El sacrificio de Ernesto Cordero

Aun cuando los equipos de Gustavo Madero y Ernesto Cordero dicen que el domingo 18 –cuando los panistas voten por su nuevo presidente– habrá una “guerra” de estructuras de los dos equipos, lo cierto es que Cordero, el favorito del expresidente Felipe Calderón, exhibe debilidad. Marko Cortés, coordinador de la campaña de Madero, sostiene que éste ganará por dos a uno. Y cuando se le pregunta sobre el papel del mandatario poblano Rafael Moreno Valle, contesta: “Es un activo más y suma bien”.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Impugnada de principio a fin por Ernesto Cordero, que se aferró en los dos meses de campaña a su ventaja en las encuestas, la elección de presidente del Partido Acción Nacional (PAN) –que por primera vez en 75 años convoca a todos los militantes– no resultó de trámite, como quiso Gustavo Madero.

Pero a días de la jornada electoral, el domingo 18, y tras una campaña en la cual predominaron el cinismo, la desmemoria y el forcejeo entre los rivales sobre quién ha estado más sometido a Enrique Peña Nieto, se perfila la victoria de Madero sobre el protegido de Felipe Calderón.

Con las reglas y el árbitro a su favor, depositada la operación electoral en gobernadores panistas y aun priistas que coordina Rafael Moreno Valle –aspirante a la Presidencia para 2018–, Madero prevé imponerse con 75% de los 217 mil militantes con derecho a voto, afirma el coordinador de su campaña, Marko Cortés. “Ganará dos a uno”.

–¿Con cuántos votos?

–Estimamos que votará 75% de los panistas, unos 166 mil. Bajo esa lógica, nos llevaríamos dos terceras partes, más de los 100 mil votos.

–¿Los tienen asegurados?

–Con nombre, con apellido, verificados, ratificados y confirmados estado por estado, municipio por municipio.

–¿No que el voto es secreto?

–Sí, pero cuando le preguntas a la gente con quién simpatiza te dice: “¡Pues con Madero!” El voto es secreto, claro, y la gente que pudo haber dicho que vota por uno, lo hace por otro. Sin embargo, tenemos un trabajo de tierra, el de la confirmación.

Y no hay manipulación, afirma: “Si yo dijera que no sabemos quiénes van a votar por nosotros, cómo se llaman, dónde viven, estaría especulando, pero sabemos quiénes son, dónde viven y están confirmados”.

–¿No hay presión o coacción sobre esos electores?

–Hay convencimiento, hay razones, hay motivos, hay porqués.

Con esa certeza matemática, que no es resultado de encuestas, el equipo de Madero no le da ninguna posibilidad de triunfo a Cordero y a su compañero de fórmula, el exgobernador guanajuatense Juan Manuel Oliva, quienes han impugnado todo y no han dicho si respetarán el resultado.

“Cuando cuestionan al árbitro, al padrón, a la misma convocatoria y siguen señalando que el proceso no se está organizando bien, entonces están pavimentando el camino de la impugnación”, afirma Cortés.

Sólo están “engordando un expediente”, censura: “Es una estrategia que se ve clara desde el principio: Si gano, bien; si no, me hicieron trampa e impugno. Eso le hace daño al partido”.

Pese a que el caso vaya al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el maderista asegura que no procede­rá y Madero será relecto presidente por un año y medio, hasta pasada la elección de 2015.

–¿Habrá ruptura?

–No. No creo que se vaya nadie. Les va a ganar ese pequeño panista que llevan dentro.

Y suelta la carcajada.

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1958 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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