Muere sacerdote español infectado con el virus del ébola

MADRID, (proceso.com.mx).- El sacerdote Miguel Pajares, afectado por el virus del ébola, murió la mañana de este martes –hora española—en el hospital Carlos III, de Madrid, confirmó mediante un comunicado la orden hospitalaria San Juan de Dios.

El religioso español, primer repatriado a un país europeo desde el inicio de esta pandemia, recibía un tratamiento experimental, el medicamento ZMapp, con el que son tratados otros dos pacientes en Estados Unidos.

Hasta ayer, la información hospitalaria indicaba que el religioso se encontraba estable, pero su estado de salud empeoró durante la madrugada y murió a las 9:28 horas, cuando se complicó su cuadro de anuria, una enfermedad que no permite la excreción de orina, además de tifus y problemas cardiacos. Su cuerpo, dijeron las fuentes hospitalarias, estaba absolutamente invadido por el virus.

De acuerdo con el protocolo en estos casos de alto riesgo, su cadáver será “sellado e incinerado”, sin autopsia. Se desinfectarán las áreas con las que el fallecido tuvo contacto y se quemarán trajes, muestras y tejidos, confirman casi todos los medios españoles en sus versiones digitales.

Pajares, de 75 años, contrajo la infección al estar en contacto con el director del Hospital de San José en Monrovia (Liberia), Patrick Nshamdze, al que le realizaron un test que dio un falso negativo.

El sacerdote español relajó sus medidas preventivas en su contacto con el director de este hospital, donde Pajares trabajó durante muchos años.

El Hospital San José, en Monrovia, se ha convertido en uno de los epicentros de la contaminación del virus del ébola, porque además del padre Miguel existe otra larga lista de trabajadores infectados, entre médicos, enfermeras, cooperantes y religiosos.

En esta situación se encuentran la hermana Chantal Pascaline y el religioso George Combey, compañeros de Pajares en esta orden religiosa dedicada a la atención de enfermos en África.

Junto con el padre Pajares, el pasado jueves 7 fue repatriada la religiosa Juliana Bonoha, de la congregación de las Misioneras de la Inmaculada Concepción, que no tiene el virus, según los primeros exámenes.

No obstante, luego de conocerse el deceso del sacerdote religioso, se anunció que será sometida a nuevos exámenes.

En Estados Unidos, los dos estadunidenses repatriados desde África, el médico Kent Brantly y la cooperante Nancy Writebol, son atendidos con el medicamento ZMapp, el fármaco experimental que el gobierno de España adquirió en Ginebra para serle aplicado al padre Pajares.

De manera coincidente con la muerte de Pajares, el Comité de Ética de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó el uso de tratamientos experimentales en las víctimas del actual brote en África occidental.

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