Guinea: Sin medicamentos ante el ébola

MÉXICO, D.F. (apro).- El virus del ébola mutó y el brote en Guinea Conakri ya pasó a la vecina Sierra Leona y a Mali.

La nueva cepa bautizada como “Zaire” mata a nueve de cada diez infectados. Las autoridades de Guinea Conakry, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Médicos sin Fronteras (MsF) catalogaron a esta epidemia como “nunca antes vista”.

Michel van Herp, epidemiólogo de MsF, afirmó a la agencia Euronews que la cepa “Zaire” es la más agresiva y que aún no existe un medicamento que mate al virus. Lo única opción: aislar a los pacientes para evitar más contagios, hidratarlos y fortalecer a los infectados para que ellos mismos produzcan anticuerpos. Los enfermos mueren en una semana.

Keiji Fukuda, subdirector general de la OMS, dijo en conferencia de prensa el 9 de abril: “Este es uno de los brotes más desafiantes de ébola que hemos vivido. Vemos una gran dispersión de casos. Se han registrado casos en varios distritos pero también en una ciudad grande como Conakri (la capital de Guinea)”.

Los brotes de ébola en las décadas pasadas se presentaron en zonas rurales, pero en esta ocasión, el mortal virus ya llegó a una ciudad grande.

Contagio

Hay muchas interrogantes sobre el contagio y el por qué el virus está latente y qué lo activa.

Los científicos de la OMS, así como MsF, descartan que el virus esté en el aire. Tienen la certeza de que el contacto con sudor, saliva, semen, sangre, vómito, heces y fluidos corporales de animales y personas infectadas son las principales vías de contagio.

Los síntomas son: dolores de cabeza, de garganta, musculares, fiebre muy alta, imposibilidad de tragar o respirar, vómito, diarrea, sangrados por la boca y recto, así como alteraciones en las funciones de hígado y riñones. La mayoría de los pacientes muere a causa de un shock hipovolémico provocado por la pérdida de sangre.

Existen amargos conflictos entre los deudos y los médicos ya que éstos últimos prohíben las velaciones y rituales funerarios. Por ello, las familias esconden a sus muertos y a sus enfermos, lo que provoca que se contagien.

Los síntomas aparecen a más tardar 21 días después del contagio y el virus permanece en los cadáveres durante varias semanas.

Un problema para contener el ébola es que los síntomas se confunden con los de la malaria. Los primeros médicos que atendieron a los enfermos por ébola pensaron que se trataba de paludismo y eso les costó la vida a tres de ellos. La única certeza de que es ébola se obtiene a través del análisis de una muestra de sangre en el laboratorio.

Debido a que los médicos y enfermeras se contagiaban y morían rápidamente, ahora todo el personal que atiende a los enfermos tiene un traje de goma que cubre todo el cuerpo, guantes especiales, googles y una especie de escafandra para la cabeza.

Ya con el equipo puesto, se bañan en desinfectante, atienden al paciente y al terminar, el equipo se desinfecta. Luego, la persona contagiada es alojada en una tienda de campaña, en asilamiento total.

Prohibido comer murciélago

Es probable que el virus pasara de animales a humanos, tal como lo hizo el de la gripe aviar. Los médicos de la OMS creen que los murciélagos que comen fruta son los portadores naturales del virus.

Y es que a veces la fruta que se comercializa en los mercados está contaminada con orines de murciélago. En África se han documentado casos de personas que enfermaron tras tener contacto con primates y murciélagos.

En las regiones sureñas de Guinea, donde empezaron los brotes, el murciélago es un plato típico y parece ser el origen del contagio, no sólo entre los consumidores sino entre los vendedores. Por ello, las autoridades alertaron a la población de que sólo debían comer en sus casas alimentos preparados por ellos y con mucha higiene.

El virus puede transmitirse a través del semen hasta siete semanas después que un hombre se recuperó de la enfermedad.

Es imperativo aislar al paciente y a la región donde hubo brotes o casos sospechosos. La OMS envió desde el pasado 21 de marzo tres toneladas de material para aislar pabellones de los pocos hospitales y clínicas que existen en la región, así como guantes, overoles, botas y mascarillas para el personal médico, así como todo tipo de desinfectantes.

En el sur de Guinea, las regiones de Gueckedou y Macenta ya han sido aisladas.

Fukuda, el subdirector general de la OMS, dijo el miércoles 9 de marzo en conferencia de prensa que el carácter urbano de este brote de ébola es uno de los factores más preocupantes, porque dificulta las tareas de aislamiento e identificación de los enfermos. Además, las grandes concentraciones y el hacinamiento aumentan el peligro de contagio.

En el 2009 hubo un brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC). El 18 de octubre de ese año, la agencia Associated Press recogió un mensaje del sheik saudita Abdala Mangala donde pedía a los peregrinos musulmanes congoleses que no hicieran la peregrinación a la Meca, situada en Arabia Saudita, para evitar que llevaran consigo el virus del ébola y del cólera a la  concentración de fieles.

A la Meca llega cada año por lo menos un millón de peregrinos de todo el mundo islámico para cumplir con la obligación religiosa de ir por lo menos una vez en su vida en peregrinación a ese lugar santo.

Por su parte, el Ministro del Interior de Senegal anunció el pasado 31 de marzo que su país cerraría las fronteras con Guinea.

El virus recibió el nombre del río Ébola de la República Democrática del Congo, que en tiempos coloniales se llamaba “Zaire”. Los primeros brotes se registraron en 1976 en la RDC y en Sudán. Los nombres de las cinco cepas conocidas son los de las regiones donde aparecieron: Virus del Ébola-Sudán, virus del Ébola-Zaire, virus del Ébola-Costa de Marfil y el virus del Ébola-Bundibugyo.

Los primeros brotes de Ébola de mediados de los setentas se registraron en la parte central del Africa sudsahariana, en Uganda y la República Democrática del Congo, por lo que llama la atención su aparición en la costa occidental.

Alerta en la región

Esta es la primera vez que el virus llega a Guinea y tomó a sus habitantes y autoridades por sorpresa. Este país paupérrimo no cuenta ni con la infraestructura hospitalaria ni los medios para hacer frente a la epidemia. La gente tiene pánico.

Al cierre de esta edición, de los 157 casos documentados en Guinea habían muerto 101 personas y la enfermedad llegó a la capital, Conakry (con dos millones de habitantes), donde ya murieron cinco pacientes. En Liberia ya hay cinco decesos más y en Mali se detectaron tres personas infectadas.

En tanto, los gobiernos de Senegal, Gambia y Costa de Marfil ya implementaron mecanismos de detección del virus. Mauritania ya canceló todos sus vuelos a Guinea.

En el aeropuerto de Bamaco, capital de Mali, hay escáneres para detectar pasajeros con fiebre. Son iguales a los que se implementaron en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México cuando se presentó el brote del virus A1H1 en el 2009.

En el hospital norteamericano John F. Kennedy Medical Center hubo pánico cuando un paciente de Guinea empezó a sangrar de la nariz. Afortunadamente no fue ébola porque habría significado la llegada del virus al continente americano.

En Canadá, el pasado martes 1 de marzo un hombre que había visitado Guinea fue aislado al presentar los síntomas de ébola, pero los análisis clínicos descartaron el virus. Los paramédicos que lo llevaron al hospital y todas las personas que estuvieron en contacto con él, están bajo observación y cuarentena.

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