Moreno Valle, el gobernador de la represión y la mentira

Su mala fama crece, ganada a pulso… o mejor dicho, a mano dura. Cuando el gobernador Rafael Moreno Valle seguía refinando sus prácticas represivas contra la disidencia poblana amparado en su Ley Bala, se topó con pared: la muerte del niño José Luis Tehuatlie a raíz de una bala de goma disparada por las fuerzas de seguridad del estado de Puebla, aun cuando el mandatario insiste en exculparlas. Implacable, la condena de prácticamente todos los sectores políticos y sociales de esa entidad, y aun de los nacionales –con excepción del PAN, su partido– se cierne sobre el mandatario cortándole las alas a su aspiración presidencial.

PUEBLA, PUE. (Proceso).- Las imágenes son dramáticas: Decenas de niños de la primaria Belisario Domínguez corren con sus padres en medio de nubes de gas lacrimógeno lanzado por la Policía estatal para dispersar a unos 200 manifestantes que pretendían ingresar a la Secretaría de Finanzas, en la capital del estado.

El gas alcanzó también al hospital Betania, contiguo al edificio gubernamental, en cuya área de urgencias fueron atendidas varias personas, víctimas de la impericia policial para disolver la protesta de vendedores de autopartes que exigían la devolución de mercancía incautada.

Tras el operativo, el 11 de mayo de 2011, el entonces secretario de Seguridad Pública, Ardelio Vargas Fosado –actual comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM) –, se ufanó de aplicar la ley contra los manifestantes. “No son hermanos de la caridad y yo no soy un payaso. Somos policías y estamos actuando”.

Con esta acción policiaca, el panista Rafael Moreno Valle conmemoró sus primeros 100 días como gobernador de Puebla, una política de garrote que ha aplicado en todo su sexenio y cuya más reciente expresión –ya con Facundo Rosas como jefe policiaco– fue la batida contra campesinos, el miércoles 9, que derivó en la muerte del niño José Luis Tehuatlie Tamayo.

“Ustedes han visto cómo la ley que se aprobó en Puebla se aplica”, se regodeó ante periodistas tras el operativo inaugural de la Ley para Proteger los Derechos Humanos y Regular el Uso Legítimo de la Fuerza Pública –la vigente Ley Bala–, cuyas consecuencias pueden hundir su proyecto presidencial…

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1969 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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