Cierre parcial de la Línea Dorada, un capítulo más de los desencuentros Mancera-Ebrard

MÉXICO, D.F. (apro).- El intempestivo anuncio del cierre de 12 de las 20 estaciones de la Línea dorada del Sistema de Transporte Colectivo (Metro) por fallas técnicas y estructurales que ponen en riesgo la seguridad de los usuarios no es más que un capítulo más de la guerra soterrada que libran el exjefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, y su sucesor, Miguel Ángel Mancera Espinosa.

A pesar de que las autoridades del Metro contaban ya con sólidos indicios de irregularidades graves en la construcción del Metro desde el año pasado, no fue sino hasta ahora, en plena campaña de Ebrard por la presidencia nacional del PRD, cuando el gobierno de Mancera decidió reventar ese espinoso asunto que, por cierto, ya es investigado por la Contraloría capitalina para deslindar responsabilidades.

Según Joel Ortega, un excolaborador de Ebrard que terminó peleado con él, las graves fallas técnicas y estructurales detectadas en la línea de12 del Metro en año y medio de operación obligarán al cierre temporal de 12 estaciones, las del oriente de la capital.

En rueda de prensa, en la que estuvo presente también el secretario de Obras, Alfredo Hernández, y el consejero Jurídico, José Ramón Amieva, Ortega detalló que se solicitó a la Contraloría una investigación para deslindar responsabilidades por las anomalías en la construcción de la obra inaugurada el 30 de octubre de 2012.

El anuncio de esa drástica medida se da 10 días después del encuentro privado que sostuvieron Ebrard y Mancera en las oficinas del primero.

Los desencuentros entre ambos políticos no son nuevos, vienen desde que Mancera asumió la jefatura de Gobierno y se agudizaron cuando Ebrard cuestión la política financiera de la actual administración. Mancera respondió al afirmar que él no es militante del PRD y trabaja mientras que Ebrard hace política.

La cercanía de Mancera con el presidente Enrique Peña Nieto, abonó aún más el distanciamiento. Ebrard criticó la relación con el argumento de que la izquierda capitalina había dejado de ser crítica al Ejecutivo federal. Mancera respondió que no entraría en polémica con su antecesor y, más, subrayó que el jefe de gobierno era él.

Otro desencuentro con Ebrard se dio cuando el gobierno de Mancera desconoció a la rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Esther Orozco, quien había sido cobijada por Ebrard.

Pocas han sido las reuniones que han sostenido Mancera y Ebrard durante poco más de un año de la actual administración y la más reciente giró en torno a la Línea 12 del Metro, según afirmó el propio Mancera en una entrevista banquetera, en el marco de la jornada Tu ciudad te re-quiere, el pasado 2 de marzo.

“Simplemente platicamos de estos detalles. Como saben, no hemos terminado el litigio que tenemos con el consorcio (ICA); está encargado el director general de atender esta tarea, y eso es precisamente lo que ocupó la plática. Fue intercambio de información, nada más”, dijo el jefe de gobierno.

Lo último: el escándalo de la línea Dorada.

El diario Reforma publicó a ocho columnas un texto sobre el cúmulo de fallas registradas en la Línea dorada –que tuvo una inversión de 26 mil millones de pesos— basado en estudios técnicos encargados por el SCT y Proyecto Metro (PMDF), entidad responsable de la obra, cuya más reciente actualización es del 4 de marzo pasado.

Este mismo martes, en conferencia de prensa, el director del Metro, Joel Ortega Cuevas, validó la información y anunció el cierre, por seis meses, de 12 de las 20 estaciones de la Línea dorada para resarcir las fallas que tienen a los convoyes, “al borde del descarrilamiento” y ponen en riesgo a los 435 mil pasajeros que, en promedio, recorren los 24.5 kilómetros entre Tláhuac y Mixcoac.

De acuerdo con dictámenes elaborados por la firma alemana ILF Consulting Engineer, citados por el diario, en el tramo entre las estaciones Tláhuac y Atlalilco, de 14 kilómetros, existe desgaste ondulatorio en rieles que provoca desniveles y alineamientos “fuera de los parámetros normales” que a su vez generan fuertes vibraciones en los viajes.

Dicho desgaste ha provocado también daños a las ruedas férreas de los trenes “a tal grado que seis de los 30 convoyes ya están fuera de servicio” y la velocidad de los trenes ha disminuido de 80 a 35 kilómetros por hora.

En conferencia de prensa Ortega Cuevas anunció que desde esta medianoche se suspenderá el servicio en el tramo elevado de la Línea 12, de Tláhuac a Atlalilco, en tanto no se reparen las fallas que tiene la obra.

“El Sistema de Transporte Colectivo ha llegado a la conclusión de que no es posible mantener en estos momentos la operación del tramo elevado de la Línea 12, hasta que no se haga una revisión exhaustiva y se hagan las correcciones y mantenimiento mayor que eso implica.

“Para dar el servicio serán puestos a circular 300 camiones de la Red de Transporte de Pasajeros, que operarán en el horario habitual del Metro. Este servicio tendrá tres rutas: Tláhuac a Atlalilco, Tláhuac a Constitución de 1917 y Periférico Oriente a Taxqueña”, anunció Ortega.

Durante el tiempo que duren las reparaciones, cuyo costo no se dio a conocer, cerrarán las estaciones Tláhuac, Tlaltenco, Zapotitlán, Nopalera, Olivos, Periférico Oriente, Calle 11, Lomas Estrella, San Andrés Tomatlán y Culhuacán.

Atlalilco, que tiene conexión con la Línea 8, permanecerá abierta, aunque no dará servicio en su parte de la Línea 12 en dirección Tláhuac, sólo funcionará como terminal.

Sólo operarán nueve estaciones,: Atlalilco, Mexicaltzingo, Ermita, Eje Central, Parque de los Venados, Zapata, Hospital 20 de Noviembre, Insurgentes Sur y Mixcoac.

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