Muere Antonio Riva Palacio López, exgobernador de Morelos

MÉXICO, D.F., (apro).- El exgobernador de Morelos, Antonio Riva Palacio López, falleció la noche de ayer a los 88 años de edad, víctima de un paro cardiaco.

En su cuenta de Twitter, el gobernador de la entidad, Graco Ramírez, confirmó la muerte del priista, quien también fue diputado local, senador y embajador de México en Ecuador.

“Con gran pena me entero que Don Antonio Riva Palacio ex Gobernador Constitucional #Morelos ha fallecido Un gran abogado y servidor público”, escribió el perredista.

También en su cuenta de Twitter, el alcalde de Cuernavaca, Jorge Morales Barud, ofreció sus condolencias a la familia del exmandatario: “Lamento profundamente fallecimiento de Don Antonio Riva Palacio, gobernador de Morelos 1988-1994. Mis sentidas condolencias para su familia”.

En septiembre de 2012, un mes antes de asumir la gubernatura, Graco Ramírez designó a Riva Palacio López como consejero político “por su sólida formación profesional”.

“Tengo el privilegio de haber compartido con él experiencias parlamentarias cuando fui diputado y él líder del Senado, cuando a él le tocó como legislador impulsar cambios para la reforma política, todo ello me lleva a reconocer además una amistad respetuosa. Reconozco en él a un hombre de gran capacidad intelectual y sólida formación profesional y siempre recurriré a su opinión, va a ser uno de mis consejeros más importantes para que con todo lo que implica su experiencia, me ayude a hacer las cosas mejor por Morelos”, expresó el perredista en aquella ocasión.

Riva Palacio López, abogado de profesión, fue el último gobernador priista que culminó el periodo de seis años de gobierno; su sucesor, Jorge Carrillo Olea, fue depuesto del cargo a los cuatro años de gestión; Jorge Morales Barud permaneció dos años y Jorge Arturo García Rubí apenas tres meses.

Antes de la llegada de Graco Ramírez, el gobierno estuvo encabezado por dos panistas: Sergio Estrada Cajigal y Marco Antonio Adame Castillo.

Riva Palacio López era considerado uno de los últimos líderes morales del priismo morelense.

Su hijo Carlos Riva Palacio Than funge actualmente como secretario de Administración del actual gobierno.

En agosto de 1994 la revista Proceso publicó un amplio reportaje en su edición 0929, titulado “En su gobierno, Riva Palacio y sus allegados de enriquecieron empobreciendo a Morelos”, en el que se destaca que las diversas empresas del entonces gobernador, controladas directamente por su hijo Carlos Riva Palacio Than, se convirtieron en las principales proveedoras y prestadoras de servicios del gobierno morelense.

En aquel año la fracción parlamentaria en el Congreso local denunció que en su calidad de gobernador de Morelos, Antonio Riva Palacio “no sólo se enriqueció y consintió que también lo hiciera su camarilla, sino que además dejó endeudado al estado con 105 millones de nuevos pesos”.

Durante su gestión como gobernador, según el reportaje firmado por Agustín Ambriz y Miguel Cabildo, la fortuna de Antonio Riva Palacio López tuvo un crecimiento tan vertiginoso que el capital social de sólo una de sus empresas, Distribuidora de Papeles de Morelos, SA de CV, pasó de 6 millones de viejos pesos en 1986 a 15 millones en 1988 (primer año de su administración) y a casi 20 mil 200 millones de viejos pesos en 1992, cuando ya tenía un poco más de cuatro años como mandatario estatal.

Mientras que en el último año de su administración 25 de los 33 municipios de Morelos recibieron una cantidad similar a la mencionada, durante los seis años de gubernatura las diversas empresas de Antonio Riva Palacio López, controladas directamente por su hijo, Carlos Riva Palacio Than, se convirtieron en las principales proveedoras y prestadoras de servicios del gobierno morelense.

De acuerdo con la información publicada, antes de dejar el poder, Antonio Riva Palacio aseguró que el nuevo gobierno de Morelos recibiría un presupuesto, “aprobado por el Honorable Congreso del Estado”, de 819 millones de nuevos pesos, de los que podría “disponer libremente y en su totalidad” a partir de mayo pasado.

“No dejamos adeudo alguno que no tenga su propia fuente de pago”, enfatizó.

Pero el gobierno de Jorge Carrillo Olea encontró las arcas vacías y un adeudo de por lo menos 105 millones de nuevos pesos, según cifras de la Secretaría de Hacienda estatal de aquel entonces.

En la década de los sesenta, Riva Palacio sólo figuraba como abogado de las más importantes empresas de la entidad, como Arrocera Jojutla, Fraccionadora del Sur, Banco del Sur, Banco Hipotecario del Sur, Industrias y Artesanías de México, Crédito Hipotecario del Sur, Hotel Vasco, Bienes y Raíces Tabachines y Club de Golf Tabachines.

En el Registro Público de la Propiedad de Morelos, su nombre se repetía una y otra vez como simple representante legal de esas empresas. Tiempo después, Riva Palacio López encontró en su hijo al mejor administrador de sus negocios.

Estudiante de filosofía y letras, Carlos Riva Palacio Than demostró más habilidades y éxito en los negocios, para los cuales siempre contó con el “apoyo” de su padre.

“Como gobernador del estado, estoy muy orgulloso de que mi hijo tenga éxito en los negocios. Como padre, le doy todo mi apoyo…”, dijo Antonio Riva Palacio en respuesta al reclamo de los empresarios locales, que al inicio de su mandato protestaron por la competencia desleal que representaban ya los negocios de su hijo.

Riva Palacio Than constituyó todo tipo de sociedades mercantiles en las que, invariablemente, figuran como socios principales su madre, Macaria Than de Riva Palacio; su esposa, Lourdes Lavín de Riva Palacio; sus hijos, los menores Antonio, Lourdes y Carlos Riva Palacio Lavín; su compadre, Julio Mitre Zendejas (hijo del exsecretario de Administración del gabinete rivapalacista) y Alfonso Sandoval Camuñas, exlíder del Congreso local y actual presidente municipal de Cuernavaca.

En agosto de 1993, Valentín Pobedano Arce, exaspirante a la presidencia municipal de Temixco por el PRI, denunció a Riva Palacio por los delitos de enriquecimiento inexplicable, tráfico de influencias, nepotismo, abuso de autoridad, fraude, peculado, autoría intelectual de varios homicidios y amenazas de muerte. El Congreso de la Unión declaró improcedente la denuncia.

Antes, en 1991, Pobedano Arce también había denunciado por los mismos cargos a Tomás Osorio Avilés, presidente de la XLIV Legislatura local y otro de los hombres de confianza de Riva Palacio López. La Procuraduría General de la República inició la averiguación previa 4735/FSP/91.

Según Pobedano Arce, a quien en su momento se acusó de representar intereses de priistas resentidos, Antonio Riva Palacio y colaboradores habían logrado acumular propiedades por más de 950 mil millones de viejos pesos.

Campeón del abuso

En otra nota titulada “Arcas vacías y archivos judiciales llenos, de un gobierno considerado campeón del abuso y la impunidad”, igualmente publicada en agosto de 1994, organizaciones no gubernamentales aseguraron en ese entonces que el gobierno de Antonio Riva Palacio López era considerado como violador “por excelencia” de los derechos humanos, además de que permitió la impunidad de sus servidores públicos.

Tan sólo en el último año de su gestión se presentaron 426 denuncias por “abuso de autoridad” contra servidores públicos, según datos de la Procuraduría General de Justicia en el estado.

Durante el gobierno de Riva Palacio, las denuncias por represión comenzaron inmediatamente después de su toma de posesión. A él se atribuye la presunta responsabilidad intelectual del primer desaparecido político del gobierno salinista, José Ramón García Gómez.

Aunque la fiscalía especial del caso insistió en que se instruyera proceso al exgobernante, el caso fue archivado al iniciarse el gobierno de Carrillo Olea.

Según un recuento elaborado por organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, durante el gobierno del exembajador de México en Ecuador, cada tercer día, en promedio, se quebrantaron las garantías individuales en algún lugar de la entidad.

Durante seis años de gobierno se registraron más de 70 mil delitos de diversa índole, cifra que representó un incremento anual de 6% en los índices delictivos. Una gran parte de estos ilícitos consistieron en lesiones, secuestros, detenciones ilegales, extorsiones, tortura, violaciones y homicidios cometidos por elementos policiacos.

La última acción represiva del gobierno rivapalacista ocurrió el 5 de agosto de 1993, cuando estuvo a punto de ser linchado junto con el entonces procurador, Tomás Flores Allende. Los habitantes del municipio de Jonacatepec, después de ser atacados por elementos de la Policía Judicial, fueron reprimidos por el Grupo Scorpio, al mando del coronel Jorge Encinas Gutiérrez.

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