Internet: Una “Carta Magna digital”

Usuarios de Internet en México. Foto: Miguel Dimayuga Usuarios de Internet en México. Foto: Miguel Dimayuga

LONDRES (apro).- El pasado miércoles 12 la web cumplió 25 años. Fue creada en 1989 gracias a la labor de un científico en computación: el británico Tim Berners-Lee. Ese hito histórico, que ha revolucionado la comunicación y distribución de información en todo el mundo, conlleva ahora nuevos desafíos.

El avance de las comunicaciones digitales provocó una creciente intromisión de agencias estatales, gobiernos y otras organizaciones de seguridad e inteligencia en la vida y la privacidad de millones de ciudadanos, como quedó expuesto en las filtraciones de cientos de documentos secretos que realizó el extécnico de la CIA Edward Snowden.

Justamente para combatir esos atropellos y para conmemorar un cuarto de siglo del Internet, la organización que fundó Berners-Lee en 2009, la World Wide Web Foundation, lanzó una campaña internacional titulada “The Web We Want” (La web que queremos), que tiene como objetivo central la creación de una Carta Magna o Declaración de Derechos Digital para cada país.

“Hace 65 años, esta visión que tenemos quedaba enmarcada en la Declaración Universal de Derechos Humanos”, destacó la campaña en un comunicado divulgado en Londres el pasado miércoles 12.

“Hoy no podemos lograrlo sin una web abierta y universal. Es por ello que nuestra campaña demanda una Declaración de Derechos de Internet para cada país”, agregó la iniciativa.

Tales declaraciones, tengan o no rango constitucional, y provengan de una asamblea legislativa, de un presidente o de un rey, suponen la voluntad para proteger los derechos contra los posibles abusos del ejercicio del gobierno, de modo que el poder político quede ciertamente limitado para quien lo ejerce, independientemente de que se reconozcan los principios de soberanía nacional o de división de poderes, propios del Estado liberal.

La iniciativa a favor de una Carta Magna de la web equipara ese concepto con los procesos por los cuales las democracias avanzadas del siglo XX introdujeron el reconocimiento de los derechos sociales.

La World Wide Web Foundation habló de una Carta Magna, que justamente tiene su origen en Inglaterra, donde era conocida como Magna Charta Libertatum (Carta Magna de las Libertades).

Ese había sido un documento aceptado por el rey Juan I de Inglaterra, más conocido como Juan sin tierra, ante el acoso de los problemas sociales y las graves dificultades en la política exterior.

La carta fue elaborada después de tensas y complicadas reuniones en Runnymede, Inglaterra, y después de muchas luchas y discusiones entre los nobles de la época. El rey Juan I en Londres la sancionó el 15 de junio de 1215. Y fue gracias a la Carta Magna inglesa que los nobles normandos, que oprimían a los anglosajones, comenzaron a respetar los derechos del pueblo.

“El pasado 12 de marzo la web cumplió 25 años. Cerca de 500 millones de personas en todo el mundo escucharon al inventor de la web, Tim Berners-Lee, abogar por una Declaración de Derechos para el sector digital en cada país, algo que es imperativo conseguir. Cientos de miles de personas respondieron con tweets y mensajes de apoyo”, destacó la campaña.

En el marco por las conmemoraciones del 25 aniversario del Internet, la iniciativa lanzada busca ahora recolectar firmas y más apoyo global hasta abril próximo, con el fin de que la Carta Magna para la web se haga realidad.

Su implementación aún no tiene un cronograma preciso, aunque sí algunos de sus puntos principales, incluidos un marco legal que otorgue derechos, pero también obligaciones, a todos los usuarios de la web.

 

“Encrucijada histórica”

En ese sentido, Berners-Lee, de 58 años, sostuvo en una entrevista con la BBC de Londres dada a conocer el día del aniversario de la web, que la creación de una Carta Magna permitirá proteger los derechos de todos los usuarios del Internet contra operativos de vigilancia y espionaje maliciosos lanzados por parte de gobiernos poderosos a través de sus agencias de seguridad.

El llamado padre de la web, que es un crítico acérrimo de las actividades ilegales de agencias secretas como la Agencia Nacional de Seguridad estadunidense (NSA) y su homóloga británica el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ), afirmó además que la red de Internet precisa de regulaciones y normas globales para proteger a sus usuarios.

“Mientras no contemos con un Internet transparente y neutral que podamos confiar sin tener que preocuparnos acerca de lo que ocurre en la puerta de atrás, no podremos contar con gobiernos transparentes, o buenas democracias, o sistemas de salud, comunicaciones y diversidad de cultura. No es ingenuo pensar que podemos tener todo eso, pero es ingenuo pensar que con sólo sentarnos y esperar ocurrirán los cambios”, destacó.

Según el empresario y científico de la computación, que estableció la primera comunicación entre un cliente y un servidor usando el protocolo HTTP en noviembre de 1989, el tema debe tomarse tan en serio como la lucha por los derechos humanos.

Berners-Lee criticó además los programas de espionaje ilegales de agencias de inteligencia dados a conocer por medio de las filtraciones de Snowden. Consideró que la población mundial debe tomar acciones y protestar con fuerza contra las políticas de vigilancia masiva, que atentan contra los derechos individuales de las personas.

Durante la citada entrevista con la BBC, consideró que la comunidad global de internet se enfrenta con una “encrucijada histórica” ante la cual debe tomarse una decisión lo antes posible.

“Ha llegado la hora de tomar una gran decisión comunal. Frente a nosotros hay dos caminos: ¿Hacia dónde vamos? –se preguntó Berners-Lee–: ¿Vamos a seguir por el mismo camino y permitir que los gobiernos tengan cada vez más poder y vigilancia sobre nosotros? ¿O vamos a establecer una serie de valores? ¿Vamos a crear algo así como una Carta Magna para la web y decir que el internet se ha vuelto tan importante en nuestras vidas que este asunto debe ser comparable al de los derechos humanos?”, continuó.

Según el científico de la computación, internet debería ser un medio “neutral” que pueda ser utilizado sin sentir “que alguien está espiándonos detrás de nuestras espaldas”.

“La población del mundo debe estar constantemente al tanto y mantenerse en guardia, asegurándose en todo momento y a partir de la acción y la protesta, que esto no suceda”, continuó Berners-Lee, quien en octubre de 1994 fundó el Consorcio de la World Wide Web (W3C) con sede en el MIT de Massachusetts, con el propósito de supervisar y estandarizar el desarrollo de las tecnologías sobre las que se basa la web y que permiten el funcionamiento de internet.

El experto incluso sostuvo que las políticas de vigilancia de los gobiernos “podrían amenazar la naturaleza democrática de la web”.

“La idea de que la web tendría un papel tan importante en la vida de la gente hubiera parecido una locura hace 25 años”, explicó Berners-Lee, al considerar que internet, “además de conectar a la humanidad, muestra lo maravilloso y lo peor de las personas”.

De acuerdo al científico británico, la Carta Magna de la web “incorporaría principios de privacidad, libre expresión y anonimato responsable”.

Subrayó:

“Estos temas han surgido en los últimos años. Nuestros derechos se han visto infringidos más y más desde todas partes, y el peligro es que nos acostumbremos. Es por ello que quiero aprovechar el 25 aniversario de la web para que entre todos decidamos qué tipo de internet queremos para los próximos 25 años”.

 

“Balcanización” de la red

La propuesta de una Constitución para la web debería también examinar el impacto de leyes de copyright y temas culturales/sociales en materia de éticas de la tecnología.

A pesar de que habría regulaciones regionales y variaciones culturales, Berners-Lee sostuvo que un documento compartido de principios podría proveer de un estándar internacional para los valores de una web más abierta.

“Necesitamos que nuestros abogados y nuestros políticos entiendan acerca de la programación, sobre qué se puede hacer con una computadora. También tenemos que revisitar muchos aspectos de marcos legales, leyes de copyright, etcétera. Nada de esto ha sido discutido en el contexto de internet, y mientras no contemos con una Carta Magna para el mundo digital no podremos contar con democracias transparentes”, continuó.

En ese sentido, se mostró muy a favor de modificar un elemento clave y controvertido de cómo se gobierna el Internet y que quitaría una pieza pequeña pero simbólica de control estadunidense.

Estados Unidos ha mantenido el llamado “Contrato IANA”, que controla la base de datos principal de todos los dominios de la web, a pesar de enfrentar muchas presiones de grupos defensores de derechos civiles para que se deshaga de él, especialmente tras el escándalo del espionaje masivo a través de la red.

El Internet Assigned Numbers Authority (cuyo acrónimo es IANA) es la entidad que supervisa la asignación global de direcciones IP, sistemas autónomos, servidores-raíz de nombres de dominio DNS y otros recursos relativos a los protocolos de Internet. Actualmente es un departamento operado por la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (en inglés ICANN), una organización sin fines de lucro creada el 18 de septiembre de 1998 con objeto de encargarse de cierto número de tareas realizadas con anterioridad a esa fecha por la IANA. Su sede radica en California y, por ende, está sujeta a las leyes de dicho Estado.

En sus inicios, IANA fue administrada principalmente por Jon Postel en el Instituto de Ciencias de la Información (ISI) de la Universidad del Sur de California (USC), en virtud de un contrato de USC/ISI con el Departamento de Defensa estadunidense, hasta que se creó la ICANN para asumir la responsabilidad bajo un contrato del Departamento de Comercio de EU.

“El fin de ese vínculo explícito con el Departamento de Comercio es algo que nos debemos desde hace mucho tiempo. Estados Unidos no puede seguir manteniendo este lugar central en la gobernación de algo no-nacional. Hay mucha presión para que se quiebre este vínculo y es correcto que mantengamos una posición multinacional, alejando lo más posible a los gobiernos y a las compañías”, subrayó Berners-Lee.

Además, mostró preocupación ante un hecho: la web puede ser “balcanizada” por países u organizaciones que buscan definir espacios digitales bajo sus propios intereses y reglas, ya sea a partir de la censura, la regulación desmedida o el comercio más despiadado.

Consideró que todos debemos jugar un papel clave en el futuro para evitar ese panorama, y citó la resistencia global generada tras la propuesta de una regulación contra el robo de propiedad intelectual.

“Lo crucial es convencer a la gente a luchar por la web y demostrar el daño que podría conllevar una web fracturada. Como cualquier sistema humano, la web necesita ser vigilado y por supuesto necesitamos leyes nacionales, pero no debemos transformar la red en una serie de silos nacionales”, continuó.

Berners-Lee se mantiene firme acerca del principio de apertura, inclusividad y democracia de la web desde que la inventó en 1989, habiendo elegido no comercializar su revolucionario modelo.

Aunque rechaza la idea de que el control gubernamental y comercial de semejante medio poderoso es algo inevitable, cree por otro lado que no es imposible: “No hasta que nos saquen los teclados de nuestros dedos ya muertos”, advirtió.

 

Comentarios

Load More