Con vocación plural, nace Ediciones Proceso

El semanario Proceso, líder en periodismo político y de investigación en México, anunció el lanzamiento de su sello Ediciones Proceso, con el que incursiona en el mercado del libro.

“Ediciones Proceso nace a partir de la certeza de que el libro impreso está lejos de la agonía que muchos le auguran y de que, por el contrario, no hay mejor espacio para el vuelo de la libertad de pensamiento y creación”, expresa el director, Rafael Rodríguez Castañeda.

Explica que el sello editorial se propone dar continuidad a la vocación de independencia, pluralidad y profesionalismo que ha marcado la historia del periodismo y del país desde que Julio Scherer García fundó la revista Proceso en 1976.

Surge también, dice, con el firme propósito de apegarse a las estrictas normas de edición y estilo que distinguen a sus diferentes publicaciones impresas y digitales, aunque la nueva oferta para los lectores irá más allá del quehacer periodístico.

“Estaremos abiertos a las reflexiones sobre los grandes temas nacionales, lo mismo que a la imaginación literaria; al texto periodístico coyuntural que al producto de la investigación profunda; a los autores nacionales tanto como los extranjeros”, detalla el director de Proceso.

Durante los más de 37 años transcurridos desde la fundación del semanario, y tras la creación en 1980 de la Editorial Esfuerzo (originalmente para manufacturar la revista y después ampliada a imprenta comercial), Proceso ha consolidado y ampliado su oferta informativa con un indeclinable compromiso con la calidad editorial, lo que se expresa en la edición de cada semana, en las ediciones especiales y en el portal informativo www.proceso.com.mx, así como en la agencia de noticias Apro y en la de fotografía Proceso Foto, a las que ahora se suma Ediciones Proceso.

 

La necesidad de informar

 

Rodríguez Castañeda se ha referido a Ediciones Proceso como la segunda etapa del semanario en la que se incursiona con la publicación de libros.

De hecho, casi desde su nacimiento y hasta bien entrados los años ochenta, Proceso publicó más de 30 títulos sobre la realidad nacional, ya fueran textos de coyuntura o investigaciones más ambiciosas, que contribuyeron a esclarecer episodios oscuros de la historia del país.

En los tiempos en que el partido de Estado controlaba los flujos de información periodística, el poder presidencial encabezado por Luis Echeverría provocó la salida de Julio Scherer García de la dirección general del diario Excélsior por ejercer sin cortapisas la libertad de expresión. Periodistas e intelectuales reunidos en torno suyo abandonaron el diario y se reagruparon en Proceso, cuyo primer número se publicó el 6 de noviembre de 1976.

Bajo el lema “la lectura imprescindible”, la nueva revista logró sortear numerosos embates desde el poder político, pese a lo cual mantuvo su independencia. En la misma línea, los libros publicados en los años siguientes a su fundación abordaron asuntos que, conforme a los cánones de la época, eran objeto de censura.

Es el caso de un hecho histórico: cuando en 1927 el general Francisco Serrano desafió la reelección del también general Álvaro Obregón al aceptar postularse a la Presidencia de la República. Serrano y varios de sus colaboradores fueron masacrados en Huitzilac, Morelos. En 1977, al cumplirse 50 años de ese crimen, el gobierno priista seguía considerándolo un tema tabú. En su novela La sombra del caudillo, Martín Luis Guzmán abordó el suceso sin identificar a los personajes verdaderos. La censura llegó al grado de que la película homónima basada en esa obra, dirigida por Julio Bracho, fue “enlatada” por órdenes del gobierno.

Para arrojar luz sobre ese episodio, clave para comprender el surgimiento del PRI y la forma en que se enquistó en el poder, Proceso publicó el libro La sombra de Serrano, en el que se reunieron artículos con diferentes perspectivas periodísticas e históricas bajo la coordinación del escritor Federico Campbell, recientemente fallecido.

De esa época destaca también el testimonio del luchador social y político Heberto Castillo en torno a la pesquisa de Estado en su contra: Si te agarran te van a matar, y las confesiones del soldado Zacarías Osorio Cruz sobre los fusilamientos de civiles incómodos al régimen en los años setenta, publicadas bajo el título Obligado a matar.

Otros títulos dan idea de la variedad de los temas respecto de los cuales Proceso aportó información documentada: Sampietro, memorias de un falsificador; Los priistas, Los gobernadores; Espionaje político, Los escritores, Rulfo en Llamas y varios más relativos al petróleo.

 

Reflexión a fondo

 

El jueves 20, Ediciones Proceso presentó el primer título de la nueva etapa: Colosio. El futuro que no fue, que recoge los testimonios, experiencias y análisis de personajes que en algún momento o circunstancia tuvieron relación con el candidato presidencial del PRI asesinado en 1994.

La propuesta y coordinación del proyecto estuvo a cargo de Alfonso Durazo, quien fue secretario particular de Colosio, y entre los testimonios compilados destacan los de Luis Donaldo y Mariana Colosio Riojas, hijos del político sonorense.

Durante la presentación, efectuada en el auditorio de la Casa Lamm, varios de los coautores compartieron anécdotas, observaciones y reflexiones sobre el suceso que, consideraron, cambió la historia del país.

A su vez, Rodríguez Castañeda explicó que la propuesta de Alfonso Durazo implicó publicar el libro en ocasión de los 20 años del asesinato –cumplidos el domingo 23–, hecho que coincide con el lanzamiento del primer producto de Ediciones Proceso.

La dirección de Proceso ha manifestado su interés por acoger las obras de autores consagrados, pero también el de apostar por los nuevos talentos.

“Será divisa de Ediciones Proceso la pluralidad en lo que esperamos sea pronto un amplio fondo editorial, cuyo denominador común deberá ser, sin falta, la calidad intrínseca en su forma y en su contenido”, expresó Rodríguez Castañeda.

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