcanza para pagar la casa, unos más están molestos porque, dicen, les cobran montos que no deben.

El contador privado Samuel Molina, de 60 años, se queja del acoso de Sertek, uno de los despachos particulares que contrata el Infonavit para cobrar a sus deudores. “Me hablan por teléfono a cada rato. Me dicen que si no pago me quitan la casa”, comenta a la reportera.

Hace nueve años obtuvo un crédito del organismo de vivienda por 190 mil pesos pagadero a 30 años. El dinero le sirvió para fincar su casa; “ya nada más debo 30 mil pesos”, relata. Pero se quedó sin trabajo y aunque hizo sus trámites para pensionarse se atrasó con sus pagos una semana. Y ahí comenzó su calvario.

“Me hablaban por teléfono a cada rato. Me decían que si no pagaba tenía que devolver el inmueble. Las llamadas llegaban después de las 10 de la noche. Era del despacho de abogados para decirme que debía 8 mil pesos”, expone.

Se sorprendió porque, expone, su adeudo era de 3 mil pesos. Luego le enviaron una carta para decirle que debía un dineral. Se alarmó y decidió ir a Infonavit a aclarar su situación.

Blanca Estela San Juan Santiago, otra deudora del instituto, recibió un oficio el pasado 3 de julio, según el cual, en apoyo a su economía, se le aplicó una reestructura a su crédito como parte del programa de Solución y Cuenta Nueva para capitalizar el interés de las mensualidades que había dejado de pagar.

“Tienes un plazo de 30 días naturales a partir de la fecha de emisión de la presente carta para que notifiques al Infonavit si no deseas que se aplique esta reestructura. De no ser así –añade el documento–, se aplicará de forma automática, de acuerdo a los términos del artículo 1803 del Código Civil Federal (afirmativa ficta).”

Blanca Estela hizo caso omiso a la carta, pues estaba al corriente de su crédito (número 14031220939), que utilizó para comprar una vivienda en Valle Dorado, en Tlajomulco de Zúñiga. Sin embargo, hace unos días recibió otra carta del Centro de Atención y Solución Autorizado, ubicado en boulevard Américas 155-6, en Hacienda Santa Fe, firmada por el asesor Juan José Velázquez.

En la misiva le informan que tiene siete meses de atraso y le piden pagar de inmediato. Muestra a la reportera documentos para comprobar que está al corriente. “Ya traje una vez todos los papeles, pero no me pudieron arreglar nada y otra vez me volvieron a mandar requerimiento de que no he pagado. Tengo que ir a trabajar, y ya tengo más de una hora aquí, en la fila. He venido tres veces y no me han podido arreglar nada”, relata.

Un problema similar tuvo Roberto Pérez, a quien le llegaron a su domicilio notificaciones firmadas por el gerente de Cobranza, José Alberto Alcántara Flores, según las cuales tenía tres meses vencidos.

Pérez llamó a uno de los teléfonos que aparecían en el escrito y habló con Miguel Calderón García, quien le sugirió ir a las oficinas del Infonavit con la copia de sus pagos. Así lo hizo, pero no lo encontró. Los empleados del instituto le comentaron que si le urgía localizarlo podía ir a su despacho de avenida México 3327 interior 7, frente a la plaza México.

Pérez se molestó porque, dice, perdió el tiempo.

Al día siguiente regresó y fue atendido por Wenceslao Saavedra, asesor externo del instituto, quien le comentó que como se retrasó tres días en el pago de sus tres mensualidades, su caso fue enviado al despacho de Calderón. Sin embargo, demostró que eso era falso. Saavedra se comprometió a no enviarle más notificaciones.

La intimidación

 

El Infonavit contrató a 21 despachos externos para que se encarguen de la cobranza comercial y de la cobranza extrajudicial preventiva (también nombrada promotoría social). Su personal recibe “un arancel que se negocia desde la Ciudad de México por cuentas y recuperaciones”, dice el gerente de Cobranza del instituto, José Alberto Alcántara Flores.

Y aclara: a los despachos jurídicos se les paga por cobrar, no por acosar. Según él, el arancel más alto por firmar convenios es de 200 pesos; el más bajo es de 75 centavos por peso recuperado.

Lo primero que se le exige al despacho, dice Alcántara Flores, es una visita domiciliaria a la cartera de clientes del organismo. Y, según el acuerdo con el moroso –un convenio, una regularización, un dictamen de capacidad de pago–, se le paga al despacho.

Si un acreditado se siente acosado o afectado, tiene la opción de presentar una queja ante el Infonavit, ya sea a través de la Contraloría Interna, Infonatel, en la delegación o en los kioscos.

La contraloría se encarga de investigar, y si encuentra evidencias se sanciona al despacho. Según el caso se le aplica desde una amonestación o de plano se le rescinde el contrato, como sucedió en noviembre pasado con el despacho QH Payán, que llevaba la cartera vencida en el municipio de Tlajomulco, por deficiencia de resultados y por quejas. “Durante 2013 se han recibido sólo 10 quejas verbales”, pero se arreglaron, comenta Alcántara Flores.

Juan Lomelí Mejía, chofer de la ruta 15, pidió su crédito (el número 1408085332) para comprar una vivienda en Quintas Las Perlas, en Tlajomulco de Zúñiga. Como ya no pudo pagar el inmueble acudió a la delegación del Infonavit a renegociar su deuda.

“Ya he venido varias veces –cuenta a Proceso Jalisco–. Ya tengo más de 10 mensualidades vencidas. Estoy insistiendo en hacer un convenio y, en dado caso de que no se pueda hacer nada, regresaré las escrituras. Con esa mensualidad no puedo seguir, yo pediría que me la dejaran en 2 mil pesos”.

Además, dice, su esposa enfermó de cáncer. Y aunque la atienden en el Seguro Social, gasta en medicamentos costosos. Así, insiste, es imposible seguir pagando al instituto.

El despacho que lleva su caso es Guarneros Trujillo, que se localiza en la calle Aurelio L. Gallardo 22, colonia Ladrón de Guevara. Al principio, cuenta, le mandaban cartas muy bonitas en las cuales le decían que no querían que perdiera su vivienda.

Pero luego se convirtieron en advertencias: “Si no solucionamos el crédito, continuaremos con el proceso jurídico correspondiente hasta obtener el pago de la deuda por medio de la adjudicación del inmueble hipotecado. No exponga su patrimonio, asista y escuche las soluciones que le ofrece el instituto”, dice uno de los oficios enviado por Aldo Daniel Molina Jiménez, titular del despacho Guarneros.

Lomelí habló con un asesor del Infonavit, quien le comentó que no le pueden hacer un descuento por el retraso en sus pagos. “Lo único que me queda es ir otra vez al jurídico, donde está el expediente”.

Otro caso es el de Raúl López, un obrero montador y padre de tres niños. Él acudió al área de Cobranza para que le expliquen por qué su mensualidad de vivienda se incrementó considerablemente. Al principio pagaba 964 pesos al mes, pero le subieron a mil 596, eso lo afecta porque, dice, su sueldo es de 3 mil 200 pesos al mes.

“Me explicaron que la modificación se hizo porque es esta cantidad (798 pesos por catorcena) por los salarios mínimos de la Ciudad de México, es lo que me resulta. Voy a andar pagando como 800 pesos cada 15 días, pues no. O pago la casa o como. Y si uno deja de pagar al rato es peor. Por eso mejor vine (al Infonavit).

“En el instituto me prestaron 220 mil pesos y ahora debo 245 mil, y ya llevo pagando siete años. ¡Ni que me hubieran prestado tanto!”, exclama.

Las opciones de pago

 

Laura González Rosado, encargada de Control de Gestión del Infonavit, explica que los intereses “que paga el trabajador por un crédito tradicional va de 4 a 10% anual sobre saldos insolutos, hay otros productos donde está a 12.7%, que aplica a quienes perciben salarios altos. En promedio, los 10 primeros años el trabajador paga los intereses generados por el crédito.

“En un crédito hipotecario –comenta la funcionaria–, los primeros seis o siete años pagas intereses, después comienzas a pagar interés y capital. En promedio un crédito se cubre en 16 años, no en 30. La ley establece que el crédito no debe prolongarse por más de 30 años.

“A los pensionados les calculan su mensualidad conforme a su amortización, porque ya no ganan lo mismo. En automático, la dependencia les va a cobrar conforme a su pensión.”

Según González, si una persona pierde su empleo o tiene uno nuevo trabajo en el cual gana menos, deberá pagar los dos primeros años su mensualidad, tal como se acordó al momento de formalizar el crédito, y después se contemplaría una disminución:

“Si en los dos primeros años se da una situación especial, por ejemplo de que alguien gana 2 mil pesos y su mensualidad es de 2 mil, entonces se hace un dictamen de capacidad de pago. Se le otorga un convenio de ayuda temporal de un año para que pueda recuperarse; todos los trabajadores son candidatos. Por eso decimos que tenemos un crédito con garantía Infonavit.”

Jorge González, un repartidor de gas, se queja de que lleva cuatro meses solicitando una disminución en el pago de su crédito. Su salario es el equivalente a la mensualidad. Está en la fila de deudores del instituto en espera de una respuesta positiva. Debe cinco mensualidades.

La encargada de Control de Gestión del Infonavit explica que si a los seis meses de recibir un crédito del organismo el beneficiario se queda sin empleo, cuenta con un fondo de protección de pagos y de ahí se cubren hasta seis mensualidades. Si el acreditado no consigue empleo, por ejemplo, tiene derecho a solicitar una prórroga de un año en sus pagos, “entonces el trabajador no tendría por qué estar cayendo en cartera vencida”.

La primera llamada que recibe un moroso, insiste la funcionaria, proviene de un despacho de promotoría social, la cual ofrece al trabajador su fondo de protección de pagos o una prórroga. No obstante, “la mayoría no toman la llamada porque saben que deben”. Y como no lo usan, después del cuarto mes el crédito cae en cartera vencida.

Cuando eso sucede, entra un despacho de cobranza; ofrece un convenio de reestructura a los deudores. “Por lo general, el trabajador se oculta, y el despacho llama a toda hora o acude al domicilio en su búsqueda, y quizá por eso se sienten acosados o presionados”, comenta González Rosado.

A decir del Infonavit, los municipios de la zona metropolitana de Guadalajara con mayor número de morosos son Tlajomulco y Zapopan, precisamente donde los desarrollos urbanos desplazaron a la agricultura reduciéndola a su mínima expresión en los últimos años en los calles de Santa Anita y de Tesistán, respectivamente.

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