“Guten Tag, Ramón”, otra mirada a la migración mexicana

No todo es humillación y tragedia para los migrantes connacionales en países del llamado Primer Mundo. El largometraje de estreno Buen día, Ramón (Guten Tag, Ramón, título original en alemán) ofrece una visión optimista del fenómeno, según el realizador mexicano Jorge Ramírez-Suárez (Conejo en la luna), radicado desde hace casi tres lustros en tierras germanas, y entrevistado a la par del actor adolescente Kristyan Ferrer en su primer papel protagónico para el cine.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Aunque Jorge Ramírez-Suárez afronta en su reciente película Guten Tag, Ramón (Buen día, Ramón) el problema de la migración de jóvenes mexicanos, ofrece un lado positivo, “sin los clichés del narco y que todos los chavos mexicanos del norte son delincuentes”, detalla.

Filmada en Durango, México, y Wiesbaden y Fráncfort, Alemania, en 2013, el cineasta confiesa que no quiso con esta historia que él mismo escribió limitarse sólo a las salas de arte, “sino alcanzar un público más grande”. Tan es así que todas las distribuidoras, incluso las majors se la pidieron y finalmente 20th Century Fox la lanzó en México a partir de este jueves 21; en Alemania (a finales de noviembre próximo); en Estados Unidos (para 2015), y luego en América Latina y otras naciones.

El actor de 19 años Kristyan Ferrer interpreta al personaje principal, en este su primer papel protagónico en un largometraje (ver recuadro). También actúan Adriana Barraza y Arcelia Ramírez; el elenco alemán lo componen Rüdiger Evers, Franziska Kruse e Ingeborg Schöner, entre otros.

Este relato se centra en Ramón, de 18 años, que tras cinco fallidos intentos de emigrar a Estados Unidos para trabajar y negarse a ingresar al narco, decide irse a Alemania en busca de la tía de un amigo para que lo ayude a laborar allá, pero nunca la encuentra. Sin papeles, sin dinero y sin hablar otro idioma más que el suyo, sobrevive en la calle. Entonces conoce a Ruth, una anciana jubilada que no habla español pero que le ofrece ayuda, comunicándose ambos a través de mímica y dibujos.

Ramírez-Suárez (Ciudad de México, 1969) toma el teléfono desde Wiesbaden, Alemania, donde lleva 14 años radicando, y concreta que su finalidad era abordar la amistad y la solidaridad entre los seres humanos. Afirma que abundan historias reales como la del Ramón en su película:

“Me preocupa que en México muchos jóvenes deben migrar porque no tienen oportunidad de nada. Lo terrible que pasa con los migrantes ya todo mundo lo conoce, lo vemos en los noticieros, y yo deseaba narrar una historia de amistad porque Ramón conoció a una señora sensacional. Como él es muy inocente, genuino y auténtico, la señora diside ayudarlo. Para mí era importante que Ramón fuera un chavito. Ferrer tenía 17 años cuando filmamos en Durango y un día antes de volar a Alemania cumplió los 18.”

Para el también realizador de las películas Conejo en la luna, Amar, México y Los inadaptados; Guten Tag, Ramón “es una historia realista, divertida y al mismo tiempo dramática, como me gusta hacerlas en cine, con un poco de todo y como en la vida misma”.

El proyecto es coproducción de Beanca Films (de Ramírez-Suárez) y la empresa alemana MPN Cologne Film 3, apoyado por el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine, el estímulo fiscal Eficine y el gobierno de Durango.

Solidaridad alemana

Ramírez-Suárez invirtió cinco años de su vida en Guten Tag, Ramón: dos para el guión, uno en buscar la parte financiera, y dos más en el rodaje y la postproducción. Empezó la cinta hacia 2009.

El también productor recuerda que cuando proyectó su thriller político Conejo en la luna en otros países, a los mexicanos que acudieron les dolía mucho la trama por abordar la corrupción de los funcionarios de alto nivel:

“Platicaba con ellos y se quedaban frustrados. Entonces me quedé con la espinita de darle al público un tono diferente, abordando siempre los puntos sociales, no puedo realizar una película sin eso. Y luego está que el fenómeno migratorio se aborda muy fuerte en la pantalla grande, como para un público más pequeño, pero yo creo que también hay historias de migrantes positivas y no todas son horribles.

“Al buscar información para el guión me di cuenta que hay muchísima gente que viene a Europa pero que también a algunos les va bien pues los ayudan acá, la solidaridad y la amistad son importantes. Yo quise irme por ese lado.”

Se inspiró en personas de carne y hueso:

“Aquí en Alemania conocí a una señora como Ruth, vivía en un departamento donde todos sus vecinos eran de la misma edad, de 80 años para arriba, y vivían solos, eso me llamó mucho la atención.

“También conocí a unos chavitos como Ramón que llevaban un buen rato viviendo en Alemania, limpiando casas, sin hablar alemán, sin ningún sistema de seguridad ni nada. Y que había un señor de la tercera edad que les proporcionaba un lugar dónde dormir y así trabajaban, enviaban dinero a su casa en México, y narraban que habían intentado pasar a Estados Unidos y que les había ido horrible. Alemania hoy en día se preocupa por los migrantes.”

–¿Qué opina que Estados Unidos ponga trabas para recibir a los niños migrantes?

–Si estos niños llegaran a Alemania, primero investigarían si tienen familiares legales en otros países; si no, los pondrían en refugios. Sería difícil que de buenas a primeras a un menor de edad lo regresaran. Es complicado obtener una visa de trabajo, hay procesos (de trámites) y reglas.

La semana pasada, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) informó que la cuarta parte de los 47 mil niños detenidos en la frontera sur de Estados Unidos entre octubre de 2013 y mayo de 2014 son mexicanos.

Al mencionarle que a través del personaje Ruth toca el nazismo, Ramírez-Suárez detonó que tampoco quiso caer en el cliché del pasado alemán del Tercer Reich:

“Ella cuenta con 80 años y recuerda la Segunda Guerra Mundial cuando tenía menos de 10 años. Obviamente la herencia histórica está allí, el nazismo va a seguir siendo una carga aunque cada vez menos pesada. Antes era difícil que en un Mundial de Futbol sacaran sus banderas y orgullosamente celebraran, como ahora lo hicieron. Cuando ganaron en Italia en 1990 no celebraron así, era impensable pues no se sentían orgullosos de ser alemanes. La distancia de los años de esa guerra ya lo empieza a permitir y estos jóvenes que ganaron el Mundial y a los demás les enseñan mucho de las atrocidades del nazismo para que no se repita.

“El mismo gobierno alemán tiene una estructura completamente antidictatorial y democrática, no gobierna un solo partido sino dos. Aquí le dan dinero a un niño desde que nace hasta los 18 años. Claro, no todo es maravilloso, hay otros problemas, por ejemplo, en la cinta muestro a alemanes que no quieren a Ramón; pero no podemos concluir que todos son nazis o todos son racistas.”

El director visita México con frecuencia. Estipula que aceptó que la 20th Century Fox le distribuyera Guten Tag, Ramón debido a que Juan Carlos Lazo, director de esta empresa estadunidense en México, fue el primero que leyó el guión antes de rodar (“y él me apoyó de alguna manera por el potencial de que mucha gente vea la película al ser una distribuidora muy grande”).

Ya prepara su siguiente filme con la misma productora germana y “tiene que ver con cuatro países”, adelanta.

“Cada vez estoy más desatado”, completa el cineasta entre risas.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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